CANARIAS: Cristóbal del Rosario, más allá de la piel - por Juan G. Luján

CRISTÓBAL DEL ROSARIO

CANARIAS: 

Cristóbal del Rosario, más allá de la piel

Juan G. Luján

LA PROVINCIA

El nombre de Cristóbal del Rosario siempre ha estado acompañado de la frase “prestigioso dermatólogo de Canarias”, pero esa definición conduce a error, porque cualquiera que haya conocido a Toba, que haya seguido su trayectoria profesional y, sobre todo, personal, sabe que no era alguien que se quedaba en la piel. La piel está en la superficie, pero Cristóbal siempre iba más allá de la superficie, siempre fue partidario de estudiar los problemas a fondo, de analizar las causas, estudiar las consecuencias y plantear las posibles soluciones.

El hijo de Pino y de Cristóbal nacido en el barrio de Arenales y luego enamorado de La Isleta y Agaete se llevó muy pronto un capón que le dio su profesor don Antonio por hacer el gamberro, cuando se le ocurrió hacer saltar los plomos del colegio para que se fuera la luz y que la chiquillería pudiera salir antes de clase. No perdió nunca su risa de chiquillo gamberro ni se traumatizó con el golpe del maestro, al contrario, lo recordó en el aniversario del Colegio Arenas y dijo que no le frenó su camino para interesarse con las asignaturas de ciencias. Tuvo que ir a Salamanca a estudiar Medicina y se especializó en Dermatología.

Compromiso social

Cristóbal entendió su profesión como un compromiso social y no se conformó con cuidar la piel de los pacientes. Vivió el nacimiento de la autonomía canaria desde el escepticismo, como un nuevo disfraz del colonialismo que seguía maltratando al país canario en el que siempre creyó, desde un nacionalismo intercultural que acogía a la población residente. Fue crítico con la gestión política de los diferentes gobiernos canarios, especialmente con las políticas sanitarias.

Luchó en la plataforma por el centro Sociosanitario El Pino 2, participó en la fundación del Comité Ciudadano contra el SIDA, impulsó el proyecto del hospital dermatológico, también en colectivos como la Asociación Canaria por el Desarrollo Humano, Canarias en Positivo o Médicos del Mundo. Le preocupó la salud también de la población del continente africano y colaboró en proyectos de cooperación con Mauritania y Tinduf, de esas tierras llegó Nashla para que creciera la familia con sus hijos Gema y Cristóbal.

Jubilación

Un hombre tan desinquieto asumió la jubilación a sorbitos, fue dejando su despacho profesional poco a poco. En las horas libres se atrevió a pintar (“soy malo pintando, pero me relajo”), conversaciones con los amigos, paseos por las Alcaravaneras. En los últimos meses hubo menos paseos, pero también se atrevió a escribir poemas. Me mandó en un sobre a casa su último poemario con una dedicatoria tierna que le agradecí: “Pa Juanito, más rebelde que el Cañadulce”.

Estoy jodido, Toba, desde que Manolo Dieppa me mandó la mala noticia la mañana de este triste miércoles con tu foto bajo las estrellas verdes. Te vuelvo a agradecer los versos y tantas conversaciones en estas últimas décadas, pero no me perdono las conversaciones que quedaron pendientes, la llamada que iba a hacer hace unas semanas a Gema o Nashla para buscar un día que te fuera bueno para vernos. Que Magec te acoja en los cielos de la patria que soñaste con la generosidad que mostraste en el país que no pudo ser.

JUAN GARCÍA LUJÁN por Erik G.J.

https://www.laprovincia.es/obituarios/2025/09/03/cristobal-rosario-piel-121208669.html

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JUAN G. LUJÁN