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sábado, 13 de abril de 2024 03:40h.

Toca empezar de nuevo a construir algo decente

Bipartidismo otra vez, o de cómo volver a empezar - por Eloy Cuadra

 

FRASE ELOY CUADRA

Bipartidismo otra vez, o de cómo volver a empezar - por Eloy Cuadra, escritor y activista social *

Y lo que venía gestándose desde hace tiempo ha terminado por consumarse de golpe y porrazo esta última semana. El bipartidismo se vuelve a imponer, diluyendo las alternativas por la derecha (Ciudadanos) y por la izquierda (Podemos), y lo que es peor, dejando a VOX en una posición inmejorable que ni ellos mismos hubieran soñado. Lo de Ciudadanos es uno de esos casos de defunciones en diferido, en los que el paciente está mortalmente enfermo pero le dejan unos meses de vida extra para que se vaya despidiendo, murieron el día en que Albert Rivera le dijo no a Sánchez para formar un gobierno de coalición con 57 diputados, ese gobierno moderado que la mayoría de los españoles querían. Y creo que el brillante Albert lo sabía, por eso se marchó antes. Lo de Podemos es una historia algo diferente, ahí su líder el Sr. Iglesias, conocido aficionado a las series épicas, tal vez quedó colgado con esa ochentera película en la que luchaban a espada unos tipos inmortales al ritmo de Queen al grito de: "¡Solo puede quedar uno!", y se puso la frase por bandera hasta que solo quedó él. Que Podemos es suyo y hace lo que le da la gana es algo que hoy ya nadie duda, el problema es que en esa deriva autoritaria infinita ha ido quedándose cada día más solo, con cada vez menos apoyos entre la ciudadanía y peor aún, por su chulería innata y por otros muchos factores se ha labrado cada vez más y más enemigos, más odios y animadversiones a uno y otro lado. El remate final en este cúmulo de despropósitos y malas decisiones fue equivocar las prioridades una vez que estalló la pandemia. Cuando el capitalismo se tambalea y la urgencia de un virus arrasa con la mayoría de derechos sociales, cuando desaparece la clase media y los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más y más pobres, el líder Iglesias decide jugar a ser muletilla del gobierno y rehúsa presentar batalla en lo que a la gente en verdad le importa, contra la verdadera marca España: la desigualdad social. Así, pasa de puntillas en asuntos como la vivienda, nada qué decir contra los fondos buitre, verdaderos reyes del ladrillo en el país, y apenas una leve protesta de cara a la galería por la lamentable Ley de Vivienda que prepara el Gobierno. Que España sea uno de los países europeos que menos destina a ayudas sociales en plena pandemia pese a ser el país más castigado, de eso tampoco tuvo nada que decir el señor Iglesias, más allá de los Ertes de la señora Yolanda y un Ingreso Mínimo Vital con mil trampas y engaños que no llega más que al 5% de la población que lo necesita. También hizo mutis por el foro con el gravísimo asunto de la inmigración, ni Derechos Humanos ni leches, y es que Canarias le queda tan lejos. Lo que al señor Iglesias y a su grupo chachi le gusta son los desmanes del Emérito, sus amigos de Cataluña y la agenda feminista, que está muy bien, no digo que no, pero igual debían haber hecho antes algún sondeo no manipulado para ver si eso era lo que más preocupaba a los españoles en 2020.

Todo esto que les cuento seguramente también lo habrá visto el señor Iglesias, pues tonto no es, al margen de que las encuestas le están avisando desde hace un tiempo, y es que una buena parte de los votantes de izquierdas, al margen de groupies, fanáticos y afiliados varios, no perdonan ciertas renuncias y traiciones y se las van a hacer pagar en las urnas, y muchos de los damnificados económico y sociales de la pandemia faltos de referentes de lucha real en las izquierdas se han entregado a VOX, lamentablemente. Y de repente, como agua de mayo en marzo, se le presenta una oportunidad de escapar por la autonomía capitalina por 4 años más y seguir vivo, con una perfecta retórica de ser el último bastión que puede frenar a la ultraderecha en Madrid, y sin consultar a las bases presenta su dimisión y con ella compra también un pasaje a la irrelevancia política para su partido, ese mismo que se prometía tomar el cielo por asalto. Falta únicamente saber si después de la irrelevancia vendrá la defunción, o por alguna suerte de componenda podrán seguir latiendo de alguna manera.

Con todo esto, nos quedan Sánchez, Casado y Abascal, o lo que es lo mismo, vuelta al bipartidismo de siempre, con la ultraderecha de VOX convertida peligrosamente en líder de los terceros, con un techo corto y evidente, como tienen las ultraderechas en Europa, pero peligroso en cualquier caso, por lo que su crecimiento supone en un ambiente de cuasi colapso social y político de cabreo y depresión generalizada. Y en esas estamos unos cuantos, tal vez muchas personas, que sabemos que unos son una fabulosa empresa de marketing, otros una banda criminal y los terceros una máquina de fabricar odios, y nos toca recomponernos y volver a entusiasmarnos, si es que esto es posible a estas alturas. Toca empezar de nuevo a construir algo decente del lado de los derechos sociales, del humanismo y la coexistencia, de la justicia y la solidaridad, en un más difícil todavía que si he de serles sincero, se antoja cercano a la utopía. Aunque, en el fondo, cualquier lucha verdaderamente justa, quizá, siempre fue eso, casi una utopía.  

 

* La casa de mi t´ñia agradece la gentileza de Eloy Cuadra

eloy cuadra

 

 

MANCHETA 9