Buscar
miércoles, 05 de octubre de 2022 09:13h.

Puntualizaciones sobre mi “Centenario del PCE“: ¿dónde se esconde la trampa anticomunista? - por Emilio Díaz Miranda

 

FRASE DÍAZ MIRANDA

Puntualizaciones sobre mi “Centenario del PCE“: ¿dónde se esconde la trampa anticomunista? - por Emilio Díaz Miranda

La verdad es que no me ha sorprendido que alguien haya salido contra mi artículo sobre el Centenario del PCE. Mi sorpresa es más bien que casi no han salido (o no han llegado a mi conocimiento) ataques ni críticas desde la derecha ni desde una izquierda angelical. En este sentido tendría que estar agradecido a la lectura hecha por Cristobal García Vera no sólo de ese artículo, sino de otros firmados por mí.

Por otro lado, no creo que Cristobal haya sido “engullido“, son palabras suyas, “por el formidable poder de cooptación del capital“ , pero me parece poco legítimo que me presente casi como defensor del neo-liberalismo y como defensor de un sistema que pone en peligro la supervivencia de la Humanidad“; me parece poco legítimo, exagerado y fuera de toda órbita ideológica. El capital financiero tiene compradas grandes eminencias y no necesitan de nadie como yo, y no creo que el amigo Cristobal piense que estoy en venta o de rebajas por estas fechas pandémicas.

Conozco de vista, oídas y de intercambiar alguna conversación  a Cristobal García Vera. Tenía una buena impresión de su persona. Y esta impresión no ha cambiado despues de leer su artículo que parece querer reivindicar “la memoria de las decenas de miles de militantes del PCE que, con independencia de la orientación que en su momento dictara la dirección de ese partido, lucharon y sacrificaron lo mejor de sus vidas -cuando no las perdieron.“ Esa intención guiaba mi artículo donde escribo: El impulso a escribir estas líneas no viene de celebrar el centenario del PCE, sino que está motivado por dos valoraciones escritas del centenario que me han llenado de indignación. Una totalmente contraria al PCE, en la que se le acusa de traición continua a los trabajadores y otra desde un deseado homenaje a su historia, siendo en realidad de una burda mutilación de esa historia.“

Y también escribo: “Empecé muy joven, en el año 1956, y el haber pasado aquellos años en la clandestinidad y en la lucha por alcanzar la democracia me da cierto derecho a hablar sobre la Historia del PCE, ya que esa historia no es sólo la de sus secretarios generales o personajes más conocidos, sino también de los centenares y miles de hombres y mujeres que luchaban por los derechos democráticos más elementales. Cada uno en el marco de sus posibilidades.“

 Pero lo que para mí es inadmisible es que me coloque debajo de unos titulares en que se habla de “trampa anticomunista“ y en donde cualquiera podrá pensar que el tramposo anticomunista soy yo y que, claro está, Cristobal García es el deshacedor de entuertos “anticomunistas“ (en su articulo plagado de peyorativos contra los Partidos Comunistas europeos y en especial contra el PCE). Él lo hace desde una posición que no se define ni como comunista, ni como marxista, ni como demócrata, sino „contra esto y aquello“ como lo titularía un Unamuno.

Los muertos que vos matais gozan de buena salud.

Hacia el año 1844 el escritor español José Zorrilla escribió en su "Don Juan Tenorio" esta frase: "Los muertos que vos matais gozan de buena salud“. Frase que se ha hecho parte de nuestros acervo cultural y que se ha venido repitiendo en muchas ocasiones. Otra semejante quizás la más más renombrada, por su comicidad, fue el falso anuncio de la muerte del escritor norteamericano Mark Twain, publicada en el New York Journal en el año 1897. Al ver su propia esquela Mark Twain envió un telegrama al director del diario diciendo: "La noticia de mi muerte fue sin duda una exageración". Twain vivió hasta el año 1910.

Cristobal García escribe, al principio de su artículo, que el PCE, por lo que él llama “deriva ideológica“, perdió su esencia y se encuentra en un estado de postrada inanición. (La inanición es notable debilidad por falta de alimento o por otras causas). No seré yo quien diagnostique la buena o mal salud del PCE, aunque tengo ciertos puntos críticos sobre consignas del PCE, pero no está mal recordar que pese a esa „postrada inanición“ se encuentra en el Gobierno de España con una Vicepresidenta, Yolanda Díaz,  y altos cargos institucionales.  

