Acto en Gáldar para recordar a uno de sus hijos más preclaros: el pintor indigenista Antonio Padrón, el 4 de octubre -  por Erasmo Quintana

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ANTONIO PADRÓN 1920-1968

Acto en Gáldar para recordar a uno de sus hijos más preclaros: el pintor indigenista Antonio Padrón, el 4 de octubre

Erasmo Quintana 

 

ANTONIO PADRÓN, CASA MUSEO

El viernes, 4, próximo pasado, tuvo lugar en el jardín de la Casa Museo Antonio Padrón, que fue acceso al amplio estudio del pintor (ya no hay pavos reales) un acto muy sentido e íntimo de presentación del libro “El silencio de sus soledades”, cuyo autor es el exprofesor de Magisterio, doctorado, licenciado en Psicopedagogía y Diplomado de Estudios Avanzados, Manuel García Morales, sobre el pintor indigenista Antonio Padrón Rodríguez. Presentó una curiosa joya de comentarios, que le sugirió la contemplación de los cuadros -los cuales aparecen en la obra- con una prosa de sentida emoción y delectación improvisada. Le siguió en el uso de la palabra la sobrina del pintor, M.ª Victoria Padrón Martinón, que glosó magistralmente el avatar de la obra de su tío, basándose en la Tesina, que en forma de libro, le publicara el Cabildo Insular de Gran Canaria, en 1986.

Antonio Padrón fue un niño huérfano de padre -José Padrón- desde muy corta edad, a los 9 años, y al año siguiente, DE su madre -Josefa Rodríguez-. Sería el octavo de nueve hermanos. Todos fueron acogidos por sus tíos, tocándole a Antonio las tías maternas, solteras, que vivían en una casona-chalet de la calle Larga, en Gáldar, hoy Casa-Museo que acoge la obra pictórica. Tenían muy cerca, en el comienzo, casi, de la calle Drago, una importante finca de plataneras y gañanía, donde recuerdo ver a un disminuido psíquico, no muy bien vestido y con boina, no sé si de la familia, y recuerdo también su entierro. Internaron a Antoñito en el colegio aruquense de los Hermanos de la Salle para hacer el Bachillerato, y de allí al Colegio Viera y Clavijo, y el Instituto Pérez Galdós de las Palmas de Gran Canaria. Aquí tuvo como profesor de Dibujo a Nicolás Massieu, que debió influir en Padrón.

La Salle Arucas "Cuando la policía municipal nos cuidaba en el recreo" (AA La Salle)
NICOLÁS MASSIEU

Después del servicio militar (ya había estallado la Guerra Civil), que le supuso siete años, ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid, donde estuvo acompañado por el también pintor canario, Jesús Arencibia y el magistral Vázquez Díaz.

ACADEMIA DE BELLAS ARTES DE SAN FERNANDO
JESÚS ARENCIBIA
LADAC (LOS ARQUEROS DEL ARTE CONTEMPORÁNEO)

Sus compañeros recuerdan al pintor galdense solitario y poco extrovertido. Coincidiendo con la vuelta a Gran Canaria (acababa de fundarse el Grupo LADAC, con Manolo Millares, Plácido Fleitas, Felo Monzón, Juan Ismael y otros). A pesar de esto, Padrón se aísla en su Gáldar, y no contacta con el grupo hasta años más tarde. En 1954 celebra su primera exposición individual en el Museo Canario, cuando era un perfecto desconocido. Sin embargo, hubo quien dijo de él estar sorprendido al no saber de dónde había aparecido “este gran pintor”. Clausurada la muestra, volvió a sumergirse en su natural aislamiento. Lo suyo fue ser un pintor recluido, enclaustrado como un dominico, aislado del mundanal ruido, nada que ver con el mundo artístico, y dando a conocer su obra solo a requerimiento de sus más íntimas amistades.

EL MUSEO CANARIO

Su convencimiento más acendrado era que su pintura estaba fuera del gusto corriente de la gente, y citaba a Néstor Martín Fernández de la Torre, por parecerle que la pintura de éste sí encajaba en la aceptación popular. Lo interesante de todo ese “recogimiento” no era una actitud impostada: “Por encima de todo -decía más de una vez- amo el silencio y mis soledades”. Tuvo más de una oportunidad para salir de la Isla, y las dejó pasar sin pena ni gloria. Así mismo, detestaba olímpicamente la intriga de los marchantes porque esencialmente, al respecto decía: “Pintar para mí no es una profesión, sino una devoción, una necesidad vital del alma”. Simplemente, pintaba para él y para un reducido grupo de amigos.

NÉSTOR MARTÍN FERNÁNDEZ DE LA TORRE

Para finalizar esta semblanza, decir que (lo que no se dice no se sabe) el pintor Antonio Padrón era pariente lejano mío. Su madre Josefa, de apellido Rodríguez, era prima hermana de mi abuela materna, Beatriz Rodríguez López, a su vez hermana también de mi tía-abuela, Lutgarda, madre de los hermanos abogados, Francisco y José Estévez Rodríguez, ya fallecidos. Éstos, como se ve, primos hermanos de mi madre, Candelaria Ruiz Rodríguez (EPD). De modo que, si la madre del pintor era prima hermana de mi abuela, es prima segunda de mi madre, y en tercer lugar mía, con lo que ya está en cuarto lugar el pintor respecto a mí.

MARINO ALDUÁN AZURZA

El profesor, de gratísimo recuerdo, y amigo del pintor, Marino Alduán Azurza, en cierta ocasión le propuso dar clases en el Instituto de Guía, pero le comentó que la idea de la docencia no se hallaba muy arraigada en él. Sin embargo, lo intentó y se presentó en el Instituto, no pudiendo dar una sola clase. Coincidiendo con este tiempo mi madre -ya sabemos cómo son las madres- también le dio por visitar a su pariente para solicitarle que diera clases de dibujo y pintura a su hijo Erasmo, que despuntaba con una disposición y facilidad natural por el dibujo. Lalita -pobrecilla- se llevó un no tajante y la explicación de que él no era partidario de dar clases a nadie y que lo sentía mucho. La pariente Candelaria Ruiz recibió la negativa como un mazazo y un inesperado desprecio para ella, pues de entrada no lo comprende, toda vez que, de la cuestión, poco o nada entendía. Para sus adentros, el insulto fue el “gesto”, lo negativo.

ANTONIO PADRÓN "LAS AGUADORAS"

Erasmo Quintana

 

 * Gracias a Erasmo Quintana