Y Sánchez, tan contento - Chema Tante

En sus merecidas -creerá él- vacaciones, Sánchez se revuelca de placer en los orondos datos macro, récords de empleo y economía “como un cohete”. Sánchez sabe, como sabe todo el mundo, que eso es un disfraz para unas sociedades en la que mucha, mucha gente sufre. Salarios bajos, coste de la vida alto, la vivienda… inaccesible. De pensiones míseras, educación y sanidad sin dinero, dependencias abandonadas, ni hablemos.

Todo esto ocurre, no porque Sánchez no lo sepa, sino porque, es comprensible, para él lo que más importa es su futuro, que ya va teniendo una edad y pronto se quedará sin empleo. No es momento para meterse con las grandes empresas, para enfrentarse a los poderes económicos. No lo ha hecho nunca, no se va a poner a hacerlo ahora.

¿Banca pública, impuestos de verdad a fortunas y grandes empresas, medidas fiscales contra la especulación, vivienda social? Sánchez tiene que pensar en su vejez.

Y, para terminar de atormentarnos, no hay una izquierda que se pueda enfrentar a este desastre y lo que viene -parece mentira- será peor