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miércoles, 22 de mayo de 2024 19:08h.

La utopía ha cambiado de bando - por  Yeray Hernández

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Chema Tante recomienda efusivamente este artículo, al que se cree en el deber de apostillar ciertos aspectos. Conviene mucho fortalecer de esta manera, con argumentos teóricos, lo que cualquier rústico puede ver simplemente mirando a su alrededor y pensando con fundamento. Pero da mucha magua comprobar que quienes gobiernan y dirigen empresas y economía no pueden pensar con fundamento, bien porque sus cerebros no dan para más, bien porque la codicia niebla todos sus criterios, o ambas las dos cosas. En lo que respecta a Canarias, sería estupendo que tiestos como Clavijo, Domínguez, Ángel Víctor, Valbuena, Zapata, Morales, el casimiro señor de La Gomera, Fraga "que acuna el alma"  y demás insalla leyeran este texto y otros que en la misma línea La casa de mi tía ttiene el honor de publicar. Pero no lo harán y, lo que es peor, tampoco serviría de nada. Dice Yeray Hernández que este no es un artículo de divulgación, y acierta el buen doctor, pero parece lamentable que los sabedores que gobiernan, han gobernado y -hasta que lo remediemos- gobernarán las islas, no puedan ni siquiera coger recortes de lo que dice la gente que sí sabe. Yo le digo a Yeray que además de ponerse cómodo, que espere sentado. Ni en Canarias ni allende los mares van a asumir la carga de la prueba que les corresponde los y las responsables de este desastre climático -que es la supervivencia de la Humanidad, nada menos- a que su ambición y su bobería nos han traído

La utopía ha cambiado de bando

Yeray Hernández 

Doctor en Economía Aplicada e investigador de la Universidad de La Laguna

 

Los retos energéticos y ambientales a los que se enfrenta la sociedad actual son altamente preocupantes. Hemos entrado en una fase descendente en la disponibilidad de energía fósil y las energías renovables difícilmente podrán hacer una sustitución al volumen actual de consumo de los mismos. Además, la Naturaleza comienza a dejarnos ver y sentir cómo se resiente cuando sus límites biofísicos son superados. En este artículo, que no es precisamente uno de divulgación, quiero reflexionar sobre quién debe tener la carga de la prueba en lo que se refiere a defender la viabilidad de opciones de sostenibilidad. 

Hace ya mucho que la crisis energética comenzó. El pico del petróleo convencional, es decir, el de calidad superior y fácil acceso, se produjo hace 20 años, en 2005 [1]. Si a esos petróleos convencionales les sumamos los no-convencionales, es decir, aquellos de calidades inferiores, el pico total de petróleo se desplaza a 2018 [2]. Es decir, el pico del petróleo ya ocurrió. Esto no quiere decir que el petróleo se vaya a agotar, sino que cada año que pase dispondremos de menos recursos. Pero es que hay otros picos de recursos naturales energéticos ya superados de los que apenas hemos oído hablar, por ejemplo, el pico del carbón se produjo en 2014, el del diésel en 2015, el del uranio en 2016 y se espera que el pico del gas fósil se produzca antes de 2030 [3]. A este problema se une que las energías renovables, aunque poseen un gran potencial de producir energía, no tendrán la capacidad de cubrir la actual demanda energética, ni podrán desplegarse a la velocidad necesaria, ni se dispondrá de los recursos minerales, como el cobre o el litio, que permitirían hacer esa hipotética y rápida sustitución [4]. El camino al que inevitablemente nos dirigimos es hacia el descenso energético. 

La humanidad ha abierto las puertas del infierno” [5]. El “colapso climático ha comenzado” [6]. A pesar de estas duras palabras del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, el cambio climático no es, ni de lejos, el principal problema ambiental al que nos enfrentamos. En 2009, un equipo de científicos estudió los límites ambientales globales y el estado en el que se encontraban. Concluyeron que, de los nueve límites ambientales globales conocidos, tres habían sido superados [7]. De esos tres, el cambio climático era el menos preocupante. El año pasado, en 2023, el estudio fue actualizado y sus autores llegaron a la triste conclusión de que ya no son tres los límites ambientales superados, sino seis [8]. De nuevo, si bien el cambio climático se presentaba como preocupante, la pérdida de biodiversidad, los flujos biogeoquímicos y los nuevos contaminantes ambientales se presentaron como los límites más ampliamente superados. 

