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miércoles, 22 de mayo de 2024 19:08h.

EL ORDEN GEOECONÓMICO OCCIDENTAL CADUCA

El orden que hoy rige la economía mundial está a punto de colapsar - LA JORNADA / Se desintegra el orden económico global, según The Economist de los banqueros Rothschild - por Alfredo Jalife-Rahme

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Francisco Morote, de Attac Canarias, recomienda estos dos análisis, desde México, de los lúgubres, pero realistas, vaticinios de THE ECONOMIST

 

El orden que hoy rige la economía mundial está a punto de colapsar

LA JORNADA

La guerra vuelve a ser el recurso de las grandes potencias: The Economist

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▲ Instituciones internacionales como la Organización Mundial de Comercio y el Fondo Monetario Internacional están en crisis, afirma la publicación inglesa. En la imagen, buque de carga en el puerto de Colón, Panamá.Foto Afp

El orden que ha regido la economía mundial desde la Segunda Guerra Mundial está hoy al borde del colapso, aseguró la revista inglesa The EconomistUn número preocupante de factores desencadenantes podría ocasionar un descenso hacia la anarquía, donde la guerra vuelve a ser el recurso de las grandes potencias, advirtió. En un reporte especial, titulado El orden liberal internacional está cayendo lentamente, asegura que la desintegración del antiguo orden es visible en todas partes.

A juicio de la publicación –abierta partidaria de la liberalización comercial y financiera de las últimas décadas– las instituciones que han conducido la globalización están “perdiendo credibilidad rápidamente, a la vez que la economía mundial, dice, no puede depender sólo de Estados Unidos.

A primera vista, la economía mundial parece tranquilizadoramente resistente. Estados Unidos ha experimentado un auge incluso cuando su guerra comercial con China se ha intensificado. Alemania ha resistido la pérdida del suministro de gas ruso sin sufrir un desastre económico. La guerra en Oriente Medio no ha provocado ninguna crisis petrolera. Los rebeldes hutíes que lanzan misiles apenas han afectado el flujo global de bienes. Como porcentaje del producto interno bruto mundial, el comercio se ha recuperado de la pandemia y se prevé que crezca saludablemente este año, apunta.

Visible desintegración

Sin embargo, precisa, si se mira más profundamente, lo que se observa es fragilidad. Durante años, continúa, se ha erosionado el orden que ha regido la economía global desde la Segunda Guerra Mundial. Hoy está al borde del colapso.

“La desintegración del antiguo orden es visible en todas partes. Las sanciones se utilizan cuatro veces más que durante el decenio de 1990; Estados Unidos ha impuesto recientemente sanciones ‘secundarias’ a las entidades que apoyan a los ejércitos de Rusia. Está en marcha una guerra de subsidios, a medida que los países buscan copiar el vasto respaldo estatal de China y Estados Unidos a la manufactura verde. Aunque el dólar sigue siendo dominante y las economías emergentes son más resilientes, los flujos globales de capital empiezan a fragmentarse.”

Uno de los puntos que, de acuerdo con The Economist, refleja el colapso al que se acerca la economía global, tiene que ver, precisamente, con los organismos internacionales que han impuesto las reglas durante las últimas décadas.

Expone que las instituciones que salvaguardaron el antiguo sistema ya están extintas o están perdiendo credibilidad rápidamente.

Y, entre ellas, cita que la Organización Mundial de Comercio, que se acerca a las tres décadas de existencia, ha pasado más de cinco años en una situación de estancamiento debido, asegura, a la negligencia estadunidense.

Mientras, añade, el Fondo Monetario Internacional –surgido después de la Segunda Guerra Mundial—está atrapado en una crisis de identidad, entre promover una agenda verde y garantizar la estabilidad financiera.

A la vez, apunta, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas está paralizado y los tribunales supranacionales, como la Corte Internacional de Justicia, “son cada vez más utilizados como armas de partes en conflicto.

