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sábado, 01 de octubre de 2022 00:00h.

Ligero histrionismo - por Alberto Cañete

Leo, con mezcla de perplejidad y desasosiego intelectual, el último artículo del afamado columnista don Alfonso González Jerez titulado “Postureo antisionista”. Perplejidad por el embate injustificado que realiza acerca del posicionamiento político de algunas formaciones de izquierda ante la visita del embajador israelí a La Laguna; desasosiego intelectual por la forma rancia y voluble de enfocar un asunto con tantas aristas como es el conflicto –guerra abierta y descarnada, más bien- entre el Estado de Israel y el Estado Palestino.

Ligero histrionismo. Por Alberto Cañete

Leo, con mezcla de perplejidad y desasosiego intelectual, el último artículo del afamado columnista don Alfonso González Jerez titulado “Postureo antisionista”. Perplejidad por el embate injustificado que realiza acerca del posicionamiento político de algunas formaciones de izquierda ante la visita del embajador israelí a La Laguna; desasosiego intelectual por la forma rancia y voluble de enfocar un asunto con tantas aristas como es el conflicto –guerra abierta y descarnada, más bien- entre el Estado de Israel y el Estado Palestino.

Considero –siempre he considerado- al Sr. González Jerez como un comunicador certero, vivaz, aguileño a veces, de sólida base argumental y bastante bien informado. Me gusta leer sus escritos, aunque no comparta el contenido de alguno, por el solo placer de una buena lectura. Pero creo que en el artículo antes reseñado ha miccionado fuera de la bacinilla. Me explico.

No conocía las apreciaciones del profesor Domingo Garí sobre el asunto de marras, por lo que me era difícil evaluar en una primera lectura las aseveraciones prodigadas por el columnista sobre sus previas manifestaciones. Al profesor Garí le conozco hace bastante tiempo y, sin coincidir plenamente en sus propuestas políticas, sí le debo un respeto como historiador y le profeso una excelente relación en lo personal. Es por tanto que, doblemente, me extrañó la trivialidad atribuida a sus manifestaciones. Ya las leí y debo confirmar que no estoy en desacuerdo con sus planteamientos, aunque no puedo aseverar, por mi propia bisoñez en ciertos asuntos, si existe o no un “lobby sionista” en Canarias, en Tenerife, en La Laguna o en el barrio de Gracia...; igual no. O sí.

[Ancla] Como quiera que comparto que cada palo deberá aguantar sus velas, sólo haré mención a la postura mantenida por la organización en la que milito, Izquierda Unida -a la que también cita expresamente en su artículo el Sr. González Jerez- sobre la presencia del representante de un estado que ha sido varias veces, demasiadas, recusado y encausado por la comunidad internacional por sus flagrantes violaciones de los derechos humanos hacia el Estado Palestino y sus habitantes, y que siempre se las arregla para salir bien parado por mor del constante veto ejercido por los EEUU en el Consejo de Seguridad de la ONU cuando se trata de aprobar alguna resolución sancionatoria en su contra.

Nos tacha –y, por extensión, personalmente a cada integrante de IU- el Sr. González Jerez de ejercer una “reacción ligeramente histérica” ante la visita “diplomática”. Nada más lejos de la realidad; y de la verdad. Si don Alfonso hubiera leído con detenimiento –o leído, simplemente- el comunicado de prensa que nuestra organización difundió, hubiera constatado que las manifestaciones culturales –todas- nos merecen respeto y compartimos su interés y necesidad. A lo que no estuvimos dispuestos fue a aceptar sin más un dispendio de dinero público en una serie de actividades que servían de excusa al gobierno israelí para lavar su imagen pública, aprovechando la candidez –cuando no, la incongruencia- de nuestros mandatarios municipales. Una semana de actos culturales: sí; una “conferencia” del embajador –aprovechando que el Yarkon pasa por Tel Aviv- para ensalzar desmedidamente la grandeza política de Israel, no.

Sabrá el informador que la comparecencia del dignatario acabó como el rosario de la aurora, con un arrebato acalorado ante las preguntas del público asistente y con una poco razonable, escasamente diplomática y ciertamente extemporánea huida, acompañado por un par de armarios-roperos de dos metros y sospechosos bultos en las sobaqueras…

No me considero antisemita, como no soy tampoco antibusdista, anti islamista o anticatólico. Cada cual, como antes dije, que aguante su propia cruz, medialuna, estrella o karma. Lo que sí me considero es defensor de quienes ven saqueados diariamente sus recursos naturales, de quienes ven entorpecida su posibilidad de acceso al mar y la pesca, de quienes ven cómo circundan su paisaje con un muro vergonzoso, de quienes se ven impedidos de recibir ayuda internacional, de quienes son ultrajados y desahuciados de sus propias casa. Y esos, de momento, no son los israelíes.

Por último, hago dos menciones concretas; la primera hacia las manifestaciones de alguien tan importante y tan fuera de toda duda en el reconocimiento mundial hacia su persona y su obra como el físico Stephen Hawking, quien en mayo del pasado año declinó asistir a impartir una conferencia en Jerusalén “como boicot por el trato de Israel a los palestinos”. La segunda, un comentario que el propio Sr. González Jerez me dedicó en Facebook a tenor de un “post” jocoso que publiqué sobre el asunto. Concretamente me decía don Alfonso: “Un poquito de antisemitismo ahí, que siempre queda muy progre”. No pude por menos que reírme y contestarle: “No me has entendido…”.

Sé –imagino- que a él le importará un pimiento, pero debo decir que seguiré leyendo con interés las columnas de don Alfonso; alabando lo alabable y criticando lo criticable. En eso, y en expresar las opiniones sin herir innecesariamente ni vilipendiar de manera gratuita, consiste ser demócrata. Para todo lo demás, un ligero histrionismo.

http://www.iulalaguna.org/2014/05/ligero-histrionismo-por-alberto-canete.html