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lunes, 26 de febrero de 2024 15:45h.

En cuanto a la modernidad de España ¡cuánto hay que hacer todavía! - por Erasmo Quintana

 

FR E Q

 

 

En cuanto a la modernidad de España ¡cuánto hay que hacer todavía!

Erasmo Quintana *

LARRA
LARRA

Mariano José de Larra, con su “Dejar pasar al portero”, nos ha dejado las claves del alma secular y frailuna española, pues frailes eran incluso los que se encargaban en el XIX de las aduanas, y que éstos, descubriendo de un pasajero un libro francés en la maleta, se dijeron: “Esto debe ser de algún hereje, por lo que al fuego con él”. La anécdota coincidía con que el cura y el alcalde de un pueblo de la meseta castellana hicieron una hoguera en la plaza Mayor con todos los libros de Benito Pérez Galdós, que había adquirido el bibliotecario municipal.

 

 

MINGOTE
MINGOTE

El atraso cultural y de todo tipo en España desde tiempo inmemorial fue debido a la ascendencia que ha tenido la Iglesia Católica -la tiene todavía- por el poder que les dan los Concordatos. ¿Por qué no se hace público, con luz y taquígrafos, el compromiso que contraen los gobiernos de España con el Vaticano y cuánto de los Presupuestos Generales del Estado es la obligación que tiene de satisfacer en euros todos los años?

CONCORDATO FIRMADO EN 1953, REFRENDADO EN 1975 Y NO MODIFICADO
CONCORDATO FIRMADO EN 1953, REFRENDADO EN 1975 Y NO MODIFICADO

Según la Constitución, nuestro país, ¿no es aconfesional? No hay duda que la religión católica ha sido un freno al avance de la modernidad en nuestra nación. Ésta ha sido una institución que ha marcado su impronta en casi todos los aspectos de una civilización que avanza con el paso natural de los tiempos. Aquellos países europeos donde la religión poco ha tenido que ver, su avance ha sido espectacular. Aquí, a tanto ha llegado, que penetró en las mismas alcobas con la confesión.

IGLESIA
EL ROTO

Desde mucho antes del XIX, época en la que hubo una enconada lucha entre el liberalismo y el clericalismo, isabelinos y alfonsinos, apoyada por el Estado y la Corona, mientras que la Iglesia no hizo nada en favor de los intereses de “su rebaño”. Pero es claro que la disidencia, sin la resistencia que dan las instituciones, no puede con el poder fáctico de la Iglesia, como es de suponer en lo tocante a las órdenes religiosas que se admitían en el país a la sombra de una ambigüedad calculada. Lo que era pernicioso en extremo es que estas órdenes, por causa de su inveterada costumbre de “adquisición” y acumulación de riqueza consiguieran su propia anulación como faros espirituales del país, al tiempo que perjudicaban el desarrollo normal de la economía y la política en estado puro de la nación.

 

RIQUEZA IGLESIA

Procede también traer aquí la melancolía natural de Costa, aquel del “regeneracionismo” irredento que, hallándose en las áridas campiñas manchegas, en las que cabalgó Don Quijote, recordó un pasaje que éste dirige a su escudero: “Para ganar la voluntad del pueblo que gobiernas, Sancho, entre otras, has de hacer dos cosas. La una, ser bien criado con todos, aunque esto ya otra vez te lo he dicho, y la otra, procurar la abundancia de los mantenimientos, que no hay otra cosa que más fatigue el corazón de los pobres que la hambre y la carestía”. Y el señor Costa, con sus ojos incurablemente melancólicos pegados a los cristales del coche en que iba, piensa en la europeización, ¿imposible? de España. En ésas andamos. 

JOAQUÍN COSTA
JOAQUÍN COSTA
PROTESTA DE JUECES Y JUEZAS
PROTESTA DE JUECES Y JUEZAS

Nuestra joven, y en cierto modo, ácrata Democracia anda cojitranca porque del trípode que la mantiene, no todas sus patas son iguales: Legislativo-Ejecutivo-Judicial (Montesquieu). De estos tres poderes, uno de ellos es superior a los dos restantes (¿es, o se lo cree?), pues cualquiera puede cuestionar al Legislativo o al Ejecutivo como algo propio del sistema democrático, pero al Judicial no hay quien lo toque, porque ponen en solfa, muy ofendidos, todo el sistema, y los personalmente concernidos, violada su integridad y honorabilidad.

VERGARA
VERGARA
JUEZ GARCÍA CASTELLÓN
JUEZ GARCÍA CASTELLÓN

Sin embargo, el juez García Castellón exonera a los políticos de la derecha e inculpa a los de la izquierda por idénticas causas. Si las protestas callejeras por el Procés eran actos terroristas, los meses que protestaban a diario en la calle Ferraz, cerca de la sede del PSOE, con actos violentos y rotura de mobiliario urbano, también fue terrorismo ¿verdad? Pero esto no lo ve el señor Juez.

 

MONTESQUIEU
MONTESQUIEU

Ello es en cuanto a los jueces y magistrados conservadores, porque con los progresistas es cosa muy distinta ya que no parece que se les respeta tanto. Las leyes están para ser aplicadas y acatadas, pero las mismas, dependiendo de quien las aplique, pueden ir por aquí o por allá, según el real saber y entender de quien las impone. Las leyes son eminentemente interpretativas. He ahí el problema. En octubre de 2021, el Tribunal Superior de Justicia condenó al diputado Alberto Rodríguez (Unidas Podemos) por Tenerife, a 45 días de prisión por atentado a la autoridad (supuesta patada a un policía antidisturbios en una manifestación, que nadie vio), lo que le valió perder su escaño en el Parlamento y su condición de diputado. En estos días, el Tribunal Constitucional, acabó dándole la razón a Alberto Rodríguez, que había sido condenado por un delito del que no hubo prueba ninguna, sólo la palabra acusadora del policía, es decir, condenado sin pruebas. Jueces del ala conservadora han puesto el grito en el cielo por el “temerario atrevimiento” de unos jueces progresistas, que fueron capaces de revisar una sentencia. Ser condenado por un supuesto delito sin que esté suficientemente probada la culpabilidad, ¿no es torcer flagrantemente la Justicia?

 

ALBERTO RODRÍGUEZ POR
 PADYLLA
ALBERTO RODRÍGUEZ POR PADYLLA

* Gracias a Erasmo Quintana

ERASMO QUINTANA fin

 

 

mancheta pequeña
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