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▲ Portada de The Economist de esta semana.Foto Afp

Hasta ahora, la fragmentación y la decadencia han creado un impuesto sigiloso a la economía global, perceptible sólo si se sabe dónde buscar. Desafortunadamente, la historia muestra que son posibles colapsos más profundos y caóticos, y que pueden ocurrir repentinamente una vez que comienza el declive.

Describe que la Primera Guerra Mundial acabó con una era dorada de la globalización que muchos en ese momento supusieron duraría para siempre. A principios de la década de 1930, tras el inicio de la Depresión, las importaciones estadunidenses se desplomaron 40 por ciento en sólo dos años. En agosto de 1971, el presidente estadunidense Richard Nixon suspendió inesperadamente la convertibilidad del dólar en oro, y sólo 19 meses después el sistema de tipos de cambio fijos establecido con la fundación del FMI se vino abajo.

Hoy en día, una ruptura similar parece demasiado imaginable. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, con su visión del mundo de suma cero, continuaría la erosión de instituciones y normas. El temor a una segunda ola de importaciones chinas baratas podría acelerarlo. Una guerra abierta entre Estados Unidos y China por Taiwán, o entre Occidente y Rusia, podría provocar un colapso tremendo. En muchos de estos escenarios, la pérdida será más profunda de lo que mucha gente piensa, añade.

The Economist apunta que está de moda criticar a la globalización desenfrenada como causa de la desigualdad, la crisis financiera y el deterioro del clima. Sin embargo, asegura, entre las décadas de 1990 y 2000, el punto culminante del capitalismo liberal”, cientos de millones de personas escaparon de la pobreza en China al integrarse a la economía global.

Está de moda criticar la globalización desenfrenada como la causa de la desigualdad, la crisis financiera global y el descuido del clima. Pero los logros de las décadas de 1990 y 2000 no tienen parangón en la historia. Cientos de millones escaparon de la pobreza en China al integrarse a la economía global; la tasa de mortalidad es menos de la mitad de la registrada en 1990, y la tasa de muertes por conflictos es 40 veces menor que en 1972.

Es cierto que el sistema establecido después de la Segunda Guerra Mundial logró un matrimonio entre los principios internacionalistas de Estados Unidos y sus intereses estratégicos. Sin embargo, el orden liberal también trajo enormes beneficios al resto del mundo. Muchos de los pobres del mundo ya están sufriendo la incapacidad del FMI para resolver la crisis de deuda soberana que siguió a la pandemia de covid-19. Los países de ingresos medios como India e Indonesia, que esperan obtener riquezas mediante el comercio, están explotando las oportunidades creadas por la fragmentación del antiguo orden, pero en última instancia dependerán de que la economía global se mantenga integrada y predecible. Y la prosperidad de gran parte del mundo desarrollado, especialmente de las economías pequeñas y abiertas como Gran Bretaña y Corea del Sur, depende completamente del comercio. Respaldada por un fuerte crecimiento en Estados Unidos, pareciera que la economía mundial puede sobrevivir a todo lo que se le presente. No puede.

https://www.jornada.com.mx/2024/05/12/economia/015n1eco

Se desintegra el orden económico global, según The Economist de los banqueros Rothschild - por Alfredo Jalife-Rahme

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▲ En Londres, un portavoz de la monarquía declinante de Gran Bretaña alucina que Milei convertirá a Argentina en la Texas de AL con sus reservas de gas esquisto y litio.Foto Afp

La revista monárquica globalista neoliberal The Economist –donde los banqueros jázaros (https://bit.ly/4bQeMT7) Rothschild detentan 26.7 por ciento– comenzó un reportaje especial de siete artículos sobre el Sistema financiero global en peligro de fragmentación (https://econ.st/3JSRboa).

En su segundo capítulo, The Economist –que mata de risa se defina como independiente (sic)– aborda el nuevo orden económico, al unísono del desgajamiento del orden liberal (sic) internacional cuyo “colapso (¡ megasic!) puede ser repentino e irreversible (https://econ.st/44K9LID)”.