Con Zorrilla diríamos, sin animo reivindicativo, que el muerto o postrado PCE si bien no goza de la fuerza de Superman, está lejos de estar enterrado y  su salud- incluso en tiempos de pandemia- le ha permitido subir las escaleras del poder estatal hasta el Parlamento e incluso del Gobierno. Y han articulado una serie de acuerdos y alianzas que han permitido que el país avance y se libre de la tenaza cripto-franquista que fuerzan el PP y VOX.

Esa participación del PCE en el gobierno requiere, según Cristobal García, una “respuesta contundente“.

En su respuesta (¿contundente?) dice, en primer término, que tal “participación“ supone “un insulto  la memoria de decena de miles de militantes del PCE que lucharon y sacrificaron lo mejor de sus vidas por una cusa que queda totalmente desvirtuada“.

Tanto Dolores Ibárruri, como José Díaz y otros muchos de miles apoyaron en su momento la formación del Gobierno del Frente Popular, luego frente al golpe clerical-militar-fascista estuvieron en el primer frente de la guerra civil. Al triunfar el franquismo el único partido opositor dentro de las fronteras hispánicas, primero con intentos armados guerrilleros y luego con una lucha política y sindical pacífica, fue el PCE, con esporádicas intervenciones de otros grupos. En esa lucha pacífica a partir de 1956 participé yo, junto con otros muchos, experimentando la represión física por golpes, detenciones, carcel y también perdiendo empleo y quedando inhabilitados incluso para sacar el carnet de conducir, por no gozar del certificado obligatorio de “adhesión al Movimiento Nacional“ de Franco...

En segundo lugar, mi critico dice que la Transición fue un pacto de silencio y desmemoria. Eso es una simplificación de lo que supuso la Transición, que -en mi opinión- no habrá  terminado hasta que se llegue a una Democracia más completa en leyes, reglas y conductas del Estado y sus aparatos militares, policiales y administrativos. Que la desmemoria no fue pactada está claro a pesar de la voluntad del PP y de VOX de que se olviden las deslealtades de los insurgentes del 36 y el terrorismo de Estado impuesto por el franquismo hasta la muerte del Dictador, pero cuyo final- el del franquismo abierto o encubierto- en puestos y conductas de órganos estatales todavía no ha llegado.

Sobre el ser revolucionario o eurocomunista

A continuación, Cristobal García la toma con José Carlos Mauricio al que dedica unas líneas para despues ir al grueso y meollo de su artículo que es el Sr. Díaz Miranda, es decir, mi persona, mis ideas y actividades. 

 Escribe Cristobal:  “Y es que, a decir verdad, el Sr. Díaz Miranda no ofrece en su artículo ni un solo argumento  teórico, ni de ningún otro tipo, para justificar sus posiciones políticas. En lugar de ello, intenta persuadir emocionalmente al lector, exaltando su propio valor como "viejo militante" e intentando desacreditar a “los críticos” porque, supuestamente, su juventud y el hecho de que no vivieran durante la dictadura franquista les incapacitaría para comprender correctamente lo sucedido en las postrimerías del Franquismo y el verdadero  valor de la  "democracia"  españolaUn recurso falaz que de asumirse seriamente obligaría a suprimir la Historia como ciencia y a restringir toda consideración política a la propia contemporaneidad y que, por cierto -según me cuentan- muchos argüían también durante el franquismo contra los jóvenes revolucionarios que cuestionaban la dictadura, porque ellos  "no habían vivido la Guerra Civil".

 No sé si mi descalificación a ciertos violentos y nada teóricos actos y artículos de unas personas se puede entender como „suprimir la Historia como ciencia“. Si alguien lee mi artículo verá que se trata de recuperar la historia del PCE, sin negar sus luces y sombras, frente a alguien que acusa al PCE de “contínua traición a los trabajadores“, y eso no es una critica, es un insulto falaz y falso hasta el tuetano por alguien que no vivió el franquismo y su descalificación no viene de ser jóven, sino de sus vómitos constantes contra el PCE, es decir, contra toda la organización, contra su teoría y su práctica. Independientemente de la edad. Sólo que en este caso este “jóven“ no es jóven sino que es un papagayesco repetidor de mentiras contra el PCE de ayer, durante la Republica y la Guerra Civil,  y después bajo el franquismo y en la Democracia.  Que Cristobal me llame “viejo militante“, pase, pero si pretendía realzar la memoria de los miles de militantes del PCE, entonces no entiendo que defienda al calumniador de esos militantes. 

