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sábado, 13 de abril de 2024 03:40h.

Sobre el derecho a la defensa del estado de Israel y la colonización de Palestina - por Carlos Martínez

 

FR C M

Sobre el derecho a la defensa del estado de Israel y la colonización de Palestina - por Carlos Martínez,

secretario general del Partido Socialista PSLF y politólogo. Ex presidente de Attac

 

Los mandatarios de los estados miembros de la OTAN y de la UE y por tanto sometidos a los intereses superiores de los EEUU, utilizan todos ellos un mantra para apoyar a Israel y justificar sus masacres y su limpieza étnica y es el derecho a la defensa de Israel, lo cual en medio del holocausto de Gaza quiere decir apoyarlo, porque aunque se hagan luego las manifestaciones de que respetando las leyes internacionales de guerra y a no asesinar demasiado, como diría Gila, pero niegan un hecho y es que el pueblo palestino es un pueblo dominado, oprimido y colonizado y por tanto tiene derecho a resistir y organizarse al margen de la potencia colonial.

Los estados de Europa Unión incluido el reino de España son antiguas potencias coloniales y por tanto su mentalidad está más próxima al colonizador que al colonizado. Su empatía, la de sus élites y sus fuerzas reaccionarias, está con el opresor.

La situación de Palestina, no solo Gaza pues Cisjordania también sufre bombardeos, controles racistas, colonias de población extranjera y ocupación militar está provocando una nueva ruptura entre el Norte global y político y el Sur global y político. Ruptura que ya la guerra de Ucrania aceleró. Es cierto que en el Sur hay estados temerosos, empobrecidos o rencillas que permiten al Norte maniobrar y que los estados árabes en el fondo no desean entrar en guerra con Israel, además de que tienen inmensos intereses compartidos, pero igual de cierto es que los pueblos árabes, islámicos y de color o antiguas colonias están cada vez más alejados tanto de sus elites como de los intereses de lo que ya cientos de millones de personas del mundo consideran sus enemigos, a saber Europa UE y los EEUU. A estos pueblos habría que añadir millones de habitantes de los pueblos del Norte sea cual sea su religión y nación de origen. En realidad lo que vivimos es una lucha de clases internacional de los ricos y poderosos contra las personas empobrecidas y pobres, las clases trabajadoras de un mundo. La rabiosa resistencia de las oligarquías occidentales que defienden con uñas y dientes sus capitales y la cada vez más decadente y en crisis cultural añade violencia a su afán de supervivencia. Por eso las élites del Norte recurren al fascismo y el autoritarismo porque el globalismo “progresista” ya no les basta para mantener su poder.

Palestina es un estado colonizado, fruto de una ocupación colonial tras la primera guerra mundial por el mandato británico que la Sociedad de Naciones otorgó a Gran Bretaña tras la derrota del Imperio Turco, antigua potencia administradora de la zona heredera a su vez del poder religioso musulmán y político del Califato Otomano que dominó la zona igual que gran parte del mundo islámico en Oriente próximo. Gran Bretaña como potencia colonizadora apoyó de forma decisiva la llegada de colonos fundamentalmente europeos sionistas de religión judía y ajenos a la cultura de la zona y de la ancestral convivencia entre musulmanes, cristianos y judíos originarios todos ellos de Palestina. Con una clara mayoría árabe tanto musulmana como cristiana.

Gran Bretaña protege que europeos y norteamericanos colonicen su zona de administración, al igual que se hizo en América del Norte o África del Sur, había hecho Francia en  Argelia anteriormente o España en sus dominios americanos y todos ellos exterminando de una u otra forma a las poblaciones indígenas, excepto en el caso argelino. De hecho los palestinos en los años 1936/1939 luego antes que los grupos paramilitares judíos contra Gran Bretaña, inician una revuelta en protesta contra su colonización. La presencia de europeos sionistas con dinero para comprar tierras y establecer granjas y negocios alarma a las poblaciones y notables árabes que ya están allí y poseen una saneada economía. La respuesta colonialista será brutal y en esas seguimos.

