La Cartuja de Valldemossa se hizo grande con Chopin y George Sand - por Erasmo Quintana

La Cartuja de Valldemossa se hizo grande con Chopin y George Sand

Erasmo Quintana

CHOPIN Y GEORGE SAND EN VALLDEMOSSA

Hay sueños que te rondan, huidizos, toda la vida y otros que sí puedes realizar. Éste es mi caso con la Cartuja mallorquina que ocuparan durante cuatro meses aquellos extraterrestes, para la época, que fueron el universal compositor de piano, el polaco Chopin y su amante y cuidadora, Aurora Dupin (George Sand), junto a los dos hijos de ésta. En noviembre de 1838 llegaron a Mallorca; ya en aquellas lejanas calendas, hombres de la medicina sabían de la bondad climática de Valldemossa, cosa que hemos podido comprobar personalmente. El día que visitamos ese lugar resplandecía un soleado ambiente acompañado de un aire limpio, inigualable. Hubimos de subir por una carretera serpenteante enmedio de un frondoso bosque. Valldemossa está situada entre verdes valles, y ésta es muy rica en fuentes de agua cristalina y huertos. Sus casas de piedra viva reflejan alegorías de la santa del lugar, Catalina Tomás, que había nacido en 1531. Este lugar ha atraído a viajeros de todo el mundo, como el pintor Santiago Rusiñol o el archiduque Luis Salvador de Austria.

SANTIAGO RUSIÑOL Y LUIS FERNANDO DE AUSTRIA, SOBRE UN PAISAJE MALLORQUÍN DE RUSIÑOL

El monasterio de Valldemossa fue en sus orígenes residencia de los reyes de Mallorca, y también habitado por monjes cartujanos entre 1399 y 1835. Allí se conservan valiosas piezas de arte, así como que parte importante de la Cartuja está habitada por mallorquines, siendo el habitáculo 4 el que ocupó Frédéric Chopin y su amante Aurora Dupín (George Sand). Una de las celdas de la Cartuja que ocupó el pianista conserva el piano Pleyel, que había vendido en su huída de Mallorca, pues la brutalidad analfabeta de aquella población lugareña veía a nuestro músico con extremado miedo, pues estaba allí por indicación médica, dada su afección pulmonar, la tisis, con la constante tos. Donde en 1839 utilizó el músico para terminar uno de sus 24 Preludios, así como trabajar en obras como la Balada núm. 2 en fa mayor, op. 38. De todos los interesados en la magistral obra de Chopin, es conocido que fue en Mallorca donde dio la finalización de sus Preludios y su edición.

ESPACIO QUE OCUPARON CHOPIN Y SAND EN VALLDEMOSSA, CON EL PIANO PLEYEL

Llegados estos ilustres franceses a Palma de Mallorca, tuvieron suerte, pues era casi necesario disponer recomendaciones de las personas más notables del lugar para no acabar durmiendo en medio del campo y la floresta. Así y todo, lo que pudieron conseguir fue un cuchitril, donde sin embargo se sentían afortunados. Pero no todo era normal para la pareja; por el piano Pleyel que se hicieron traer de Francia les exigieron 700 francos por derechos de entrada, que era casi el valor del instrumento. Con la rabieta, quisieron reenviarlo, cosa que no estaba permitida; y dejarlo en el puerto, también estaba prohibido. Pensaron pasarlo por fuera de la ciudad para evitar derechos de Aduana por salida, pero asimismo era contrario a la Ley. El único derecho que les quedaba, según dijo Aurora Dupín, era arrojar el instrumento al mar.

EL AUTOR CON EL PIANO

La escritora George Sand, muy culta y temperamental, dio un testimonio literario de enorme importancia, que pasa de la admiración por Palma de Mallorca al desencanto. Su admiración era por la maravillosa naturaleza de de Mallorca, por haber encontrado refugio entre las paredes centenarias de una Cartuja abandonada, y el desencanto fue debido a las incomodidades, los incultos habitantes, la comida (hoy tan espectacular), el mal tiempo reinante en aquellos inviernos, la misma enfermedad de su amante Chopin, y la insistente desconfianza de los mallorquines. En nuestro caso, que hemos sido acogidos por un matrimonio mallorquín, amistad contraída en un anterior viaje de crucero a Italia, no es nuestra opinión. Los hijos de Palma de Mallorca son muy dados, cercanos y hospitalarios. Admiran mucho a nuestro Archipiélago Canario, y con cuantos tuvimos ocasión de intercambiar impresiones, confesaban que sueñan con visitar nuestras islas.

EL AUTOR CON EL BUSTO DE CHOPIN EN VALLDEMOSSA

También nos llenó de curiosidad que en todo restaurante a los que acudíamos, el personal que nos servía las viandas, nos preguntaba “si éramos cubanos”, pues según ellos tenemos el mismo acento cuando hablamos. Cosa que, en verdad, yo desconocía.

 

A la refinada y culta Aurora Dupín (George Sand) le tocó una época muy dura con el sexo femenino, en donde imperaba la brutalidad del machismo más extremo. Este aciago tiempo tenía a la mujer muy inferior al hombre; ella era maltratada psíquica y físicamente, esclava como esposa en pocas palabras, del hombre. Es conocido que muchos descubrimientos científicos y autorías de importantes obras literarias no son de quienes, varones, firman las obras; que a quienes se debían fue a sus mujeres. Y era algo en cierto modo aceptado socialmente, porque la consideración del sexo femenino estaba entre el hombre y el niño. Duele mucho que, incluso la opinión oficial de la Iglesia Católica, fuera la misma: que la mujer estaba entre el hombre y el niño, es decir, inferior siempre al hombre. Este es el motivo por el cual la culta e intelectual Aurora Dupín, para poder estar en el mercado literario tuviera que firmarse George Sand. Si se hubiera firmado con su nombre original no vende un solo libro, aun siendo, como era, una espléndida literata, y ahí tenemos “Un invierno en Mallorca”.

Gracias a Erasmo Quintana