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martes, 27 de septiembre de 2022 08:51h.

La inversión de Maslow y el Coeficiente Gini - por Alberto Vila

Invertir la pirámide de Maslow puede explicar la regresión que está soportando el conjunto social de España. Resulta evidente, también, que este fenómeno no es exclusivo de este país. Sin embargo, la metodología que se ha puesto en marcha, hace suponer que sus dirigentes no ponderan adecuadamente los riesgos que asumen, al superar con creces la velocidad de la destrucción de las condiciones de solidaridad social, vigentes con anterioridad.

La inversión de Maslow y el Coeficiente Gini - por Alberto Vila

Invertir la pirámide de Maslow puede explicar la regresión que está soportando el conjunto social de España. Resulta evidente, también, que este fenómeno no es exclusivo de este país. Sin embargo, la metodología que se ha puesto en marcha, hace suponer que sus dirigentes no ponderan adecuadamente los riesgos que asumen, al superar con creces la velocidad de la destrucción de las condiciones de solidaridad social, vigentes con anterioridad.

Abraham Maslow fue un psicólogo estadounidense fundador y principal exponente de la psicología humanista. Esta es una corriente psicológica que postula la existencia de una tendencia humana básica hacia la salud mental. Esta se manifestaría como una serie de procesos de búsqueda de autoactualización y autorrealización.

Nacido en Brooklyn, Nueva York, 1 de abril de 1908 y fallecido el 8 de junio de 1970 en Palo Alto, California, su situación en psicología se suele clasificar como una “tercera fuerza”. Se ubica teórica y técnicamente entre los paradigmas del conductismo y el psicoanálisis. Algunos trabajos lo definen además como pionero de la psicología transpersonal.

El desarrollo teórico más conocido de Maslow es una pirámide como modelo que plantea una jerarquía de las necesidades humanas. En ella, la satisfacción de las necesidades más básicas o subordinadas da lugar a la generación sucesiva de necesidades más altas o superordinadas. Claro está, que esa es la dirección de una Sociedad que tiene al Progreso como sendero y meta.

Bien, ya ubicados en esta interpretación de la salud mental, se podría afirmar que este gobierno se ha convertido en el creador de la mayor operación de insalubridad mental de la historia reciente de España.

Sus medidas, y los gestores que las implementan, hacen alarde de una capacidad cada vez más perfeccionada para trastornar a un número cada vez mayor de ciudadanos. También atentan contra la autoestima colectiva de las poblaciones que configuran esto que llaman España. Pareciera que ese deterioro de la propia valoración colectiva, es un requisito para que el despojo se realice sin casi resistencia.

A las declaraciones anfibióticas de la señora Cospedal, que en materia de derecho del trabajo tiene fisuras notorias, se podrían anteponer las decisiones en materia fiscal del señor Montoro. Por cierto, un notable arquitecto de la contabilidad fiscal. En particular en materia de la “elusión impositiva” de grandes empresas. Eso explica su tendencia a cargar a los segmentos más vulnerables de la comunidad, a favor de los niveles más altos de poder adquisitivo y renta.

La discutible idoneidad de los señores y señoras ministras de este gabinete, ha superado con creces a la de equipos antológicos, por su falta de capacidad, de gobiernos anteriores. Una ministra de Trabajo sin casi experiencia laboral, se ha ganado un lugar  en la Historia gracias a ser la responsable de la aplicación de la mayor operación de despojo de derechos desde que Francisco Franco dejó de respirar. Pese a ello, sigue afirmando, mientras lee el texto que le preparan, que la reforma laboral es la responsable de nuestra salida de la crisis. Para desestabilizar a cualquiera. La destrucción de empleo que ha logrado este gobierno, es la mayor de la historia democrática española. Sometiéndonos a los datos de la serie de la EPA desde que gobiernan.

La operación de restricciones y privatizaciones en la sanidad pública, al mismo tiempo que se afirma por todos los medios oficiales que tal cosa no está ocurriendo, tal vez produzca más muertes por desprotección sanitaria, que lo ocurrido en el Reino Unido, durante la administración conservadora.

Allí, el 10% de los Centros de Salud están cerrando. Docenas de Hospitales Generales de Distrito sufren recortes ó cierres. Han cerrado y vendido la mitad de las bases de ambulancias de Inglaterra. En total, 591 hectáreas de suelo, propiedad del NHS, han sido puestas a la venta. Hoy, 85.000 personas menos trabajan como empleados públicos en Atención socio-sanitaria. El NHS (Servicio Nacional de Salud) tiene 42.000 trabajadores menos. Más de 15.000 enfermeras han perdido su empleo hasta 2013. Dado lo anterior, no resulta sorprendente que aún hoy sigan llegando británicos para ser atendidos por nuestro sistema de salud.