Si nos centramos ahora en los conceptos de huella ecológica y biocapacidad, los datos no mejoran. La huella ecológica se entiende como la demanda de recursos naturales que tiene una sociedad, en términos de extracción de recursos y de deposición de residuos, necesaria para satisfacer su estilo de vida. La biocapacidad, al contrario, hace referencia a la oferta que tienen los territorios para proporcionarnos los recursos necesarios para sostener ese estilo de vida y para asimilar los residuos que generamos. Igual que en Economía, si gastas más de lo que dispones, implica que vives por encima de tus posibilidades.  

Veamos algunos resultados haciendo uso de los últimos datos disponibles. Si miramos a nivel global, se puede afirmar que vivimos por encima de nuestras posibilidades (más huella ecológica que biocapacidad), dado que serían necesarios casi dos planetas para satisfacer los niveles globales de consumo de recursos naturales [9]. Si descendemos a la Unión Europea, la huella ecológica por persona es más del doble de su biocapacidad disponible, es decir, el déficit ecológico se dispara. Esto es, si todos los habitantes del planeta quisieran vivir como un ciudadano de la Unión Europea, serían necesarios algo más de dos planetas Tierra para satisfacer ese estilo de vida [10]. En el caso del Estado español, el déficit ecológico vuelve a escalar. Serían necesarios casi tres planetas Tierra para extender el modelo de producción y consumo del Estado español al resto de habitantes del globo [11]. Finalmente, si aterrizamos en Canarias, observamos que serían necesarios unos diez planetas Tierra para proporcionar a todos los habitantes del globo el nivel de consumo de recursos naturales que tenemos en las Islas [12]. Y el principal problema de todo esto es que estos déficits se van acumulando año a año. 

Ante esta situación, los poderes económicos y políticos afirman que será la tecnología y el crecimiento económico verde los que salvarán la situación. Para ello proponen el llamado desacoplamiento entre crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) y consumo de recursos naturales a través de la aplicación de nuevas tecnologías a los procesos de producción y consumo. Antes de entrar en detalles, es necesario diferenciar entre desacoplamiento relativo (cuando el PIB crece más rápido que el consumo de recursos naturales –ver figura–), el desacoplamiento absoluto (cuando el PIB crece y cae el consumo de recursos naturales) y el desacoplamiento suficiente (cuando el desacoplamiento es absoluto, pero el consumo de recursos cae por debajo de los límites ambientales) [13].  

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Fuente: adaptado de [13]. 

 

Veamos qué dice la comunidad científica sobre la posibilidad de un crecimiento (infinito) verde, es decir, de un desacoplamiento absoluto y suficiente. Dos estudios desarrollados en 2019 concluyeron que “la evidencia empírica (…) no apoya la teoría del crecimiento verde” [14], dado que “no hay pruebas empíricas que apoyen la existencia de un desacoplamiento entre crecimiento económico y las presiones medioambientales (…); parece improbable que tal desacoplamiento se produzca en el futuro” [15]. Al año siguiente, en 2020, otros tres estudios se formularon la misma pregunta de investigación, concluyendo que “las mejoras en la eficiencia del uso de los recursos no han permitido hasta ahora reducciones globales absolutas” [de consumo de recursos naturales] [16], que “faltan pruebas del necesario desacoplamiento global [entre crecimiento y consumo de recursos] lo suficientemente rápido” [17] y que “las pruebas empíricas de desacoplamiento absoluto (…) son escasas” [18].  

Y, en los raros casos en los que se produce un periodo puntual de desacoplamiento absoluto (que no suficiente), este se produce de forma tan lenta que serían necesarios 220 años para reducir las emisiones de CO2 a niveles, no ya sostenibles, sino consistentes con el Acuerdo de París [19]. En 2023 se realizó, de nuevo, otro estudio en el que se concluía que “hay pocas pruebas a nivel mundial de desacoplamiento absoluto entre el PIB y los niveles atmosféricos de CO2, el uso de energía o los recursos” [20]. Por tanto, se puede concluir que no hay evidencia de que el crecimiento verde y las nuevas tecnologías vayan a salvar la situación. 

