Buscar
sábado, 02 de marzo de 2024 09:51h.

las pensiones pueden ser pagadas, en vez de por seguridad social y aportaciones mensuales, a través de los PGE

Así se engaña a los jóvenes que no leen (y a los viejos también)  - por Antonio Cabrera de León

 

FRASE CABRERA DE LEÓN

Así se engaña a los jóvenes que no leen (y a los viejos también)  - por Antonio Cabrera de León

Hace unas semanas Luis Garicano, supuesta figura “intelectual” de lo que iba a ser un partido político y ha quedado en club de tránsfugas, publicó un artículo en El PAÍS con el título de “Así se les roba a los jóvenes su futuro”. De ahí el título de estas líneas mías.

Según su planteamiento, el Gobierno le endosará a cada joven una hipoteca de 100.000 euros hasta 2070 por la reforma de las pensiones acordada con los sindicatos y la patronal. Su razonamiento es que desde 2011 la recaudación por las cotizaciones de los trabajadores cada mes no cubre las pensiones; a eso añade que actualmente hay en España 3,4 personas en edad de trabajar por cada pensionista y se prevé que en 2050 habrá solo 1,7 personas por cada jubilado. Con eso concluye que el sistema avanza por una senda insostenible porque deroga el factor que exigía que cualquier subida viniera acompañada de recursos para pagarla. Factor que él considera que era una garantía para los jóvenes, porque les dejaba un sistema de pensiones que él cree asumible.

Como el acuerdo alcanzado transfiere el coste de las pensiones no contributivas a los Presupuestos Generales del Estado (PGE), pero el aporte de los territorios forales a dichos presupuestos se rige por un cupo acordado con el Estado, Garicano afirma que las pensiones de los navarros y vascos las pagaremos los demás españoles. Y además proclama que habrá que subir impuestos o recortar otras políticas y que los jóvenes se hartarán y saldrán huyendo hacia otros países que sí les ofrezcan un futuro.

No achaco la simpleza de estos planteamientos a falta de nivel intelectual ni de honradez, así que supondré que se debe al credo ultraliberal que el señor Garicano profesa. Que las pensiones no contributivas eran y son insostenibles ha sido la matraca de los republicanos en EEUU tan pronto como las implantó el presidente Roosevelt, a mediados de los años 30. Va camino de un siglo tal sistema de pensiones y ahí siguen dando la vara mientras el tiempo y la realidad les desmiente.

Cualquier persona que se documente sobre los sistemas de pensiones puede entender que las mismas son una decisión política y que cuando se financian como seguridad social, a través de aportaciones de los trabajadores, dependen más de la productividad de cada país que del número de trabajadores. Baste con decir que hay amplios sectores económicos en los que para producir lo que hoy se consigue con un 3-4% de la población activa, hace 50 años se necesitaba el 30% de la población. A las puertas de la revolución robótica ¿Pretenden ocultar los ultraliberales que en el año 2050 la productividad habrá aumentado muchísimo y el PIB con ella? Sólo con eso habrá recursos suficientes para las pensiones, como ha ocurrido en España y otros países desarrollados al aumentar su productividad respecto a unas décadas atrás, aunque haya disminuido el número de trabajadores por pensionista. Además, nada impide que España aumente el porcentaje del PIB que destina a las pensiones para acercarlo al de países como Italia o Alemania.

Cabe recordar que las pensiones pueden ser pagadas, en vez de por seguridad social y aportaciones mensuales, a través de los PGE. Es lo que ocurre en países tan sólidos y democráticos como Dinamarca. Se le nota al señor Garicano la aversión que C’s ha mostrado siempre hacia los territorios que por razones históricas son forales. Las pensiones de los vascos o navarros, si un día se pagan con cargo a los PGE, serán pagadas por todos sin exclusión porque hay mecanismos suficientes para compensar la falta de aportaciones por cupo. Nada de ello tendrá que ver con tener que recortar otras políticas, como deja entrever.

Distinto es que don Luis habla de que habrá que subir impuestos con tono pesaroso, mientras quienes defendemos las pensiones públicas, junto a la sanidad, o la educación y otras políticas sociales, hablamos de subir impuestos hasta donde los tienen aquellos países a los que queremos parecernos. Quien quiera impuestos bajos, que mire a los vecinos africanos y pregunte por sus pensiones y otras prestaciones.

Por último, diré que cuando Garicano afirma que los jóvenes se hartarán y saldrán huyendo hacia otros países que sí les ofrezcan un futuro, muestra que ha vivido ajeno a España en la última década y desconoce el éxodo juvenil que hemos sufrido. Y no fue por las pensiones, sino por lo que los ultraliberales denominaron “movilidad exterior”. ¡Oh la la, cómo les gusta la movilidad laboral! Los jóvenes de hoy deben saber, sin la menor duda, que sólo tendrán la pensión garantizada mientras el sistema público perdure y que, para unas generaciones como las suyas, que apenas han podido cotizar sobre bases decentes, la solución es incluir la totalidad de las pensiones en los PGE.

* La casa de mi tía agradece la gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA

mancheta 36