Israel no ejerce el derecho a su defensa propiamente dicho. Si lo hace es como potencia colonial al igual que los británicos reprimieron con saña las revueltas de la India por su independencia o los franceses masacraron a las guerrillas argelinas o marroquís o España luchó con desigual suerte contra los mambises cubanos y posteriormente los rifeños de Abd El Krim el Jatabi. Israel ocupa territorios que no le pertenecen y se arroga la propiedad de otros que logró expulsando y aterrorizando la población autóctona que ya estaba allí cuando ellos llegaron.

Los pueblos colonizados tienen derecho reconocido histórica y jurídicamente por leyes y tratados internacionales a liberarse de sus colonizadores y a resistir contra los ocupantes. Es por ello que nadie considera a Bolívar, San Martin o Sucre terroristas sino libertadores o a Washington y Jefferson como terroristas, por haber iniciado una guerra de independencia contra los ingleses e incluso el IRA que en tiempos de Valera liberó a Irlanda de la opresión británica, o nadie considera terrorista, ahora, al FLN partido gobernante en Argelia y que tuvo que luchar  duramente contra las fuerzas armadas coloniales francesas y grupos armados de extrema derecha de colonos galos. Nadie considera organización terrorista a la Resistencia Francesa por haber combatido contra las fuerzas de ocupación alemanas, excepto los nazis claro.

El pueblo palestino tiene pues derecho a resistir y a la Resistencia. De hecho los palestinos ya lucharon contra el ocupante británico en los años treinta del siglo XX y Gran Bretaña tuvo que destacar hasta 100.000 soldados del Imperio para combatirlos, por cierto, con apoyo de milicias integradas por sionistas europeos en apoyo de la colonia y contra los colonizados. Esa es la realidad ahora oculta y frente a la que se construye el discurso colonialista paneuropeo en favor de los grupos armados judíos que ya tras la segunda guerra mundial infligieron duras bajas a la administración británica y cuyo gobierno, laborista por cierto, en 1947 harto y arruinada transfiriera la patata caliente a los EEUU y Naciones Unidas, que estos dominaban, abandonando el territorio nacional palestino.

Hoy el estado de Israel que por cierto lleva la misma política de limpieza étnica desde 1948 sin variar, es un portaviones anclado en medio del mundo árabe y turco. Un gendarme armado hasta los dientes que defiende las rutas comerciales del corazón del mundo para los EEUU y los europeos de la UE en contra de cualquier intento serio de independencia y criterio propio de árabes, iraníes o africanos. Ese es el derecho a defenderse de Israel, el “derecho” de las oligarquías occidentales judeocristianas a dominar el mundo y sus riquezas energéticas y más ahora cuando un nuevo mundo aparece y Eurasia y gran parte de África y América Latina construyen sus propias redes comerciales  e incluyendo las militares, al margen de las antiguas potencias coloniales más los EEUU y encima poseen mayor cantidad de tierras, materias primas, minerales, agua y población que los decadentes estados OTAN occidentales y aliados. Además tienen ya una fuerza militar superior y que tecnológicamente no tiene nada que envidiar a la occidental “otanista”. Por eso estamos cada poco tiempo al borde del abismo de guerra mundial. Porqué el mundo ya no es el que era y la importancia por tanto de la base militar permanente de  Israel les es imprescindible a EEUU y las antiguas potencias colonialistas.

La paz es prioritaria para las clases populares del mundo, por eso en Gaza se masacra nuestro futuro y nuestras posibilidades de un mundo más justo, por eso se crea el inmenso campo de concentración de Gaza, como escarmiento mundial contra los pueblos que quieren ser soberanos. Por eso Palestina tiene derecho a resistir y nosotras y nosotros la obligación de apoyarles sino queremos ser esclavos y esclavas, en una sociedad en la que los poderosos nos quieren silenciados, incultos, precarias y precarios y sin derechos. El avance de las extremas derechas en Occidente también tiene en la necesidad de dominio de los ricos su origen. Es por eso que hay que buscar expresiones políticas al margen del globalismo y sus fundaciones que nos dispersan en luchas identitarias en lugar de hacerlo en luchas de clase y solidarias con contenido internacional. Mientras tanto gracias a los pueblos del Sur.  

* Gracias a Carlos Martínez

 

CARLOS MARTÍNEZ PSLF
CARLOS MARTÍNEZ PSLF

 

mancheta oct 23 2
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