El “Día de la Seguridad Privada” Mucho homenaje y muy poca dignidad laboral - por Jacinto Ortega del Rosario

 

El “Día de la Seguridad Privada”

Mucho homenaje y muy poca dignidad laboral

Jacinto Ortega del Rosario

Secretario General del Sindicato de Gremios Unificados (SGU)

El 21 de mayo se celebra en toda España el llamado “Día de la Seguridad Privada”. Discursos institucionales, medallas, fotos oficiales y palabras grandilocuentes sobre la “labor esencial” de los vigilantes y profesionales del sector. Pero detrás de ese escaparate de reconocimiento público se esconde una realidad mucho más amarga: miles de trabajadores sobreviven con unas condiciones laborales que no reflejan ni la responsabilidad que asumen ni el coste real de la vida en 2026.

Porque la pregunta es inevitable: ¿qué exactamente se celebra?

Se homenajea a un colectivo que protege infraestructuras críticas, hospitales, aeropuertos, puertos, centros comerciales, eventos multitudinarios y edificios públicos. Un sector que ha acabado sustituyendo en muchos espacios funciones que antes eran exclusivamente policiales. Sin embargo, cuando llega el momento de negociar salarios y condiciones, la seguridad privada sigue siendo tratada como mano de obra barata.

El convenio estatal ha vendido recientemente subidas salariales acumuladas del 16% en varios años, presentadas por sindicatos y patronales como un “avance histórico”.Pero la propaganda choca de frente con la realidad cotidiana de los trabajadores. Ese incremento llega después de años de pérdida de poder adquisitivo y en un contexto donde la vivienda, la alimentación, la electricidad y el transporte se han disparado.

En España ya se está denunciando que el IPC oficial ni siquiera refleja adecuadamente el verdadero coste de la vivienda, principal problema económico de millones de trabajadores. Y si eso ocurre en la península, en Canarias la situación alcanza niveles directamente insoportables.

El vigilante de seguridad canario no solo tiene que lidiar con turnos interminables, noches, festivos y una enorme presión laboral. También debe enfrentarse a una crisis de vivienda salvaje, donde alquilar un piso se ha convertido en un lujo inasumible para muchos salarios del sector. En islas donde los alquileres baten récords y donde el coste de la cesta de la compra está entre los más altos del país, hablar de “subidas salariales suficientes” resulta casi insultante.

Mientras otros convenios colectivos en Canarias empiezan a incorporar cláusulas ligadas al IPC, pluses específicos de residencia o mejoras sociales adaptadas a la realidad insular, la seguridad privada continúa muy por detrás de las necesidades reales de sus trabajadores.

La consecuencia es evidente: profesionales agotados, desmotivados y obligados muchas veces a encadenar horas extra para poder pagar un alquiler. Personas responsables de garantizar la seguridad de otros mientras viven ellas mismas en una inseguridad económica permanente.

Y todo esto ocurre en un sector donde siguen produciéndose denuncias por retrasos e impagos salariales. Hace apenas unos días, sindicatos en Canarias denunciaban nuevos incumplimientos en el pago de nóminas por parte de empresas del sector. Esa es la verdadera fotografía del “Día de la Seguridad Privada”: trabajadores esenciales que todavía tienen que pelear incluso por cobrar a tiempo.

La clase política llena discursos hablando de seguridad, pero rara vez habla de las condiciones de quienes sostienen esa seguridad cada día. Las empresas reclaman profesionalización, pero muchas continúan compitiendo a la baja en concursos públicos donde el precio importa más que la dignidad laboral. Y algunos sindicatos venden como éxito acuerdos que apenas sirven para no seguir perdiendo demasiado terreno frente al coste de la vida.

No se puede pedir profesionalidad, formación constante, disponibilidad absoluta y enorme responsabilidad mientras se mantienen salarios que cada vez se acercan más peligrosamente al umbral de la precariedad. Tampoco se puede hablar de “sector estratégico” mientras miles de vigilantes viven con la incertidumbre permanente de no llegar a fin de mes.

Por eso hoy, más que celebrar, quizá habría que reflexionar. Porque detrás de cada uniforme hay trabajadores que merecen mucho más que aplausos institucionales una vez al año. Merecen salarios dignos, estabilidad real y convenios adaptados a la realidad económica y social actual.

Especialmente en Canarias, donde el coste de vivir ya no guarda ninguna proporción con lo que cobra gran parte del sector.

Y mientras eso no cambie, el “Día de la Seguridad Privada” seguirá pareciendo más un acto de maquillaje que un verdadero reconocimiento.

Jacinto Ortega del Rosario, Secretario General del Sindicato de Gremios Unificados (SGU)

Gracias a JACINTO ORTEGA DEL ROSARIO