Un joven médico palestino abandona la frialdad alemana por la calidez humana canaria - por Joaquín Rábago
Un joven médico palestino abandona la frialdad alemana por la calidez humana canaria - por Joaquín Rábago
Un joven médico palestino, desesperado por la indiferencia de la sociedad alemana ante el genocidio de Gaza, decidió abandonar su país de acogida y viajar a Canarias, que ya conocía de una breve estancia como estudiante.
"Ya no lo soporto más" DER SPIEGEL
Lo cuenta el semanario alemán Der Spiegel, que entrevistó al médico, de 34 años, quien, formado profesionalmente en Alemania, trabajaba en el departamento de cirugía ortopédica del hospital universitario berlinés de la Charité.
Según confesó a la revista, la tragedia de Gaza, donde vive toda su familia, terminó de convencerle de que, como palestino, no era ni llegaría nunca a ser parte de la sociedad alemana.
Ebi, como le llama Der Spiegel, tenía veinte años cuando dejó Gaza, donde vivía con sus padres y sus nueve hermanos, para estudiar medicina en la capital alemana. Terminó la carrera; consiguió una plaza en el famoso hospital berlinés, y cuando comenzó el genocidio, pidió ser trasladado a Gaza para trabajar allí de cirujano, pero no le cogieron, según cuenta, porque no le garantizaban poder volverle a sacar de la franja en caso necesario.
Sus padres, explica, no quería dejar Gaza; no así sus hermanos y los hijos de éstos, por lo que Ebi escribió al ministerio de Sanidad y a otros departamentos del Gobierno, incluida la Oficina para Migraciones, para ver si se les permitía reunirse con él en Alemania, pero las respuestas fueron siempre negativas.
Ebi se queja a la revista no sólo de la falta de interés de sus colegas por lo que sucede en Gaza, sino también de la persecución policial y judicial de los activistas que protestan en las calles contra el genocidio.
Él mismo confiesa no haber participado más que una vez en una manifestación contra Israel, pero decidió no volver a hacerlo tras escuchar algunos gritos que califica de “antisemitas”. No quería pasar por radical.
Después del atentado de Hamás del 7 de octubre contra Israel, muchos alemanes le preguntaron si lo condenaba, pregunta que él consideraba ofensiva aunque reconoce que lo daría todo porque “aquello no hubiera nunca sucedido”.
Un día se enteró de que una hermana suya había perdido la vida junto al marido y a sus hijos en un bombardeo israelí.
Ebi se pregunta en vista del genocidio por qué en la Charité no se opera a niños gazatíes. “¿Qué tiene eso que ver, dice, con el argumento de que “la seguridad de Israel es razón de Estado alemana?”.
El ministerio germano del Interior insiste en que los niños palestinos no pueden viajar a Alemania acompañados, ni siquiera de sus padres, por temor a que éstos tengan alguna relación con Hamás u otras organizaciones “terroristas”.
Desde que comenzó el genocidio, sólo se ha tratado en Alemania, señala Der Spiegel, a dos menores gazatíes.
Ebi puso en alquiler el apartamento del barrio berlinés de Schöneberg que compró hace dos años y cuando le entrevistó el reportero de la revista en la casa de un amigo, le contó que había vuelto a estudiar castellano.
“España, explica Ebi al periodista, tiene otra política en relación con Gaza. Sus políticos criticaron casi desde el principio los bombardeos israelíes. Y el Gobierno español reconoció al Estado palestino ya en mayo del año pasado”.
Además, cuando pregunta a las autoridades españolas si puede llevar a Canarias a su familia, a diferencia de las alemanas, nunca le dicen “no”, sino “veremos qué se puede hacer”.
Ebi, cuenta la revista, lleva ya un par de semanas en Gran Canaria. Y por primera vez desde hace mucho tiempo, el joven cirujano que abandonó Alemania porque no aguantaba más la frialdad de ese pueblo confiesa que vuelve a tener esperanza.