La Comisión Europea aprovecha la crisis de Gobierno en Francia para avanzar en el acuerdo con Mercosur - por Joaquín Rábago
La Comisión Europea aprovecha la crisis de Gobierno en Francia para avanzar en el acuerdo con Mercosur
Joaquín Rábago
La Comisión Europea intenta aprovechar la actual crisis de gobierno en Francia para lograr finalmente la aprobación del acuerdo de libre comercio con Mercosur.
Un acuerdo que se lleva negociando quince años y que favorece sobre todo a la industria del automóvil alemana, pero que suscita fuertes críticas entre los agricultores franceses y de otros países europeos.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, trató de darle un acelerón el pasado diciembre en la capital uruguaya y se comprometió a ponerle muy pronto su firma.
En aquel momento Francia atravesaba también una crisis ya que su primer ministro, el conservador Michel Barnier, había perdido poco antes un voto de confianza en la Asamblea Nacional.
Y la nueva crisis por la que pasa Francia con el jefe de Gobierno que sucedió a Barnier, François Bayrou, expuesto a perder a su vez una votación del mismo tipo el 8 de septiembre, le viene como anillo al dedo a la alemana Von der Leyen.
Las declaraciones que hizo la presidenta de la Comisión en Montevideo provocaron en su momento fuertes protestas en Francia por parte no sólo del sindicato agrícola de izquierdas Conféderation Paysanne sino también de la derechista Federación Nacional de Sindicatos de Explotación Agrícola.
Este último trata más que de protegerse del “dumping” (competencia desleal) del que acusa a los países de Mercosur de defender su propio “dumping”.
Un acuerdo de cooperación internacional como el proyectado con Mercosur requiere la aprobación unánime de los países de la UE, por lo que París, Roma, Varsovia y otros gobiernos pueden bloquearlo.
Pero la Comisión ha recurrido al truco de dividir el acuerdo en dos partes para intentar sustraerlo al requisito de unanimidad.
De entrar en vigor ese documento, países como Brasil y Argentina, con grandes explotaciones que monopolizan prácticamente el mercado, podrían exportar a la UE hasta 99.000 toneladas de carne a un arancel preferencial de solo un 7,5 por ciento.
Actualmente los países de Mercosur exportan ya anualmente a Europa 200.000 toneladas de carne sometidas a un arancel del 20 por ciento, pero con las nuevas reglas aduaneras aumentaría considerablemente ese comercio.
A su vez, los países suramericanos suspenderían los actuales aranceles del 35 por ciento a la importación de automóviles y tejidos procedentes de Europa, lo que interesa sobre todo a Alemania, según reconocen los propios medios germanos.