Tampoco en mi artículo critiqué al Sr.Lupe por autodenominarse trotskista, sino por sus calumnias al PCE (que engloban a todos sus militantes). Y mencioné como trotskistas dignos  al periodista canario  Rafael Morales y a otro catalán, cuyo nombre no recuerdo, en la carcel de Carabanchel.

No  sé si lo que he dicho y escríto públicamente se puede entender como „interesado relato oficial sobre la Transición.“ Hasta ahora no he recibido ningún encargo “oficial“ de nadie „oficial“que en este caso no sé si quiere decir „oficial“ del Estado o de un Partido, pero que en cualquier caso lo que he dicho ha sido de mi cosecha y experiencia. Y a los que él llama „jovenes revolucionarios“, no sé de donde saca la potestad de calificarlos así. A no ser que el ir contra el PCE equivalga a sus ojos a lo mismo que ser “revolucionarios“.

No conozco ningún texto teórico de mi crítico Cristobal García  pero me gustaría saber de dónde deduce que la versión de Santiago Carrillo es más tosca que la eurocomunista italiana. Llama revolucionario a Gramsci, con lo que estoy de acuerdo. Pero no aclara la diferencia entre un revolucionario y el no-revolucionario que se autoproclama como tal revolucionario.

Personas que yo conozco y que él quizás conoce, no fueron precisamente muestra de valentía ni de elaboración teórica, sino que se arrinconaron hasta que pasara el temporal y saliera el sol. En este caso, el sol de la tan denostada Transición. Transición que, en mi opinión, no ha terminado de transitar hacia una democracia más amplia.

La democratización del PCE, ¿antiestalinista o eurocomunista?

Una cita del Articulo de Cristobal García, dice: “Coincidiendo con su ex jefe de filas José Carlos Mauricio, Díaz Miranda pretende, simplemente, presentar todavía esta tendencia política (el eurocomunismo)  como una "democratización antiestalinista" del PCE.“

No sé si coincido con el que Cristobal García llama mi „ex-jefe de filas“ (José Carlos Mauricio) y aunque Cristobal me mete en el mismo saco, tengo que decir que yo no he tenido „jefes“ en mi vida pasada de Partido, pero he respetado la disciplina de Partido y lo aprobado mayoritariamente, aunque a veces no me gustase. Y sobre el antiestalinismo recordar que es anterior al eurocomunismo y nace en la Unión Soviética con Nikita Jruschov y un Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, PCUS,  de tal organización. Lo cual no significó una inmediata „democratización“ del PCUS, pero ayudó a devolver el buen nombre a „revolucionarios“ asesinados por orden de Stalin, revolucionarios que habían participado con Lenin en la revolución soviética y en los principios de construcción del socialismo.

La democratización interna del PCE no podía ser perfecta en tiempos de la dictadura pero fue anterior al Eurocomunismo y éste, en lo esencial, significaba aceptar el pluralismo ideológico y pluripartidista dentro de la construcción socialista. Y la negativa a obedecer todas las decisiones del estado soviético como infalibles y correctas. O sea, no esperaba ni tenía que ser „democratización antiestalinista“ el enfrentamiento con la burocracia soviética.

Cristobal dice que “cuatro décadas de trayectoria política evidenciaron la “naturaleza real“ de la tendencia eurocomunista  que aún sigue defendiendo el sr.Díaz {ese señor soy yo, claro}. Y es verdad que sigo creyendo que entonces era correcta y justa la tendencia eurocomunista.

No tengo delante el texto de Manuel Sacristán así que no puedo opinar más que sobre el trozo citado por Cristobal García. Y no comparto la opinión de Sacristán, como “último repliegue del movimiento comunista“ y “abandono de toda noción seria, no reformista-burguesa, de socialismo“ (como no tengo delante el texto original de Sacristán, repito, no sé si son sus palabras exactas). El comunismo a escala internacional ya no era como el “movimiento comunista“, internacional y disciplinado como en los años 30, en visperas y durante la 2a Guerra Mundial, que todavía tenía  una disciplina común impuesta desde Moscu, pero después de la posición de Jruschov de la “coexistencia pacifica“  y en el conflicto con Mao y China, la disciplina común se rompió, aunque la fuerza de la costumbre y el peso del prestigio soviético tendieran a una obligada aceptación de las tesis del Kremlin.

