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jueves, 30 de mayo de 2024 03:32h.

Depresión y culpa  - por Dácil Mujica Santana

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Depresión y culpa  - por Dácil Mujica Santana *

La creencia de que la depresión es sólo o por factores externos o por una cuestión de actitud, es decir,  responsabilidad nuestra, del paciente, pienso que es común entre quienes la padecemos. Al menos en mi  caso, me mataba la idea de que no conseguía cambiar esa actitud, de que no hacía lo suficiente, de  que la que estaba fallando era yo. Ese planteamiento y esa culpa llevan el sentimiento de ser una carga  para los demás y una fuente de sufrimiento y preocupación para tu entorno a un nivel superior, más  fuerte, por lo que te flagelas y te sientes aún peor, llegando a una desesperación extrema que te lleva  incluso a querer castigarte por ello.  

Creo que en las enfermedades mentales hay vergüenza y culpa más que en ningún otro tipo de  enfermedad, pero eso tiene que ver con el desconocimiento: la depresión es una enfermedad producida  por un desarreglo químico en el cerebro y la curación tiene que ver, fundamentalmente, con el  psiquiatra, el médico especialista que te pondrá en tratamiento farmacológico para corregir ese  desarreglo. Lleva tiempo, y nosotros los pacientes debemos poner algo de nuestra parte a medida que  vayamos pudiendo, pero lo que no podemos hacer es culparnos por sufrir una enfermedad, porque no  es cierto y porque es muy contraproducente.  Casi 20 años de depresiones, más el diagnóstico de una enfermedad mental me han ayudado a  entender que no es mi culpa. Evidentemente, eso no te cura, pero te quita un gran peso de encima, y  cuando te faltan las ganas de vivir, cualquier peso que nos quitemos ya es un pasito.  Las enfermedades invisibles siempre son más duras de llevar porque es más difícil conseguir que la  sociedad tenga conocimiento o conciencia de ellas, así como el respeto asociado a dicha conciencia. Y  si, además, lo combinamos con una enfermedad que tiene que ver con las emociones, ese  desconocimiento lleva a una casi inevitable falta de empatía. Es como que son el doble de invisibles.  Quienes padecemos enfermedades mentales solo encontramos verdadero consuelo en los  profesionales especialistas o en quien ya ha pasado por lo mismo, con lo cual, el círculo se cierra  muchísimo. El entorno, con suerte - como es mi caso-, se documenta, se informa, te apoya y gracias a  eso comienza a entenderte, e, incluso, ayudan a que uno mismo vaya entendiendo lo que le pasa. En  mi caso, esto en concreto ha sido más fácil a raíz del diagnóstico del trastorno bipolar donde se  contextualiza la depresión, pero eso fue hace solo 5 años. Los más de 15 años anteriores en los que  solo se detectaban las depresiones, la impotencia del entorno era mayor, nuestro desconocimiento  también, y la ausencia de un porqué yo la llenaba con culpa y cargo de conciencia.  Afortunadamente, todo este tiempo me ha servido para entender que, con trastorno bipolar o sin él, la  depresión es una enfermedad que no es culpa del paciente. Es lo primero que debemos entender para  enfrentarnos al proceso de curación, que aunque, a veces no lo veamos posible, con los medios  adecuados, ese proceso de curación llega, creánme: en estos 20 años me he curado en todas las  ocasiones, me recuperaré de la que estoy sufriendo ahora y me seguiré recuperando en las que sé que  aún me quedan por vivir.  A todos los que están pasando por una depresión, o que saben que las pasarán repetidas veces, les  deseo fuerza y paciencia para aguantar el largo y duro proceso de la curación, que antes o después  llega, seguro que llega.

* Gracias a Dácil Mujica Santana   

DÁCIL MUJICA SANTANA
DÁCIL MUJICA SANTANA

 

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