China no está dispuesta a seguir soportando las sanciones de EEUU a la energía rusa - por Joaquín Rábago

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China no está dispuesta a seguir soportando las sanciones de EEUU a la energía rusa

Por Joaquín Rábago

Acuciada por los problemas de abastecimiento por culpa del ilegal bloqueo del estrecho de Ormuz, China no se dice dispuesta a tolerar más las sanciones con las que amenaza EEUU a quienes compran el petróleo o el gas rusos.

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El Gobierno de Xi Jing ha dado instrucciones a sus empresas para que no se dejen influir en ningún momento por las amenazas de Washington y se ha comprometido a defenderlas en caso necesario.

Hasta la situación creada por la guerra israelo-estadounidense contra Irán, China importaba buena parte del petróleo de la región del Golfo y muy concretamente de ese país.

Al mismo tiempo, Rusia es tradicionalmente su principal proveedor de gas natural a través del gasoducto Power of Siberia 1, al que seguirá el Power of Siberia 2, que trasportará también ese gas hasta China a través de Mongolia.

Dos halcones del Senado estadounidense, el republicano Lindsey Graham y el demócrata Blumenthal, introdujeron el pasado mes de julio un proyecto de ley que proponía imponer sanciones de hasta un 500 por ciento a las importaciones de los países que compran energía a Rusia.

BLUMENTHAL GRAHAM

Finalmente, en enero, el propio Donald Trump dio su respaldo a ese proyecto de ley bipartidista  destinado a castigar a los países a los que Washington acusa de alimentar con sus compras a Rusia su “maquinaria de guerra “.

Al mes siguiente, las refinerías indias dejaron de comprar petróleo a Rusia, sobre todo  para no entorpecer la negociación de un acuerdo bilateral de comercio con Estados Unidos.

El Gobierno chino, sin embargo, afirma que no cederá a las presiones de Washington y así ha anunciado que sus refinerías seguirán comprando a Rusia o Irán el petróleo que necesite su industria y prometió defenderlas con todos los medios.

Rusia exporta actualmente su petróleo a los países asiáticos más afectados por el cierre al tráfico marítimo del estrecho de Ormuz como Filipinas, Indonesia y Malasia,  pero también  Japón.

Y, tras lo ocurrido en Venezuela, con el secuestro por EEUU de su presidente, más tarde, en el Golfo Pérsico, con el ataque a Irán y las constantes amenazas de Trump a Cuba,  China parece inclinada a revisar sus relaciones comerciales con EEUU, que antes siempre trató de cuidar. Y sobre todo, dispuesta a no claudicar.

 

JOAQUÍN RÁBAGO