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martes, 18 de junio de 2024 17:34h.

Después de las europeas: rearmar un proyecto ecosocialista - ANTICAPITALISTAS

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Después de las europeas: rearmar un proyecto ecosocialista ANTICAPITALISTAS

Los resultados de las elecciones europeas son una foto de la relación de fuerzas y del estado de la cuestión: la extrema derecha avanza posiciones a escala europea, los partidos del extremo centro siguen retrocediendo, pero mantienen sus posiciones relativas, la izquierda se mantiene en la última plaza. Tras el auge y capitulación de las fuerzas de la izquierda antineoliberal surgida tras las movilizaciones contra la crisis de 2008, el péndulo ha girado y se impone una situación de reacción.

Estas elecciones europeas han estado marcadas por el auge del militarismo y el apoyo de la UE al genocidio en Palestina. Sin duda, ha habido fuertes movilizaciones en apoyo a la resistencia del pueblo palestino, que son esperanzadoras, pero lo que predomina a nivel político es la rearticulación de una fuerte conciencia neocolonial. La extrema derecha crece sobre las fronteras cerradas, el racismo, la política que divide desde arriba a la clase trabajadora, unificando la reacción identitaria en Europa. Entre la guerra en el Este y el miedo a lo que venga del Sur, Europa se repliega mediante una política imperialista de segunda clase y la degradación constante de las condiciones de vida y de las libertades parciales en el interior de los Estados. Esta contra-revolución preventiva es producto del fracaso de las fuerzas de izquierda, que marcaron la dinámica en el ciclo anterior. No lo olvidemos: si lo olvidamos, creeremos que esta situación es inevitable. Es una situación difícil, pero producto de la política: no es magia.

El Estado español no es ajeno a esta dinámica, aunque con una serie de particularidades. Por un lado, se confirma la restauración del bipartidismo “con muletas” a derecha e izquierda: la hegemonía del PSOE en la izquierda, la consolidación del PP en la derecha. Vox se mantiene, pero le surge una competencia a su derecha, la plataforma “Se acabó la fiesta” de Alvise, un pequeño gremlin neofascista, capaz de combinar el odio al migrante y la misoginia, con el culto a figuras como el pequeño Nicolás. La izquierda subalterna al PSOE, pero no encuadrada en él, pierde centenares de miles de votos: Sumar se queda con tres diputados y Podemos consigue dos, aunque con porcentajes que hace unos años habrían sido considerados, por los que hoy los celebran, como sinónimo de marginalidad.

Una vez compuesto de forma breve el mapa, desde Anticapitalistas queremos transmitir algunas cuestiones para el debate:

  • El auge de la extrema derecha se combate combatiendo los factores materiales, culturales y políticos que hacen posible que estas ideas se extiendan, no adaptándose a ellas. Pero las ideas no se combaten solo con ideas: se combaten con fuerza social. En estas elecciones, la abstención ha sido del 50%, lo cual nos indica en parte la desafección de un sector importante de la población con el sistema político. No se trata de medirlo todo en términos electorales: es la ausencia de los sectores más explotados y oprimidos de la escena política, entre ellos las personas de origen migrante, la que determina esta situación. Sin “despasivizar” la situación política y generar organizaciones que sirvan de suelo para sembrar una nueva situación, la extrema derecha seguirá utilizando los intersticios sistémicos para avanzar.
  • La extrema derecha no propone un cambio de modelo político, una ruptura con el régimen liberal, sino la radicalización de sus rasgos más lesivos para las clases populares. En ese sentido, el binomio extrema derecha-extremo centro alimenta esta dinámica en la cual las clases medias y sus pánicos morales imponen una dinámica política basada en la defensa a la baja de sus posiciones relativas en el sistema mundo en crisis. Por muy monstruosas y excéntricas que sean sus formas ideológicas, el fondo de toda la política reaccionaria es este.
  • La socialdemocracia, en el Estado español, pero también en otros países en los que gobierna como Alemania, ha alimentado, como la que más, el régimen de guerra y fronterizo en el que estamos inmersos. Sin una política redistributiva real ni grandes reformas que ofrecer, su defensa formal de las libertades se muestra impotente o cómplice ante los retrocesos democráticos y sociales de fondo. En el Estado español lo sabemos bien, primero con el gobierno PSOE-Unidas Podemos, ahora con Sumar: no han sido capaces de derogar la ley mordaza, la política racista sigue alimentándose, los marcos legales y defensivos de la clase trabajadora no se han fortalecido, el dinero público se transfiere a las grandes empresas, no se han roto relaciones con el Estado genocida de Israel.
  • El gran ausente de estas elecciones en el debate público, a nivel programático, ha sido la cuestión del agotamiento destructivo del sistema capitalista que se expresa a través de la crisis ecológica. El reformismo verde parece agotado, tanto en su presunta frescura estética como a nivel ideológico, ya que su principal tarea es hacer de mediador entre sociedad civil y empresas en el terreno de la acumulación de capital. La izquierda que denuncia los efectos más nocivos del capitalismo lo hace desde la superficialidad de quien se niega a explicar las causas profundas de la enorme crisis en curso. La construcción de una fuerza política ecosocialista es un imperativo para tener un programa de fondo, que denuncie la guerra, el colonialismo, y la degradación de las “democracias” liberales y, a la vez, nos permita dotarnos de una alternativa al conjunto del sistema, aunque sea minoritaria hoy.
  • La llamada izquierda española ha desilusionado a mucha gente con sus resultados. Desde nuestro punto de vista, los resultados electorales son importantes, pero no es el asunto central. La cuestión es que ya no representan ningún foco de cambio y transformación radical, son grupos cuyos métodos, programas e intereses son ajenos a cualquier propuesta de cambio profundo. Sin una propuesta militante volcada en la construcción de las luchas y de estructuras de organización popular, se limitan a ser propagandistas de sus aparatos electorales, con el único horizonte de gobernar con el PSOE. Sin un horizonte programático que apunte al objetivo final del cambio sistémico, su reformismo es impotente y estéril. Sin honestidad para hacer autocrítica, los efectos de su política son la extensión del cinismo, el sectarismo y el cansancio. Y quema a mucha gente honesta que los ve como un mal menor y vive atrapada en la desesperación e impotencia de la política sin horizonte.
  • Nuestra prioridad es continuar y profundizar un trabajo de recomposición militante, implantación e impulso de luchas, rearmando nuestro proyecto político desde una perspectiva ecosocialista, abiertos siempre a la colaboración con otros sectores o sensibilidades con las que compartamos perspectivas y objetivos. Por supuesto, desde nuestro punto de vista, las elecciones son un momento de lucha política importante y es un problema real que no haya opciones electorales ligadas a fuerzas que aspiran a ser revolucionarias, internacionalistas, ecosocialistas, feministas y anticapitalistas. No renunciamos a abordar esa tarea si se dan las condiciones. Dicho esto, a corto y medio plazo, asumimos una serie de tareas para la próxima fase, ligadas a seguir fortaleciendo nuestra organización y los movimientos populares.
  • A corto plazo, es necesario seguir manteniendo viva la movilización pro palestina, que lleva meses en las calles con manifestaciones, acampadas, acciones, etc. Porque una izquierda electoralista y oportunista, que solo utiliza las tragedias para hacer campañas electorales pero que no se compromete de forma militante, construyendo y sosteniendo movimientos amplios, puede sacar algún diputado, pero jamás podrá contribuir decisivamente a la liberación de la clase trabajadora y los oprimidos. Palestina debe seguir siendo nuestra prioridad.
  • Seguir trabajando para construir un gran movimiento contra la guerra y la austeridad capitalista, que pongan en el centro del debate público la militarización, el colonialismo y el cierre fronterizo. Buscamos ligarnos a la tarea de reconstruir los movimientos de base, rompiendo con el parasitismo electoral y la lógica de la delegación, buscando la unidad más amplia en el terreno de la lucha sindical, vecinal y territorial, desde la independencia política, pero sin sectarismo de ningún tipo, manteniendo el equilibrio entre la firmeza de los principios y la apertura hacia nuestra clase y sus expresiones reales, buscando victorias parciales pero luchando con el horizonte de la revolución ecosocialista siempre presente.
  • Nuestro objetivo es nuclear una fuerza ecosocialista y confederalista capaz de abordar la cuestión electoral, y creemos que hay que fortalecer experiencias territoriales en ese sentido. Se acabaron los grandes discursos sobre “ganar”, nos negamos a hacerlo mediante modelos personalistas o discursos grandilocuentes, pero sin ambición, que solo alimentan a las parroquias propias. Estamos en un momento de resistencia y debemos ser capaces de alimentar la claridad y la firmeza programática. Proyectos que pueden ser minoritarios (aunque ahora, pese a su autobombo, toda la izquierda a la izquierda del PSOE también lo es), que no estén sometidos a lógicas electoralistas, totalmente independientes de la izquierda oficial, pero abiertos a la gente que quiere luchar y disputar en todos los terrenos frente a la ideología y el programa del capital y que se dirijan al conjunto de las clases trabajadoras. Que sean un foco de resistencia frente a un sistema culpable de genocidios, miseria y miedo, cuya única salida es mantenerse sobre el desastre ecológico, el autoritarismo y la guerra.
  • A pesar del impasse actual, la crisis ecosocial global continuará; agruparse y luchar, discutir estratégicamente, no ceder. Por eso, nuestro análisis termina con la conocida, pero no menos necesaria, frase de Gramsci: “Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”.
ANTICAPITALISTAS

 

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