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sábado, 02 de marzo de 2024 09:51h.

Escritores canarios que se leen fuera - por Nicolás Guerra Aguiar

Canarias disfruta  de una etapa importante en cuanto a ediciones, autores y calidad literaria. Si siempre fue conocida porque se daban en ella poetas que trascendían los férreos límites impuestos por el islamiento, hoy algunos novelistas -José Luis Correa y Alexis Ravelo, por ejemplo, la novela negra- han conseguido dar el difícil salto hacia tierras peninsulares. Arribada, claro, doblemente satisfactoria: significa el incipiente reconocimiento a su obra y, a la vez, el mensaje de que hay otros muchos que podrían acompañarlos.

Escritores canarios que se leen fuera - por Nicolás Guerra Aguiar

   Canarias disfruta  de una etapa importante en cuanto a ediciones, autores y calidad literaria. Si siempre fue conocida porque se daban en ella poetas que trascendían los férreos límites impuestos por el islamiento, hoy algunos novelistas -José Luis Correa y Alexis Ravelo, por ejemplo, la novela negra- han conseguido dar el difícil salto hacia tierras peninsulares. Arribada, claro, doblemente satisfactoria: significa el incipiente reconocimiento a su obra y, a la vez, el mensaje de que hay otros muchos que podrían acompañarlos.

   Porque poetas canarios, como dije, nunca tuvieron mayores dificultades para ser leídos fuera, aunque por minorías. Así –y reduzco a la mínima los nombres- el profesor don Antonio Henríquez Jiménez me ha demostrado, documentalmente, cómo Bartolomé Cairasco de Figueroa (Las Palmas, 1538-1610) no solo era editado en distintos lugares de la Península, sino que muchos de sus versos fueron copiados al pie de la letra y aparecen como propios en obras de otros autores. Y ahí están los poetas grancanarios de Antología cercada (1947) cuya obra circulaba casi clandestinamente, toda vez que fueron considerados poetas malditos. (Pero no se trata, solo, de una obra circunstancial limitada a la denuncia social. Fue producción variada de exquisita calidad literaria –José María y Agustín Millares, Pedro Lezcano…- reconocida por críticos, antólogos… y a veces por poetas, lo cual –por inaudito- ya es mérito casi sobrenatural.)

   Y ocurre con nuestros autores algo altamente preocupante: muchos son desconocidos  por paisanos isleños. Así, estimado lector, ¿qué nos contestarían si preguntáramos por un poeta de Telde, autor con diecisiete años de Canciones del alba, y cuyas biblioteca y correspondencia se encuentran hoy en la Biblioteca Insular;  catedrático de Literatura expulsado del aula en 1940; cofundador (1945) y director de la revista literaria Halcón (publicó poemas de Pedro Lezcano, Ventura Doreste, Pedro Perdomo Acedo…); y muere en 1972?  Sin embargo, su nombre es conocido allende los mares y su poesía se estudia en Orihuela, por ejemplo, el pueblo de Miguel Hernández.

   En noviembre publiqué un artículo en el cual incluí párrafos de una carta que el poeta de Vientos del pueblo escribió en la cárcel de Ocaña. A través del director de infonortedigital, el presidente de la Fundación Cultural Miguel Hernández me pidió copia. Ya en correspondencia posterior me entero de que tiene casi al completo la obra del poeta teldense Fernando González. Más: este señor bilbaíno, don Aitor Larrabide, goza con un ejemplar dedicado de su primer libro. Conoce también la obra de Pedro García Cabrera, Emeterio Gutiérrez Albelo, Domingo López Torres,  Agustín Espinosa…  Y ya, como cenit, posee una joya cuya primera reedición (2012) debemos al Cabildo grancanario: un ejemplar de Antología cercada  (1947) firmado por sus autores.

   Y me pide otro favor, a fin de cuenta la literatura nos une: que le busque un libro editado por El Museo Canario –La amada más distante. Ensayo sobre ‘La voz a ti debida’, de Pedro Salinas (1967), cuyo autor es un intelectual canario en quien me detendré un sábado del mes de enero, su obra es de gran valía. Lo mismo: si dijéramos que es laureado traductor de cincuenta poemas ingleses; de diez composiciones checoeslovacas (1968); poeta de calidad exquisita, aunque sin publicaciones; especialista en Derecho Internacional del Mar con estudios sobre las aguas canarias, de los espacios marítimos entre Canarias y Marruecos…, ¿quién acertaría que se trata de don Felipe Baeza Betancort?  

   Gracias a la Cercada conocí años atrás a un laureado poeta sevillano-catalán, don Alejandro Duque Amusco, quizás el más documentado especialista en la obra de Vicente Aleixandre. Y al igual que con el poeta teldense, podríamos preguntar quién fue el poeta y ensayista canario (1923-1986) cuyos trabajos literarios (entre otros) sobre Pérez de Ayala, Salinas, Alfonso Reyes, Lorca, Apollinaire, Plácido Fleitas, Saulo Torón… son estudiados por rigurosos investigadores universitarios. Su ensayo en torno a la obra aleixandreana, por ejemplo, sorprendió al hoy mi gran amigo sevillano. Por tal razón mantuvo con nuestro paisano fluida correspondencia sobre cuestiones literarias. En su opinión, fue el descubridor de Vicente Aleixandre en Canarias… ¡hace ya cincuenta años!, y en un número de la revista Ínsula (1950) anunció incluso el inicio de un ensayo, Explicación de Aleixandre. (Sin embargo, don Ventura Doreste Velázquez es hoy, para la inmensísima mayoría, un desconocido. Aunque no para el doctor Martín Rodríguez, decano de la facultad de Humanidades de la ULPGC, autor de Ventura Doreste y el mundo clásico, magistral lección sobre la poesía y los ensayos del profesor Doreste.)

   Don David González Ramírez es un joven investigador de la Universidad malagueña, a quien le agradezco la cita que hace de un artículo que publiqué en torno a uno de sus trabajos sobre el profesor Valbuena Prat, divulgador de muchos poetas canarios y estudioso de la presencia unamuniana en nuestras Islas. Pero –y es lo importante- reconoce a otro ensayista canario como imprescindible fuente de información en torno a muchos autores isleños, sobre todo poetas. Sin los estudios de este sereno y riguroso investigador de Alonso Quesada, Tomás Morales, Agustín Millares Carlo, Unamuno, Domingo Rivero, Luis García de Vegueta, Miguel Sarmiento, Ángel Guerra, Saulo Torón…, su conocimiento sería incompleto, tal fue la aportación de don Antonio Henríquez Jiménez, con entrega casi absoluta en los últimos años a estudios lingüísticos y literarios sobre El Templo Militante de Cairasco de Figueroa y otras obras del padre de nuestra lírica.

   Los trabajos de investigación de este profesor descubren a un hombre muy preparado, rigurosamente científico, filólogo humanista que domina varias lenguas, entre ellas el latín; de ahí su precisión en los análisis. Sin embargo, pasa casi lo mismo que con los anteriores, aunque en este caso con torpe e imprudente desdén añadido por quienes presumen de sabios en las cosas de las letras y quedan, eso sí, a mucha distancia en publicaciones y rigor analítico de don Antonio Henríquez Jiménez. 

   Tres autores, pues, conocidos y respetados por investigadores y estudiosos de fuera. Aunque no son los únicos, claro.

También en:

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?Id=320768

http://www.infonortedigital.com/portada/component/content/article/27238-escritores-canarios-que-se-leen-fuera