 Y recordar que, cuando se hablaba de eurocomunismo en los años 70, o sea después de la invasión soviética de Checoslovaquia en 1968, en España existía la Dictadura del Generalísimo Franco. Y antes de los Hechos de Sardina del Norte de 1968 la dirección del PC en Canarias entonces encabezada por Tony Gallardo y de la que yo formaba parte aceptamos y aprobamos como justa la condena de la invasión soviética- A partir de ahí una parte importante del Partido entró en conflicto interno.

Con todos mis respetos a los teóricos de la Monthly Review me permito recordar que ni la revista ni sus dignos autores han encabezado ninguna revolución, ni han participado en procesos revolucionarios. Lo cual no quita valor a sus aportaciones, pero relativizan su validez. No es lo mismo ver los toros desde la barrera que estar en el ruedo y torear. Cuando se tienen los cuernos delante no se trata de teorizar sino de evitar la cornada y matar al toro.

No sé si Cristobal se situa entre los que él llama “jovenes“ que yo descalifico, es cosa suya, pero yo no he despotricado contra los jovenes de hoy, ni ahora ni nunca.

Condenas político-morales: antiestalinista o eurocomunista

Habla de Jose Carlos Mauricio como de alguien, hoy justamente desprestigiado en la sociedad canaria“, no sabía que en la sociedad canaria se habían hecho encuestas y que resultó una única y absoluta opinión de toda la “sociedad canaria“. No conozco tales encuestas. Y lo mismo aplica a Santiago Carrillo Yo creía y creo que en Canarias hay pluralismo y que el “desprestigio“ del que habla es, ha sido y probablemente seguirá siendo en lo fundamental cultivado por la ultraderecha, pero evidentemente dentro de la izquierda también hay diferentes valoraciones, justas en algunas cosas, en otras no.

En algo tiene razón, yo no he ofrecido en mi artículo ningún argumento teórico ni de ningún otro tipo para justificar mis posiciones políticas. Mi artículo leido sin gafas oscuras está bien claro y yo no trato de “justificar“ mis posiciones políticas. Justificar es probar una cosa con razones convincentes, documentos y testigos. O probar la inocencia de uno en lo que se le imputa o presume de él. Cristobal escribe sobre que no ofrezco nada “para justificar“ mis posiciones políticas. Ni cuando escribí mi artículo ni ahora tengo nada que “justificar“ puesto que no me encontraba ni me encuentro ante ningún tribunal inquisitorial o estalinista que me obligue a justificar mis posiciones. Se las puede aceptar como válidas o no, pero no que me justifique desde mi supuesta culpabilidad.

A buen entendedor, pocas palabras bastan. Pero ya que se habla de „justificaciones“, me pregunto, ¿cual es la posición política de Cristobal García?

Según él, y su invisible angel de la guardia, dice que mi texto es de “manifiesta vacuidad“, es decir, vacio. Y yo no sería, según Cristobal García, digno de contestación si no fuera que por “el aparente interés de su autor“ (es decir, yo y mi interés personal) de convertirse (convertirme) en portavoz de la resistencia antifranquista en Canarias. Sin pecar de modestia tengo que reconocer que no soy portavoz de la resistencia ni en Canarias, ni en Madrid (donde también estuve en la carcel y luego luchando con el clericalfascismo hasta mi regreso a Canarias) , ni en Alemania donde estuve en la organización del movimiento de emigrantes españoles y de CCOO. No, no tengo la pretensión de ser portavoz de ninguno de esos movimientos, aunque en algún caso fui elegido a representar alguno de ellos.

Con perdón, Cristobal García, pero el uso del método estalinista o manipulador de cortar un texto no es necesario como cuando me haces decir que el actual gobierno progresista es “el más progresista de la Historia“, yo no lo he escrito y no creo que cuando mutilas el texto sea porque se te acabó la tinta, y sospecho sea por pura intencionalidad de hacerme pasar como defensor neo-liberal del sistema capitalista.

El PC Italiano o el Partido Comunista Francés (PCF),  pasaron, según escribe Cristobal García, de prometer "vías graduales y pacíficas al socialismo"  integrarse plenamente en el sistema capitalista contribuyendo a su gestión incluso en su fase neoliberal,  en un proceso de degradación ideológica y moral que condujo, de una u otra forma,  a su propia autoliquidación. O sea, Cristobal García no hace un análisis político marxista, sino emite un juicio condenatorio moralista en el que circunstancias históricas como el derrumbe de la Unión Soviética no jugaron ningún papel ni tampoco los feroces y continuados ataques capitalistas y sus constantes difamaciones o exageraciones de lo ocurrido en la URSS tampoco jugaron ningún papel. Yo no estoy de acuerdo con tal sentencia condenatoria, aunque los procesos en Francia o Italia no hayan sido de mi agrado.

