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sábado, 02 de marzo de 2024 09:51h.

Gonzalo Pérez Melián y Jerónimo Saavedra Acevedo, confluencias... - por Nicolás Guerra Aguiar

 

PÉREZ MELIÁN SAAVEDRA

 













 

Gonzalo Pérez Melián y Jerónimo Saavedra Acevedo, confluencias... - por Nicolás Guerra Aguiar *

Para algo interesante, estimado lector, han de servir los decenios que uno lleva en sus espaldas.  Así, a lo largo, ancho y profundo de tantas edades he mantenido conversaciones agradables, entrañables y didácticas en la relajante soledad que aporta la del alba mientras las figuras de acelerados transeúntes son, a tales horas, desdibujadas y grisáceas sombras en movimiento, fugaces brumas.

   Pero además me han permitido conocer a miles de personas ya no solo por naturales convivencias sino, también, a través de mi profesión aularia, casi cuarentona. Es el caso, por ejemplo, de don Gonzalo Pérez Melián, ex catedrático jubilado de la ULPG (su primer secretario general).  Sumemos a tales senderos mi afición por la palabra escrita en doble vertiente: el artículo periodístico (gracias a distintos medios de comunicación canarios y peninsulares) y el libro propiamente dicho, uno de cuyos títulos me llevó hasta don Jerónimo Saavedra Acevedo.

ULPGC2
ULPGC

  Sí, conocí a Gonzalo Pérez Melián avanzados los años ochenta:  presidía el tribunal de Selectividad al cual fui invitado por la Universidad. Su bonhomía, seriedad, inteligencia y riguroso sentido de la justicia me llevaron a entablar con él una relación ya no accidental sino, y sobre todo, personal. Y como nuestra comunicación no se limitó a un solo curso (fui invitado varios años seguidos, varios), el prudente distanciamiento se tornó relación afectuosa. Y eso, claro, invita a abrir algún escondido hueco de lo personal.

  En efecto. Durante conversaciones en su casa Gonzalo me hablaba con frecuencia de su padre, de la industria de productos químicos ya casi en la carretera del Norte grancanario, del laboratorio donde él empezó a hacer sus primeras prácticas a los 13 / 14 años… Y luego callaba por unos minutos para reemprender la charla con otros temas. 

  Un día abrió una carpeta con un fleje de fotos y papeles. Mientras me los enseñaba me dio a conocer la tragedia que los vencedores de la Guerra Civil española le impusieron a la familia desde 1937 y al mismo catedrático de Historia Natural y Fisiología e Higiene, don Gonzalo Pérez Casanova, su padre.   

GONZALO PÉREZ CASANOVA
GONZALO PÉREZ CASANOVA

  A la Comisión Depuradora C de Las Palmas (1937) se le había encargado la imposición en las aulas del nuevo pensamiento rigurosamente fascista. De ella formó parte muy activa y destacada el cura Manuel Socorro, director del Instituto de Segunda Enseñanza Pérez Galdós, a cuyo claustro pertenecía el catedrático Pérez Casanova. Pero los retorcidos cerebros de la Comisión Depuradora no entendían que si el joven catedrático había sido concejal del Ayuntamiento capitalino entre 1931 y 1932 por el PSOE (II República) -¡terrible delito para los rebeldes!- fue por voluntad popular, elecciones democráticas. 

GONZALO PÉREZ CASANOVA

  A la manera de la Iglesia católica española de brazo en alto y palio para el dictador se conjuntaron fanatismo, mentiras, soberbia e irracionalidad en el cura Socorro. Este echó manos a bajos y miserables recursos cuando también argumentó que el catedrático de Ciencias Naturales explicaba a sus alumnos la teoría darwinista de la evolución “¡con textos!”, según acusaba la Asociación de Padres Católicos. Por supuesto: fue expulsado del aula, del instituto (había sido director con 26 años) y de la enseñanza. 