Con estos datos, estoy seguro de que los lectores y lectoras se preguntarán qué podemos hacer, qué alternativas viables podemos proponer aquellas personas que consideramos que es necesario cambiar el sistema socioeconómico. Sin embargo, creo que ha llegado el momento de trasladar esa responsabilidad a aquellas otras personas que defienden el sistema socioeconómico actual. Como dicen Servigne y Stevens [21], la utopía ha cambiado de bando. Distopía más bien. Ahora son las personas defensoras del statu quo las que tienen que salir a la palestra a explicar (y defender) cómo quieren hacer que el sistema que padecemos perdure. Son esas personas las que tienen que explicar cómo hacer posible la ideología del crecimiento infinito. Yo, de momento, voy a ponerme cómodo y ver cómo lo hacen. 

Agradecimientos 

Agradezco los comentarios constructivos a este artículo por parte de Paco Roda, portavoz de Tenerife por la Bici, y a Yolanda Rojas Luis, profesora de secundaria. 

Referencias 

[1]  

IEA, «World Energy Outlook 2012,» International Energy Agency, Paris, 2012. 

[2]  

IEA, «World Energy Outlook 2018,» International Energy Agency, Paris, 2018. 

[3]  

A. Turiel, «Sin energía: Pequeña guía para el Gran Descenso,» Alfabeto, Madrid, 2022. 

[4]  

A. Turiel, Petrocalipsis: Crisis energética global y cómo (no) la vamos a solucionar, Madrid: Alfabeto, 2020.  

[5]  

C. Fresneda, «Antonio Guterres: "La humanidad ha abierto las puertas del infierno",» El Mundo, 20 Septiembre 2023.  

[6]  

TeleCinco, «“El colapso climático ha comenzado”, la advertencia del secretario general de la ONU,» TeleCinco, 8 Septiembre 2023.  

[7]  

J. Rockström y et al., «A safe operating space for humanity,» Nature, vol. 461, nº 24, pp. 472-475, 2009.  

[8]  

K. Richardson y et al., «Earth beyond six of nine planetary boundaries,» Science Advances, vol. 9, nº eadh2458, pp. 1-16, 2023.  

[9]  

Global Footprint Network, «Design Our Future,» Global Footprint Network: Advancing the Science of Sustainability, 2024. [En línea]. Available: https://www.footprintnetwork.org/resources/footprint-scenario-tool/

[10]  

European Environment Agency, «Ecological footprint of European countries,» European Environment Agency, 2 Diciembre 2021. [En línea]. Available: https://www.eea.europa.eu/en/analysis/indicators/ecological-footprint-of-european-countries

[11]  

Global Footprint Network, «Open Data Platform,» Global Footprint Network: Advancing the Science of Sustainability, 2024. [En línea]. Available: https://data.footprintnetwork.org/#/

[12]  

Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, «Análisis de la huella ecológica de España,» Gobierno de España, Madrid, 2008. 

[13]  

K. Raworth, Economía Rosquilla: 7 maneras de pensar la economía del siglo XXI, Paidós, 2018.  

[14]  

J. Hickel y G. Kallis, «Is Green Growth Possible?,» New Political Economy, pp. 1-18, 2019.  

[15]  

T. Parrique, J. Barth, F. Briens, C. Kerschner, A. Kraus-Polk, A. Kuokkanen y J. H. Spangenberg, «Decoupling Debunked: Evidence and arguments against green growth as a sole strategy for sustainability,» European Environmental Bureau, 2019. 

[16]  

I. Otero y et al., «Biodiversity policy beyond economic growth,» Conservation Letters, vol. e12713, pp. 1-18, 2020.  

[17]  

T. Vadén, V. Lähde, A. Majava, P. Järvensivu, T. Toivanen, E. Hakala y J. T. Eronen, «Decoupling for ecological sustainability: A categorisation and review of research literature,» Environmental Science and Policy, nº 112, pp. 236-244, 2020.  

[18]  

D. Wiedenhofer y et al., «A systematic review of the evidence on decoupling of GDP, resource use and GHG emissions, part I: bibliometric and conceptual mapping,» Environmental Research Letters, nº 15, p. 063002, 2020.  

[19]  

V. Jefim y J. Hickel, «Is green growth happening? An empirical analysis of achieved versus Paris-compliant CO2–GDP decoupling in high-income countries,» Lancet Planet Earth, nº 7, pp. e759-e769, 2023.  

[20]  

P. Moriarty y D. Honnery, «Are Energy Reductions Compatible with Economic Growth?,» Sustainability, nº 15, p. 8043, 2023.  

[21]  

P. Servigne y R. Stevens, Colapsología, Barcelona: Arpa, 2020.  

* Gracias a  Yeray Hernández

YERAY HERNÁNDEZ
YERAY HERNÁNDEZ
MANCHETA 24 DE MARZO