CANARIAS: Protesta de ACCIÓN INSUMISA contra el neoCalígula Trump

CANARIAS:

Protesta de ACCIÓN INSUMISA contra el neoCalígula Trump

Activistas del colectivo canario ACCIÓN INSUMISA han ejecutado en el día de hoy una acción de protesta simbólica, procediendo a la quema de un mural de cuatro metros en la fachada trasera de la catedral de Las Palmas de Gran Canaria, con la foto impresa de Donald Trump,  el neo-Calígula de un imperio en decadencia, calificación que se ha ganado por las similitudes históricas con el siniestro y psicópata emperador romano en su conducta de infundir terror, con sus declaraciones y acciones llenas de extravagancia y criminalidad, despreciando las normas de derecho internacional humanitario, irrespetando la soberanía de los demás pueblos y naciones, humillando a los adversarios, con uso de retórica supremacista y fascista. 

Dice un dicho popular que la única manera de tratar a un matón que te agrede es darle una patada “en la cruz de los pantalones”.

Trump es un matón y la UE se somete al mismo como un vasallo. A un matón no se le puede tratar con sumisión, porque te pisará aún más.

En solo un año, Trump ha revocado por la fuerza militar y dejando sin efecto el derecho internacional, toda diplomacia y cualquier derecho humano y nacional, cooperando con el genocidio israelí contra el pueblo palestino, desestabilizando y atacando a Irán en medio de una negociación, bombardeando Nigeria, colocando a un líder yihadista terrorista en el gobierno de lo que queda de Siria, bombardeando Venezuela, secuestrando a su presidente y sin que pueda doblegar, con la guerra arancelaria, comercialmente y financieramente, a China, con un doble juego contra Rusia en la guerra de Ucrania. Y la UE al borde de la implosión consecuente a su subordinación a los EEUU.

Los buenos y serviles medios occidentales europeos, con sus dirigentes, han sido papagayos del diluvio de improperios que Trump ha venido vertiendo sobre Maduro y la única piedra de grave escándalo, con total cinismo, a fin de no aparecer ante la opinión pública como lo que son,  unos lacayos, es el hecho de que no se haya respetado el derecho internacional. ¡Los modales, por favor, los modales!

La legalidad se vuelve mero recurso estratégico. Se aplica selectivamente, se instrumentaliza como arma, se suspende cuando estorba. No desaparece, se privatiza. El Estado formalmente está intacto, pero los procesos judiciales son de parte, el derecho administrativo se usa para castigar enemigos, las ilegalidades se toleran según quién las cometa. La lógica gangster no revoca del todo el derecho, lo utiliza en su ambigüedad constitutiva.

No importa la ideología: “cuídame este negocio de petróleo y te daré amparo frente a las otras bandas”. No importa el sentido: no se trata de persuadir o seducir, sino de que sientas la fuerza detrás de mis palabras y tu miedo (“sin mí, estás indefenso”). No importan los procedimientos, lo que diga el Congreso o el Senado, el dominio es directo e inmediato (la justificación viene después, si acaso). Lógica gangster: se razona en términos de clan, de trato onmipotente , de fuerza.

Sin embargo, quedarse en la superficie de la personalidad histriónica de Donald Trump sería un gravísimo error: él no es la causa, sino el síntoma terminal de una estructura de poder que, al sentirse amenazada en su hegemonía y superada en la vanguardia civilizatoria, ha decidido romper el tablero antes que admitir el empate, recurriendo al terror como política de Estado.

La respuesta al ‘¿Qué hacer?’ solo puede ser colectiva. La respuesta a la vieja pregunta   no caerá del cielo, ni será formulada por ningún intelectual. Solo podrá surgir de la sociedad, es decir, solo podrá ser colectiva. Esto llevará tiempo –seguramente años, probablemente una generación–, porque lo que hay que reconstruir, desde el punto de vista material y de valores, aumenta cada día que pasa. Ilusionarse con que una derrota de la extrema derecha en una elección concreta signifique un punto de inflexión es solo una mera ilusión. Mientras tanto, al menos se puede evitar caer en el abismo.

Los defensores de la democracia real han de evitar sucumbir a los cantos de sirena de la extrema derecha y del fascismo y defender los derechos sociales y políticos conquistados. Hay que oponerse con fuerza al imperialismo estadounidense. Ahora mismo, hay que desengancharse de lo que se ha convertido en el lazo atlántico, construir una verdadera autonomía estratégica abriéndose al Sur Global, a los BRICS. Como mínimo, se deberá intentar gobernar la economía –redistribuyendo la riqueza y acabar con las desigualdades– y situar en el centro de la acción política la cuestión medioambiental –que ahora ha pasado a un tercer plano– y la tecnológica con todo lo que ello conlleva –el fin de la dependencia de las Big Tech estadounidenses-, cuyos proyectos autoritarios deben combatirse sin vacilaciones.

ACCIÓN INSUMISA LPGC ENERO 2026
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