El petróleo de la discordia, Juan Cruz

En EL PAÍS, Juan Cruz ofrece un útil y trabajado reportaje, en el que recoge una serie de opiniones, a favor o en contra, de la actividad petrolera en aguas cercanas a Canarias. Un excelente trabajo, que permite comprobar la fragilidad de muchas de las argumentaciones a favor de esta barbaridad. Yo, de entre las adversas, destaco la frase de Antonio González Vieítez:  “Es un desvarío político, una apuesta por lo viejo, el petróleo, frente a lo nuevo, las renovables”.

En cambio, como digo, las negativas se basan en afirmaciones que se alejan del fondo del asunto o mienten directamente, por ignorancia o por maldad.

Como muestra de la primera categoría, vean lo que dice Ricardo Haroun biólogo, profesor en la Universidad de Las Palmas: “el petróleo sigue siendo una fuente de energía que hay que aprovechar. Mientras no haya suficientes renovables, el petróleo importa y, para lograrlo hay que asumir los riesgos que devienen de la búsqueda de ese combustible fósil”. Con esto, el profesor demuestra que no se entera de lo que se está discutiendo. Porque nadie habla de la necesidad de seguir extrayendo petróleo, sino de si Canarias tiene que enfrentar los riesgos, remotos o no, que entraña estar jugando con el subsuelo marino con técnicas agresivas, para encontrar o extraer un combustible fósil, altamente contaminante.

O, como ejemplo de la mentira, malvada o ignorante, que no sé qué es peor, ahí está la declaración de Michel André, profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña, especialista en contaminación del medio marino, que se atreve a decir: "Si las operaciones de perforación revelan que las reservas de petróleo y de gas contenidas en aguas del archipiélago pueden permitir ofrecer una independencia energética a Canarias se debería contemplar efectivamente apoyar esta iniciativa”. Alguien debería advertir al tal André que su dignidad universitaria le obliga a ser riguroso y a no estar largando sandeces en público. Debería saber el profesor que la hipotética extracción de petróleo cercana a Canarias no tendría efecto alguno en la soberanía energética, porque las aguas escenario de esta historia no son canarias. Y que, por tanto, a efectos comerciales y jurídicos, el petróleo que se consiguiera ahí sería igual que el que apareciera en el cabo de Gata o en Finisterre. Si ese petróleo se comercializara en Canarias (aspecto que no necesariamente tendría que ocurrir) las islas pagarían por él lo mismo que pagan por otros crudos.

En fin. Que hay que agradecer a Juan Cruz este trabajo que confirma de nuevo la cabalidad de los argumentos y la justicia que acompaña al rechazo que el pueblo canario en su inmensa mayoría, opone a esta operación que Soria y Rajoy permiten perpetrar a REPSOL. Y, si alguien duda de la verdad de la afirmación "el pueblo canario, en su inmensa mayoría", que permita la consulta. A ver si se atreve.

Por mi parte, yo no dejaré de recordar el otro peligro adicional presente en este negro asunto, el de que aparezca gas. Entonces, sí que Canarias perderá toda posibilidad de ser el paraiso de las renovables que la naturaleza y la tecnología le deparan, pero que la estupidez y la codicia le niegan.