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domingo, 25 de septiembre de 2022 11:06h.

El humillante vasallaje de España - por Lidia Falcón

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El humillante vasallaje de España - por Lidia Falcón, abogada, escritora, presidenta del Partido Feminista de España

Resulta humillante que Pedro Sánchez exprese tantas condolencias en representación de nuestro país respecto a la monarca que dirigió durante 70 años el Imperio Británico

Isabel II

Momento del traslado de los restos de Isabel II a Westminster | Foto: Familia Real Británica (@RoyalFamily)

 

La catarata de babosas adulaciones y ridículos elogios que tanto el gobierno de España como los partidos políticos y los medios de comunicación españoles han dedicado a la imperialista Isabel II de Gran Bretaña, tiene que avergonzar a la ciudadanía española.

Resulta humillante que Pedro Sánchez exprese tantas condolencias en representación de nuestro país respecto a la monarca que dirigió durante 70 años el Imperio Británico. Ese imperio que invadió y dominó medio planeta para hacerse con las riquezas y la fuerza de trabajo de los países y las poblaciones conquistadas, que abarcaba una población de cerca de 458 millones de personas y unos 35.000.000 km², lo que significaba aproximadamente una cuarta parte de la población mundial y una quinta parte de las tierras emergidas. Esto lo convierte en el imperio más extenso de la historia, a través de una serie de fases de expansión relacionadas con el comercio, la colonización y la conquista.

El Ejército británico invadió y casi exterminó a los aborígenes de Australia Nueva Zelanda, explotó los recursos naturales de media África y persiguió cruelmente a los luchadores por la independencia de sus países. La hegemonía imperial logró el espectacular crecimiento económico del Reino Unido y el peso de sus intereses en el escenario mundial. Del Imperio Británico se difundieron las  doctrinas que justifican la superioridad racial y que niegan la aptitud de los pueblos subyugados para gobernarse por sí mismos.

Esa reina tan alabada por sus virtudes democráticas,  permitió, y voces autorizadas aseveran que influía en la política del Reino Unido mucho más de lo que cuentan las voces oficiales, la represión del ejército británico en KeniaUganda Nigeria,  la cruel persecución de los independentistas irlandeses, alimentó el enfrentamiento entre musulmanes e hindúes de la península indostánica que acabó en la división de India Pakistán, y más tarde Bangladesh, para debilitar la fuerza del Partido Comunista que propugnaba la unión de todas los territorios. Y dividió los territorios con fronteras inexistentes alimentando los enfrentamientos entre etnias, para debilitar los gobiernos constituidos a partir de la independencia. De tal modo se perpetua el predominio económico del Reino Unido en esos países con la extracción de materias primas y compañías internacionales que imponen los precios del mercado, hundiendo en la miseria a sus habitantes.  Y de la misma forma amparó la guerra de las Malvinas contra Argentina

Esa reina tan democrática se negó a conceder el indulto a los patriotas africanos que fueron ejecutados y a una muchacha inglesa que mató al marido en un rapto de celos. Durante su reinado las ejecuciones en la horca se practicaron con total indiferencia por su parte.

Es conocido ya que fue capaz de hostigar y humillar a su nuera Lady Di, durante años, hasta conducirla al divorcio, y tras su trágica muerte se negó a asistir al funeral. De la misma forma que despreció a la amante de su hijo, el insoportable y soberbio rey hoy Carlos IIICamila Rosemary Shand, durante años, hasta que no tuvo más remedio que aceptarla como nuera y futura reina consorte.

El nieto Harry y su mujer Meghan hace poco tiempo abandonaron la corte de Londres y se han instalado en Estados Unidos, explicando públicamente que se les habían hecho la vida imposible bajo la férula de la democrática reina Isabel, porque Meghan no es de raza blanca. La propia Meghan explicó que la miraban con desprecio y que cuando estuvo embarazada le preguntaban señalando su abdomen de qué color sería el niño.

Muchos más episodios de la intolerancia, el racismo y el engreimiento de la bondadosa, cercana y democrática reina se han ido publicando muy poco a poco, y en medios de comunicación marginales, porque los periódicos generalistas y más difundidos los ocultan. Una de las fotos enviadas por reporteros independientes muestran a Isabel II, en los años sesenta, subida en una enorme plataforma que sostienen sobre sus hombros decenas de hombres negros en Uganda, vestidos con sus atuendos originales, en uno de sus viajes a África, para pasearse como emperatriz de Gran Bretaña. Su fortuna personal es de las más grandes del mundo mientras las hambrunas han azotado sistemáticamente los territorios africanos.  

Pero si las hazañas y la personalidad de la reina británica en el orbe sometido a su poder no son conocidas por la ciudadanía española, dada la ignorancia que padece gracias al deleznable sistema educativo que se imparte en nuestro país, alguna de las consecuencias de su reinado la sufrimos en nuestro territorio con esa colonia de Gibraltar que es el nido de narcotraficantes, blanqueadores de dinero y piratas decimonónicos más grande de Europa, amparado por el gobierno británico.

Por ello resulta más intolerable que todos los poderes institucionales y los medios de comunicación españoles canten a coro las alabanzas de la difunta Isabel II. Podía haber sido más frío y austero el pésame del gobierno socialista, no ya recordando el papel infame que adoptó Gran Bretaña con el Tribunal de No Intervención contra la II República española, y que tanto contribuyó a la victoria del fascismo en nuestro país, sino sólo mirando con disgusto ese enorme peñón que se yergue imponente frente al Estrecho, y donde se conciben los tráficos ilegales y los fraudes fiscales que nos estafan.

Y lo que ya resulta insufrible es que ante la invitación a los funerales de la excelsa Isabel II, por parte de la casa real británica, del rey emérito Juan Carlos I, perseguido judicialmente por apropiación indebida, malversación de caudales públicos, cobro de comisiones y donaciones ilegales y fraude fiscal, aparte de la querella que sostiene en el Reino Unido Corinna Larsen contra él por acoso sexual, el gobierno español no se haya opuesto rotundamente a que asista. La representación de nuestro país es la que nos merecemos.  

Pero los programas de las televisiones españolas que llevan una semana reproduciendo día y noche los fastos funerales de la admirable reina, con la admiración babosa de sus presentadores y tertulianos, nos enseñan el humillante vasallaje a que está sometida España, cumpliendo las instrucciones de las potencias imperialistas. Y luego hay partidos políticos de derecha y de extrema derecha y gobernantes socialistas que presumen de defender la soberanía patriótica española.

* En La casa de mi tía por gentileza de Lidia Falcón

lidia falcón reseña
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