MANUEL SOCORRO
MANUEL SOCORRO

  No entro en detalles ni mayores precisiones (MERCURIO me publicó un libro en 2021), pero cuando recibí de Alcalá de Henares toda la documentación guardada sobre el expediente me puse a la tarea de rehabilitar su nombre. Fue para mí una grandísima satisfacción llevarle el primer ejemplar a su hijo, mi entrañable Pérez Melián: algunas lágrimas aparecieron, no las contuvo. Sospecho que el fuerte y emocionante abrazo cerró una herida.  

LA REPRESIÓN FRANQUSITA SOBRE GONZALO PÉREZ CASANOVA

  (Por cierto: inauguró el concejal socialista la segunda casa de socorro capitalina; organizó con especialistas preparados por él mismo -había ampliado estudios en Europa- actividades acuáticas en Las Canteras para niños minusválidos, revolución dentro del subdesarrollo científico insular de tales años… Y algo sorprendente: había sido presentado a las elecciones municipales de 1931 por el distrito Vegueta–Triana: ¡un socialista en la zona más conservadora de la ciudad! Superó con notable diferencia a su inmediato contrincante.)  

CASA DE SOCORRO DEL PUERTO
CASA DE SOCORRO DEL PUERTO

  De Jerónimo Saavedra Acevedo no quiero repetir lo que otros,  acertadamente, han escrito. Allá por los iniciales años setenta asistí a algunas clases en su aula como profesor de Derecho del Trabajo (Universidad lagunera). Varios de sus alumnos habían despertado mi curiosidad: lo valoraban como uno de los mejores profesores de la Facultad de Derecho, persona muy accesible y de gran calidad humana. Uno de ellos llegó a insinuar su relación con algún sector político clandestino de la izquierda. Y yo, veinteañero con grandes ilusiones para descubrir lo desconocido, permanecía en obnubilado silencio ante sus lecciones magistrales.  

  Nuestro primer saludo personal fue cuando lo invité a presentar en Gáldar (salón de actos del ayuntamiento, 2001) un libro mío, gestión y publicación que reagradezco a don Demetrio Suárez, exalcalde. Cuando le entregué el ejemplar, ya en un tú a tú cafetil descubrí también a un grandísimo intelectual, exquisito humanista enamorado de Italia en algunas de cuyas universidades había impartido clases. Nada de encumbramientos, pedanterías, vanidades... 

  En 1995 volví a él, ministro de Educación y Ciencia. Aceptó sin reparos mi invitación como subdirector del Pérez Galdós: él sería  el único interviniente en la apertura oficial del curso 95/96. Retrasó dos horas su salida para Madrid: “Lo de Madrid puede esperar. El honor de intervenir en el Pérez Galdós sobrepasa cualquier compromiso”. (Anécdota: una profesora-lectora de italiano, nativa, quedó asombradita toda ella cuando el ministro le comentó que le encantaba su acento de la Toscana, región itala: ¡acierto!)

  Retorné a Jerónimo como informante para un trabajo de investigación y posterior publicación en 2017 (MERCURIO Editorial). Su vinculación con la revista canaria “Sansofé” (diciembre 1969/mayo 1974) fue muy valiosa para conocer las miserias de la censura fascista (Ley de Prensa e Imprenta del señor Fraga, 1966) contra la publicación de un extraordinario grupo de jóvenes canarios comprometidos con la democracia. 

  Me confirmó ciertas sospechas tras la lectura muy detenida de los documentos acumulados en el expediente de sanciones, condenas y obligado cierre de “Sansofé” (ilegal, por cierto). Su impresionante memoria, la congelación del paso del tiempo durante las entrevistas y el rigor expositivo fueron, también, luces para mi libro.

   Gonzalo Pérez Melián y Jerónimo Saavedra Acevedo murieron la semana pasada, el mismo día. Ambos,  ex profesores universitarios. Ambos, en la misma universidad. Ambos, unidos  por un planteamiento político común. Ambos relacionados, directa y respectivamente, con alguna publicación mía. Y lo más importante: ambos, buena gente.

  No son casualidades, sinos, destinos. Fue suerte, fortuna para mí. Y a ellos recuerdo desde mi agradecimiento por haberlos encontrado en mis caminos. 

* Gracias a Nicolás Guerra Aguiar

NICOLÁS GUERRA AGUIAR
mancheta oct 23 2
mancheta oct 23 2