Reflexiones sobre el turismo en Canarias FUNDACIÓN CANARINA

 

Reflexiones sobre el turismo en Canarias FUNDACIÓN CANARINA

 

Con este artículo queremos aportar una visión crítica y reflexiva sobre el turismo en Canarias

Primeramente, y antes de empezar a relatar este artículo, tenemos que decir que no concebimos Canarias sin turismo. El turismo está y va a seguir estando en nuestro archipiélago. Sin embargo, es evidente que hemos llegado a un punto en el que deberíamos repensar y actuar de manera rápida para conseguir frenar el desmesurado crecimiento turístico que vivimos.

En Fundación Canarina creemos que es de vital importancia analizar profundamente el tipo de turismo que queremos recibir en nuestras islas, ya que nos encontramos en un momento en el que los impactos de esta industria parecen ser más negativos que positivos tanto para la población local como para el territorio.

Se nos ocurren, por tanto, numerosas preguntas ante la situación actual del turismo en Canarias. Estas preguntas se refieren al tipo de turismo queremos atraer , que es el turismo de calidad o a qué significan esos conceptos que escuchamos cada vez más frecuentemente como “turismo de masas”, “turistificación” o “sobreturismo” . Suenan muy parecido pero ¿son lo mismo?

Con el aumento vertiginoso de las cifras de turismo que el archipiélago canario está experimentando en los últimos años, la población local se enfrenta a desafíos que afectan su bienestar y también a sus recursos naturales.

 

Resumimos nuestras opiniones en este artículo (opiniones que, sin duda, pueden ser rebatidas y comentadas) sobre el turismo que nos gustaría para Canarias, alejándonos del crecimiento descontrolado y dirigiéndonos hacia un modelo más sostenible y respetuoso con el entorno.

¿Qué entendemos por turismo de calidad?

A menudo escuchamos en los medios y a pie de calle que necesitamos un “turismo de calidad” en Canarias, sin pararnos a pensar en lo que este concepto realmente significa.

En primer lugar, creemos que un turismo no puede ser de calidad si perturba la vida de la población local. Y eso es inevitable cuando hay un exceso de turistas. Un turismo excesivo conlleva un deterioro del entorno y de la convivencia, al competir con la población local por el agua, las carreteras o la vivienda. Por tanto, para poder hablar de calidad creemos que es vital dimensionar el turismo, adecuarlo al territorio (y no al revés), y no seguir creciendo.

Por otro lado, creemos que los turistas de calidad deben tener, necesariamente, una actitud respetuosa con la naturaleza, con la población local y con su cultura, pero ¿es esto lo que estamos viviendo en Canarias?

Cuando hablamos de turismo de calidad, lo más fácil es imaginar una reducción del número de viajeros y el incremento de los precios, lo que nos llevaría a equipararlo con un “turismo de alto standing”. Sin embargo, esto convertiría al turismo en algo elitista y excluiría a las clases trabajadoras, que son las primeras que no podrían permitirse viajar… ¿Sería esto justo?

Es importante reseñar que el turismo de alto standing conlleva otros problemas: por un lado, no habría suficientes ricos para “dar de comer” a todos los sitios turísticos del mundo. Por otro, este tipo de turismo tiene un elevado impacto ambiental ya que implica:

  • un mayor consumo de suelo y agua para construir hoteles y villas de lujo, spas o campos de golf
  • medios de transporte como jets privados y yates, etc. En definitiva, un grandísimo despilfarro de dinero y recursos
Turismo de masas vs. sobreturismo: ¿Son lo mismo?

Es crucial distinguir entre turismo de masas y sobreturismo, dos conceptos que parecen iguales pero tienen matices importantes muy diferentes:

  • El turismo de masas es un concepto que surge tras ese logro social que supone la democratización del turismo, haciendo accesible para la mayoría de la población unas vacaciones lejos de casa.
  • Por otro lado, el sobreturismo se refiere a la cantidad excesiva de turistas en un destino, apuntando a que los lugares tienen una ocupación límite, una capacidad de carga.

 

Y entonces ¿qué es la capacidad de carga?

Podemos definir la capacidad de carga turística como el número máximo de turistas que un espacio puede albergar sin deteriorar sus recursos y también la propia experiencia turística.

En resumen:

Turismo de masas = Turismo asequible para las “masas” o mayorías sociales (relacionado con el acceso de la clase obrera a unas vacaciones)

Sobreturismo = Turismo en cantidades excesivas para un territorio (relacionado con la capacidad de carga de un territorio determinado)

Por tanto, según esta visión, pronunciarnos contra el turismo de masas podría dar pie a pensar que queremos fomentar un turismo elitista, un turismo de alto standing asequible solo para las clases altas.

Por el contrario, hablar de sobreturismo implicaría una preocupación por la capacidad de carga del territorio, sin entrar en matices de clase.

Turistificación: impactos en la vida local

Canarias ha sido uno de los muchos destinos en el mundo que ha sufrido una transformación por parte de la industria turística desde las últimas décadas del siglo XX.

Este fenómeno ha dado lugar a la turistificación, un proceso en el que las ciudades y pueblos se adaptan más a las necesidades de los turistas que a las de los residentes.

Los impactos de la turistificación son amplios:

  • Los comercios locales cambian su oferta para atender a los turistas.
  • Los precios de las viviendas suben. La mayor presencia de turistas en combinación con el surgimiento de plataformas que ofrecen alojamiento, deriva en una subida de los precios
  • La subida de precios deriva en un desplazamiento de la población local (gentrificación).
  • Las tradiciones se convierten en productos turísticos, perdiendo su significado original, lo que hace que la identidad cultural de un lugar se vea profundamente alterada. Las tradiciones y expresiones culturales se convierten en meros productos para el consumo turístico, perdiendo su significado y valor auténtico.

Frente a este panorama, es necesario reorganizarse y tomar medidas: desde la limitación del número de turistas o la regulación del alquiler turístico, hasta el fomento de prácticas turísticas sostenibles y respetuosas con la cultura local.

Esto implica también un cambio en la mentalidad de los turistas, quienes deben adoptar una postura de respeto y consideración hacia los lugares que visitan, entendiendo su impacto y buscando maneras de minimizarlo.

 
Conclusiones

Un verdadero turismo de calidad debe estar basado en el respeto. Respeto por la naturaleza, por la cultura y por la población local. No podemos seguir promoviendo un modelo donde se anteponga el interés de las grandes cadenas hoteleras, grandes tenedores y multinacionales, mientras la población local enfrenta dificultades para acceder a una vivienda o recursos básicos.

Canarias no puede seguir soportando un turismo desmedido y sin control. Necesitamos redimensionar la actividad turística y apostar por un turismo más sostenible que respete los recursos naturales, la cultura local y permita una convivencia sana entre turistas y residentes. Para ello, necesitamos un turismo que esté alineado con la capacidad real del territorio.

“Turismo sí, pero no así” es el llamado urgente para que cambiemos de rumbo hacia un modelo más justo y sostenible. Como bien dijo José Saramago: “Un turista de calidad es aquel que visita lugares que se respetan a sí mismos”.

Aparecido originalmente en la web de FUNDACIÓN CANARINA. La casa de mi tía republica por el alto interés del contenido, con autorización

 https://fundacioncanarina.org/reflexiones-sobre-el-turismo-en-canarias-2/