ALEMANIA: Flores de primavera a la puerta del Vatertag, control policial y alcohol - por Emilio Díaz Miranda
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ALEMANIA: Flores de primavera a la puerta del Vatertag, control policial y alcohol
Emilio Díaz Miranda
Aunque la Primavera en Hamburgo no ha sido muy de mi gusto por sus lluvias excesivas en mi ruta hacia el trabajo, hoy he podido disfrutar unas horas de sol con frescor primaveral y he fotografiado estas florecillas que los dioses o la casualidad han hecho crecer delante del portón como amable saludo.
Que la Política influye en nuestra vidas parece claro aunque la mayoría prefiera ver un partido de futbol televisado antes que un debate entre diferentes partidos políticos. A la altura a que hemos llegado en Europa, es comprensible porque muchos de tales debates provocan más el vómito que el aplauso.
Pero las estaciones del año influyen todavía más en el estado de ánimo de la mayoría, porque no es lo mismo salir a trabajar bajo un torrencial diluvio que bajo un sol que achicharra, y todavía más diferente es salir de paseo con unas temperaturas agradables. Así que siendo este 29 de mayo, la Ascensión, Día del Padre en Alemania, tengo motivos para alegrarme con este inesperado saludo de flores.
La Religión impuso la celebración del Día del Padre. Aunque no se celebra en todos los países ni en el mismo mes ni en el mismo día.
En los países católicos del sur de Europa (España, Francia, Italia, Portugal…) la fecha elegida es el 19 de marzo, por coincidir con el Día de San José: padre putativo de Jesucristo. No hacen lo mismo los países protestantes.
En Alemania el Día del Padre se celebra el 29 de mayo siendo Fiesta nacional. Ya en tiempos del Nazismo hitleriano, Hitler y Goebbels habían decretado día festivo en 1934 la Ascención de Jesus a los Cielos. Lo religioso y lo político quedaban así fusionados.
Sin embargo, a pesar de las diferentes fechas en las distintas regiones, en principio no hay exageradas diferencias regionales entre el Norte protestante y el católico Sur, alemanes ámbos. En Alemania el hecho de que los hombres salgan en grupos o manada, con o sin carro de mano, cargado con más o menos botellas de alcohol a bordo, está muy extendido.
Cada año, el 40º día después de Pascua, grupos de hombres desfilan por la campiña alemana con carros de mano y botellas de cerveza u otras de contenido más fuerte. Sin embargo, lo que hoy se conoce como un alegre Día del Padre (el 29 de mayo) tiene sus raíces en una de las fiestas cristianas más importantes: el Día de la Ascensión de Jesucristo a los Cielos. (Christi Himmelfahrt).
El Día de la Ascensión -Christi Himmelfahrt, más conocido por muchos como el Día del Padre-Vatertag, forma parte integrante del calendario festivo cristiano. La base bíblica está en el primer capítulo de los Hechos de los Apóstoles. En él se narra que Jesucristo, que resucitó tras su crucifixión, ascendió y desapareció en el cielo ante los ojos de sus discípulos: «Una nube lo recogió y lo ocultó a sus ojos» (Hechos 1:9).
El número 40 se consideraba sagrado
El número 40 se consideraba sagrado. La comprensión de los 40 días sólo cambió tras el Concilio de Nicea (año 325). Originalmente entendido teológicamente como un periodo intermedio antes del nuevo comienzo, se convirtió en un punto fijo supuestamente "histórico": 40 días después de la resurrección. Desde el siglo IV, el día de la Ascensión se reconoce como una fiesta independiente: 40 días después de Pascua y diez días antes de Pentecostés. Se celebra el jueves siguiente al sexto domingo del periodo pascual ("vocem iucunditatis").
Despedida y nuevo comienzo
La "Ascensión" suponía que Jesús ya no se encontró con los discípulos en persona porque ya había regresado a Dios, su Padre, y había sido nombrado soberano y juez final del mundo. Al igual que Lucas, el Evangelio de Mateo también reconoce una conclusión a los encuentros de Jesús con los discípulos (28, 16-20). Jesús se encuentra con los discípulos en el monte Galilea. El encuentro y, por tanto, también el Evangelio de Mateo concluyen con el siguiente mandato misionero: “Id, pues, a todas las naciones y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a obedecer todo lo que yo os he mandado. Estad seguros de que yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.“ (Mateo 28:19-20)
Muchos padres pasan ahora conscientemente el día con la familia -o hacen algo con la familia que les guste a los hombres: parque, rafting o algo similar-, pero en última instancia se trata más de una cuestión de tipo individual que de características regionales.
¡Viel Spaß am Vatertag! – ¡Schönen Vatertag!
Mis hijos me han llamado por teléfono felicitandome en el Dia del Padre. Por diversas circunstancias de enfermedad y distancias geográficas no nos hemos reunido.
Desde la isla de Poel mi hijo René con mis nietos Anton y Matilda han construido un saludo-felicitación sobre la arena, algo que las aguas y el viento tarde o temprano harán desaparecer, pero que quedará siempre en mi memoría.
LA ASCENSIÓN DE CRISTO A LOS CIELOS
¿Cómo celebran los alemanes el Día del Padre?
En algunas regiones de Alemania, el Día del Padre se celebra una «fiesta de caballeros». Como su nombre indica, sólo los hombres de todas las edades pueden participar en este evento tradicional. Puede tratarse de un paseo, un paseo en coche de caballos o una excursión a la playa. Durante o al final del día, los participantes suelen parar en restaurantes.
Los padres se reúnen con sus amigos para el “Bollerwagen”, una especie de fiesta campestre en la que solo participan hombres. Se trata de llevar un carrito lleno de cervezas y las tradicionales salchichas (Würste). Algunos incluso preparan un gran carruaje tirado por caballos. Entonces comienzan un camino al campo, como si fuse una romería.
En el Día del Padre, algunas familias hacen excursiones familiares o se toman un fin de semana largo de vacaciones juntos. El viernes siguiente al Día del Padre es el llamado «día del puente», lo que significa que también es un día de fiesta escolar para los niños. Muchos padres salen con sus hijos al zoo o de picnic, por ejemplo.
Algunos hombres se organizan para llevar una bicicleta especial a una «fiesta de caballeros»: una bicicleta espaciosa que ofrece hasta dieciséis asientos y permite a los ciclistas, gracias a un barril en su interior, beber cerveza mientras conducen. Mi esposa Petra recuerda su temprana juventud en el pueblo campesino donde vivía con sus padres y iban en carromatos con abundantes cervezas, remolcados por un tractor conducido por uno de los jóvenes.