Corrupción Algo huele a podrido en Ucrania - por Joaquín Rábago
Corrupción Algo huele a podrido en Ucrania
Joaquín Rábago
¿Es la nueva ley anticorrupción del presidente ucraniano,Volodímir Zelenski, que acaba de aprobar la mayoría del Parlamento, sólo una farsa?
Así lo piensa al menos Reinhard Lauterbach, uno de los periodistas alemanes que más de cerca sigue lo que sucede en ese país aspirante a ingresar en la Unión Europea y si le dejan, también un día en la OTAN.
Según Lauterbach, si el Parlamento aprobó el proyecto de ley es porque corría peligro el dinero que Bruselas manda regularmente a Ucrania para el funcionamiento del Estado y la continuación de la guerra con Rusia
Hay, sin embargo, varios “peros” que ponerle a la nueva ley: por ejemplo, los funcionarios de las agencias anticorrupción serán sometidos a un detector de mentiras para ver si están al servicio de Rusia, el habitual comodín.
En segundo lugar, y esto es más importante, el material ya recogido por los investigadores anticorrupción que afectaba a un personaje próximo al Presidente y conocido por el mote de “billetera de Zelenski” no podrá ya utilizarse como elemento de acusación.
El individuo en cuestión es Timur Míndich, productor del estudio de televisión “Kvartal 95”, la compañía que fundó el propio Zelenski cuando era cómico de TV.
El estudio de TV era financiado por el oligarca ucraniano-israelí-chipriota Igor Kolomoiski, quien lo usó para sus maniobras y su influencia en la corrupta política ucraniana.
Míndich, que tiene un estilo de vida lujoso – un diputado ucraniano publicó una foto de su inodoro de oro- invita con frecuencia a su lujosa mansión de Kiev a colaboradores del Presidente e incluso en alguna ocasión también a éste.
La denuncia de Míndich se debió a un incidente un tanto rocambolesco: un socio de Kolomoiski llamado Guenadi Bogoliúvov era vecino de Míndich en Kiev.
Un día se produjo una gotera en casa de Bogolyukov y la agencia anticorrupción NABU aprovechó la circunstancia para que permitiera que se instalaran micrófonos de escucha en la casa de Míndich.
A cambio, la autoridad anticorrupción ayudó a Bogolíuvov a abandonar Ucrania. La consecuencia de aquello es que las pruebas contra Míndich obtenidas de modo tan irregular ya no podrán al parecer utilizarse contra ese personaje del entorno del Presidente. Algo huele a podrido en Ucrania.