Más allá de los epifenómenos que relata –desde la resiliencia de la economía mundial, pasando por el auge de EU pese a la escalada de su guerra comercial con China, hasta la ausencia de un choque petrolero en medio de la guerra del Medio Oriente–, en una mirada más profunda se vislumbra su fragilidad. A su juicio, el “orden (¡ megasic!) que ha gobernado la economía global desde la Segunda Guerra Mundial ha sido erosionado (¡ megasic!)” y hoy está cerca del colapso. Este axioma lo hemos enunciado desde hace mucho los críticos de la nihilista y misántropa globalización desregulada, pero que lo exponga la revista portavoz del globalismo, hoy en caída libre, equivale a una capitulación.

Se vislumbran detonantes preocupantes que activarían un descenso a la anarquía (¡ megasic!), donde las superpotencias recurren a la guerra. A The Economist se le olvida que la globalización fue impuesta, y perduró, gracias a múltiples guerras del “complejo militar-financiero (Dennis Small dixit)” de la anglósfera.

Se autocita con su artículo: El orden económico mundial se resquebraja cuando los críticos van a añorar la partida de la globalización (https://econ.st/3QHthQl). Hoy la desintegración del viejo orden está visible por doquier y aunque el dólar permanece dominante y las economías emergentes son más resilientes, los flujos globales de capital han empezado a fragmentarse, lo cual he expuesto desde mi libro Hacia la desglobalización, de hace 17 años (https://bit.ly/3JTJRbM), hasta el más reciente Nuevo orden geofinanciero multipolar: desdolarización y divisa BRICS (https://bit.ly/3SZZjsI).

La revista globalista es descomunalmente benigna con el manejo geofinanciero/geoeconómico de EEUU cuando el sistema establecido después de la Segunda Guerra consiguió el matrimonio entre los principios (sic) internacionalistas y los intereses estratégicos de EU. Concluye que apuntalado por un fuerte crecimiento en EU, pareciera como si la economía mundial pueda sobrevivir a cualquier cosa que se le presente. Pero no podrá (¡megasic!).

La propaganda anglosajona no se da por vencida y, en la misma Londres, Ambrose Evans-Pritchard, portavoz de la monarquía declinante de Gran Bretaña, en tres artículos en The Telegraph alucina que: 1. El jázaro críptico Milei convertirá a Argentina en la Texas de Latinoamérica con las pletóricas reservas de gas esquisto en Vaca Muerta (https://bit.ly/3QI2P93); 2. El litio de Argentina la propulsará a la estratósfera (https://bit.ly/4aem5SI), y 3. Con su desafío a China, el disfuncional Milei está sentando las bases para una revolución de libre mercado (https://bit.ly/3JWxnQH).

Las alucinaciones geofinancieras de los globalistas hoy son intratables por la realidad geopolítica. Quizá debido a su especialidad economicista, The Economist pasa por alto tres fechas nodales que (en) marcan la caída, para no decir colapso, del hoy ya caduco orden globalista financiero: 1. El anuncio del porvenir desde 2007 en la Conferencia de Seguridad de Múnich por el presidente ruso Putin (https://bit.ly/3RIonE4); 2. La quiebra de Lehman Brothers, que la anglósfera intentó endosársela a China (https://bit.ly/3wCcTJS), y 3. La humillante derrota de la OTAN en Ucrania.

A mi juicio, la elección del 5 noviembre decidirá si Biden prosigue su estéril guerra de hemorragia demográfica contra Rusia o si Trump opta por el aislamiento regional selectivo y la reconstrucción holística de EU.

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* Gracias a Alfredo Jalife-Rahme

ALFREDO JALIFE-RAHME
ALFREDO JALIFE-RAHME

https://www.jornada.com.mx/2024/05/12/opinion/010o1pol 

 

* Gracias a LA JORNADA y a la colaboración de Francisco Morote, de Attac Canarias

LA JORNADA  Aparecido originalmente en LA JORNADA. Gracias a la colaboración de Francisco Morote, de  Attac Canarias
LA JORNADA Aparecido originalmente en LA JORNADA. Gracias a la colaboración de Francisco Morote, de Attac Canarias
mancheta mayo 24