CANARIAS: Pinar de Santa Cristina en Guía: un ejemplo de gestión que duele - por Javier Marrero
CANARIAS:
Pinar de Santa Cristina en Guía: un ejemplo de gestión que duele
Javier Marrero
Al final, sí fue el Cabildo. Resulta, cuanto menos, curioso que una explanada de asfalto con decenas de plazas de aparcamiento para turismos y guaguas, con el calor, la impermeabilización del suelo y la contaminación que esto conlleva, no se considere un obstáculo para la regeneración del fayal-brezal, pero sí lo sean unos pinos que durante años han purificado el aire y contribuido a la lluvia horizontal, tan necesaria para las plantas y para recargar el acuífero.
Se trata de ejemplares de pino piñonero (Pinus pinea), una especie muy frecuente en la península ibérica, pero no tradicionalmente cultivada en Canarias, donde domina el pino canario, especie endémica. Estos pinos centenarios que algunos superan los veinte metros, poseen troncos rectilíneos que se elevan hasta formar copas redondeadas, en forma de sombrilla, que definen la imagen de Santa Cristina.
Las ortofotos aéreas de 1962 ya muestran un volumen de copas muy similar al actual, lo que confirma su longevidad. Sea cual sea su origen, esta arboleda representa una de las primeras intervenciones paisajísticas rurales de Gran Canaria y sigue siendo, a día de hoy, uno de los paisajes más notables del municipio.
Y, sin embargo, estos árboles han sido talados.
En una de las escasas imágenes que quedan de los pocos ejemplares que escaparon de la motosierra, puede verse a un majestuoso pino rodeado de fayas sanas que crecen vigorosas a su sombra. ¿De verdad era más urgente talar árboles sanos que repoblar los lugares áridos, degradados y abandonados en la misma zona ?
Se ha dicho que los pinares, en especial los húmedos, pueden favorecer el desarrollo de especies del monteverde como el laurel, el acebiño, la faya y el brezo, al crear un microclima adecuado para ellas. Por eso resulta tan chocante que se arrasen árboles que podrían haber contribuido precisamente a esa regeneración. Y, por supuesto, si se quiere caminar hacia la recuperación de nuestra flora autóctona, el pino canario es una excelente opción, pero no a costa de destruir otros árboles longevos que ya han creado un ecosistema funcional y que se irán sustituyendo naturalmente.
Llama también la atención que los pinos eliminados conformaban el perímetro natural del recinto, una auténtica valla vegetal. ¿Molestaban para levantar una nueva valla metálica? ¿O quizás para facilitar futuras privatizaciones en torno al aparcamiento y a las reformas en las construcciones ya existentes?
Ya han instalado un nuevo vallado de tela metálica en la orilla de las fayas y brezales. Pero sin personal que cuide y vigile el entorno, plantilla de trabajadoras y trabajadores que sigue mermando con despedidos, ¿para qué sirve?
Como dice la canción, quizás lo idóneo es “A desalambrar…”
“¿No es mejor y que se siga educando ambientalmente con respeto a la naturaleza y ampliar la plantilla que cuide este espacio, que es público, porque lo compramos entre todas y todos, que así lo hemos querido y queremos en Gran Canaria y que siga regenerándose sin asfalto ni hormigón y por supuesto que siga siendo público?”