Yo escribo y hablo en mi nombre, no como portavoz de oposición antifranquista en Canarias, pero tampoco hablo como persona interpuesta. Yo no soy santo de la modestia ni recatado, ni soy monja ursulina ni he hecho votos de silencio. Por lo tanto, ofrezco mis opiniones y palabras a quienes me lo piden, eso sí, sin tratar de sustituir a nadie ni por afan de exhibicionismo político. Y yo defiendo y al mismo tiempo critico las democracias europeas, sin pretender elevarme a los cielos de un “purismo“ político o ideológico.

Repito, que Cristobal sea contrario al Eurocomunismo es su opción, sin que nos diga desde que esquina del cuadrilatero político o ideológico se coloca. Pero me resulta incomprensible que por atacar mis posiciones „eurocomunistas“ defienda a alguien como el sr. Lupe que habla del PCE como “culpable del aplastamiento sangriento de la revolución social en 1937“, teniendo en cuenta que tal pretendida “revolución social“ fue el levantamiento armado trotskista de Barcelona ocupando la Central telefónica y dejando incomunicado  practicamente al Presidente de la República Azaña que estaba en Barcelona, un levantamiento contra el gobierno de la Republica en plena guerra civil cuando era necesario concentrarse frente a los avances de las tropas franquistas. Al parecer, Cristobal está de acuerdo con esa versión trotskista del levantamiento del 37 en Barcelona y acepta las manos ensangrentadas del PCE al defender el orden republicano en situación de guerra civil antifascista, frente a inocentes “revolucionarios“ que con armas en la mano disparan contra los republicanos.

No sé ni creo que Cristobal haya sido, como él describe, “engullido por el formidable poder de cooptación del capital“ , pero que trate de hacer de mí un defensor del neo-liberalismo y como defensor de un sistema que pone en peligro la supervivencia de la Humanidad“, me parece exagerado y fuera de toda órbita ideológica. El capital financiero tiene comprados grandes eminencias y no necesitan de nadie como yo, aunque los que lean el artículo del amigo Cristobal puedan llegar a creer que estoy en venta o de rebajas por estas fechas pandémicas y navideñas

Los idiotas no son siempre viejos ni siempre jóvenes, así que no sólo sería necio por mi parte como lo es de quien afirme que yo trato de descalificar a alguien, sea quien sea, por ser joven. Yo no he estado de acuerdo con Trotsky en muchas cosas ni en sus análisis, pero no he aplaudido su asesinato, yo no he vivido la Guerra Civil pero estoy al lado de la República y de Negrín. Y sobre mi estancia en Alemania que recalca  Cristobal tampoco me siento obligado a justificarme, pero tampoco tengo ni la pretensión ni el interés de ser portavoz de la resistencia en Canarias, como él insinua sin base alguna. Yo fuí a Alemania cuando se había aprobado la Constitución en España y existía la democracia. Otros se habían ido antes, durante la Dictadura, a Francia o a Inglaterra. Y las charlas públicas o privadas que me piden y que pueda ofrecer son de mi cosecha y experiencia. Y mis artículos están escritos directamente a dos manos y no a cuatro manos y por persona interpuesta como pueden hacer otros.

Ah, sí, quién se lea mi artículo sobre Angela Merkell puede estar seguro de que sigo opinando que es una gran dama, como parece opinar la mayoría alemana, incluida la izquierda, excepto, claro, la ultraderecha voxiana de la AfD (Alternativa para Alemania) que es rabiosamente racista, pero como VOX en España -amparandose en las libertades constitucionales- defiende una política antidemocráttica. Pero quien lea el artículo verá que hay elementos críticos hacia diversas actuaciones de la Merkel que incluyen una caricatura hecha por mí el año 2012 sobre su incompleta política antinuclear. La considero, sí, una gran dama, no estando de acuerdo en sus políticas. Pero no tiene comparación con la Thatcher inglesa ni con la alcaldesa Ayuso de Madrid, pero el asunto es más complicado y requiere mayor extensión y análisis de la política alemana.  Y el que la considere gran dama no me convierte, como afirma Cristobal,  en defensor ni de sus políticas ni muchísimo menos del neoliberalismo. Lo cortés no quita lo valiente.

* Remitido por Emilio Díaz Miranda para publicación en La casa de mi tía

emilio díaz miranda

mancheta 40