Igual ocurre en España con la Educación, la Dependencia o el sistema público de Pensiones.

Sin tocar casos los numerosos casos de corrupción, ejemplos desestabilizadores de la salud mental pueden tenerse, por ejemplo, en el caso del Metro de Valencia. Pese a que el President de la Generalitat tardó cinco años en recibir a la asociación de víctimas del accidente del metro de Valencia de 2006, el portavoz del Grupo Popular en Les Corts, JorgeBellver, no ha tuvo ningún rubor en asegurar que “tanto este grupo parlamentario como el Gobierno valenciano han estado y estaremos siempre al lado de las víctimas”. Los familiares de víctimas del accidente, en el que murieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas, no fueron recibidas en ningún momento por el anterior President de la Generalitat, FranciscoCamps, durante 5 años. Sólo tras el acceso de Alberto Fabra, la Generalitat accedió a entrevistarse con ellos. ¿La justicia? Parece que no está ni se la espera. En la catástrofe de Angrois, en Santiago de Compostela, parece que se está en la procura de aplicar la misma metodología. Colaboración con la justicia y presunta alteración de las pruebas. Las declaraciones públicas y las actuaciones consecuentes, no se compadecen con los más elementales principios de coherencia.

El tipo de necesidades insatisfechas en la actualidad, a juzgar por el Informe de Intermon Oxfam, dado a conocer el 20 de enero de 2014, pone de manifiesto una brecha creciente de la distribución de ingresos entre “ricos” y “pobres”.

El coeficiente de Gini, representa el nivel de distribución de ingresos, donde el 0, es que los ingresos y el consumo están distribuidos equitativamente entre toda la población, mientras el 1, representaría una situación hipotética en la cual sólo una persona posee toda la riqueza.

La ONG advierte para el caso español que:

“Entre 1988 y 2008 el coeficiente de Gini aumentó en 58 países. Así, mientras en Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento total posterior a la crisis desde 2009, el 90% más pobre de la población se ha empobrecido aún más; y la tendencia ha sido la misma en España. El coeficiente de Gini en España ascendió a 0.34 en 2011 y a 0,35 en 2012 -el mayor valor desde que comenzaron los registros- colocando a España en el segundo país más desigual de Europa, sólo por detrás de Letonia. De hecho, antes de la crisis el 20% de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre; pero en 2011, esta cifra había aumentado a 7,5 veces. Si la tendencia continúa, para 2025 el 20% de los españoles más ricos podrían ganar en promedio 18 veces más que el 20% más pobre.”

Para la reunión de Davos, en relación a esa brecha, esta ONG anticipa su recomendación al decir:

“Ante esta situación, para la reunión de 2014, desde Oxfam damos un paso más, exigiendo a los líderes convocados acordar un objetivo de reducción urgente de la desigualdad, no sólo por su impacto negativo en términos económicos y de justicia social, sino por la amenaza que supone para el ejercicio de una verdadera democracia basada en el interés de la mayoría. Para ello, publicamos el informe “Gobernar para las élites”, que denuncia cómo el aumento de la concentración de poder económico y de riqueza, genera una riqueza ilícita que perpetúa la desigualdad, supone una amenaza para un modelo social basado en la inclusión e igualdad de oportunidades, y pone en peligro los sistemas democráticos. En definitiva, la desigualdad extrema está cambiando las reglas de juego del gobierno democrático al invalidar el “contrato social” entre los derechos y las obligaciones de los ciudadanos y los de sus representantes institucionales.”

En el encabezado del INFORME de INTERMÓN OXFAM Nº 32, del 13 de diciembre de 2012, dedicado a “Crisis, Desigualdad y Pobreza”, se puede leer este párrafo:

“Nosotros ya hemos vivido esto. El Fondo Monetario Internacional nos impuso un proceso que llamaron de ajuste, ahora lo llaman austeridad. Había que cortar todos los gastos, los corrientes y los de inversión. Aseguraban que así llegaríamos a un alto grado de eficiencia, los salarios bajarían y se adecuarían los impuestos. Ese modelo llevó a la quiebra de casi toda Latinoamérica en los años ochenta.” Dilma Rousseff, Presidenta de Brasil.

¿Qué más decir? La palabra la tienen los votantes y los movimientos sociales, que pueden estar llamados a convertirse en la línea de actuación que comience a marcar los límites al despojo.

Alberto Vila es analista

Twitter.- @reseneka

También lo publica:

http://revistalapecera.com/maslow-gini/#.UuNc1BAjjIU