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domingo, 25 de septiembre de 2022 11:06h.

Ni OTAN, ni PACTO de VARSOVIA, recuerdos de aquel tiempo - por Erasmo Quintana

 

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Ni OTAN, ni PACTO de VARSOVIA, recuerdos de aquel tiempo - por Erasmo Quintana *

Los primeros escarceos de España con la OTAN fueron en febrero de 1981, cuando Calvo Sotelo anunció en su discurso de investidura que se iniciaba el proceso de integración, siendo en diciembre cuando se presenta formalmente la declaración de intención de adherirse al Tratado de Washington. Y, de hecho, en mayo de 1982, España se convierte formalmente en estado miembro de la OTAN.

CALVO SOTELO CON TATCHER Y REAGAN, CUANDO METIÓ A ESPAÑA EN LA OTAN
CALVO SOTELO CON TATCHER Y REAGAN, CUANDO METIÓ A ESPAÑA EN LA OTAN

Por las elecciones generales de ese mismo año, 1982, la integración española se suspende y se inicia un periodo de reflexión que culmina en la celebración, en 1986 de un referéndum para la permanencia de nuestro país a dicha organización, con el eslogan del PSOE que se hizo viral “OTAN, de entrada NO”. Aunque luego cambiara de posición.

OTAN NO OTAN SÍ PSOE
OTAN NO OTAN SÍ PSOE

En estos tiempos tan encrespados, treinta y seis años más tarde, me vienen a la memoria los sentimientos que yo tenía entonces, contrastados con los de hoy, que no han variado mucho..

OTAN

El referéndum se aprobó con un poco más de la mitad de los votos y, como se sabe, nuestra Región canaria votó mayoritariamente en contra de pertenecer a la alianza atlántica, lo que conllevaba no participar en su estructura militar, cosa que a día de hoy sí pertenecemos, porque ahí están esos diez mil millones que este Gobierno de coalición ha prometido como armamento de guerra (tanques, metralla, aviones bombarderos, etc.) a la invadida Ucrania por Putin. 

GUERRA DE UCRANIA RTVE
GUERRA DE UCRANIA RTVE

Cuarenta y cuatro años tenía yo entonces, los mismos que Felipe González, cuando voté NO a la OTAN. Tengo que decir que, al menos en mi caso, pero creo que mucha gente pensaba lo mismo, ese voto negativo no se limitaba a la OTAN..

ERASMO QUINTANA
ERASMO QUINTANA
FELIPE GONZÁLEZ
FELIPE GONZÁLEZ

En mi fuero interno, aunque nadie me lo preguntaba, yo también voté en contra del entonces Pacto de Varsovia, pues aquellos días, como ahora, aquí no está en juego el bienestar del ciudadano del mundo: se trata de hegemonías e intereses económicos al más alto nivel. Esa es la realidad de los encontronazos entre OTAN y Pacto de Varsovia, primero o la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) después

FELIPE REAGAN. TODO EN ORDEN
FELIPE REAGAN. TODO EN ORDEN

De aquella época del referéndum y de mi rechazo a ambas organizaciones bélicas, es este comentario que hoy reproduzco para los amigos y las amigas que me siguen:

“El Gobierno que nos gobierna del socialista Felipe González, todo el mundo lo sabe, acaba de poner su reloj en hora y ya estamos lindamente como el otro que dice mutatis mutandis en la mismísima cuenta atrás, rodando por la pendiente que nos instalará a todos los ciudadanos españoles -quiéranlo o no- en la famosa Organización del Atlántico Norte.

OTAN VARSOVIA OTSC

Hanles entrado a estos señores una prisa frenética por liquidar el asunto como sea. Y previsores que son, tomarán el procedimiento más seguro, ya se sabe, la consabida discusión parlamentaria con lo de la “mayoría mecánica” esa tan socorrida. Igual es muy sabido que allí, en el Congreso, la ganarán. De que temían una consulta popular es tan obvio, tan notorio, que ello salta a la vista pese a los impedimentos constitucionales argüidos, a los que recurrirían si no fuera por esos sondeos de opinión tan elocuentes a los que se acude siempre antes de lanzarse al ruedo de las decisiones importantes.

La facción anti expondrá, pero no la oirán; se encresparán, patalearán y, sin duda, nos ofrecerán unos y otros -gobierno y oposición- un espectáculo de esos que no quisiéramos ver repetido por la pequeña pantalla. Que las cosas son para verlas y oírlas en sus propios lugares y no en la desnaturalizada televisión, que se te mete en tu casa cuando estás dando buena cuenta de una birra y un bocata, o quitándote los pantalones. Es como el que se pone tan serio a bailar sin música y sin pareja. Claro es que no resulta, y a buen seguro todos dirán que necesita tratamiento.

En este punto de reflexión estaba yo [allá por 1986] cuando me tropiezo con un amigo de esos que son buenas personas pero cargantes, igualmente preocupado por el mismo tema. Respetable, todo hay que decirlo, por lo que se ve que sabe y la cantidad de años que tiene llevando a cuestas. Después del saludo de rigor, me dice que al fin vamos a pertenecer de pleno derecho a la Alianza Atlántica. Que muy bien por el Gobierno, pues no valen, en política, las medias tintas. O somos o no somos.

-Pero bien -le pregunto- ¿qué prisas son éstas de pertenecer a la OTAN? ¿Somos acaso el único país de la Europa occidental que no está en la Alianza? Ahí tiene usted, por ejemplo, a Suecia, a Irlanda, etc. Y a la mismísima Suiza. [Quién nos iba a decir entonces que Suecia iba a pulverizar su neutralidad que tanto le enorgullecía]

-Tenga en cuenta mi amigo -me corrige- que el pueblo sueco son gente muy rara. Ellos han tenido la excentricidad de gastarse sus dineros de defensa, tanto militar como de protección civil en caso de desastre nuclear allí, en su propio territorio. Y de Suiza, ni hablar; en ésta, -en sus cantones- se encuentra “casi” todo el dinero del mundo y tiene que ser neutral por  fuerza.

-Ah, claro -le contesté-, debe ser por eso. Pero insisto, ¿quién va a pagar la factura? Porque seguro que unos cuántos millones de dólares costará a España, que al cambio en pesetas, ya se sabe.

-¡Anda -me espeta-, ésta sí que es buena! Usted, y yo, y todo el que pague a Hacienda."

hacienda somos todos

(Que somos todos, dije para mi capote). Con decir que aquí no se escapa nadie, jubilados incluidos. Tanto es así -ya que viene a propósito-, que el sueldo de la nómina, de quienes cobran por nómina, claro, casi es un espejismo, pues no todo lo que pone allí es, a pesar de que dice “líquido a percibir”. Luego me viene lo de cómo estamos en la Sanidad pública. Caramba, sí, lo de la Sanidad… Sin embargo, no problem en la privada.

En estas digresiones me enfrascaba cuando, de pronto, advertí que subía la escalera de mi casa. Una vez ya en la cama con la cabeza puesta en la almohada, hacíase el sueño de rogar, pues me rondaba una insistente voz  trémula, susurrante y machacona que constantemente me repetía: “¡Paga, maldito, paga! ¡Estás condenado!”

PAGA MALDITO

* En La casa de mi tía por gentileza de  Erasmo Quintana

 

ERASMO QUINTANA
MANCHETA AGOSTO 22