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viernes, 09 de diciembre de 2022 20:48h.

Rebájate tú - por Antonio Cabrera de León

 

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Rebájate tú - por Antonio Cabrera de León *

A mí no me rebajes los impuestos, compadre. Rebájaselos a tu madre y quítale el médico y la pensión. Pero a mí los míos no me los toques. Ni mis impuestos ni mis servicios. ¿Quieres dividir la sociedad? Venga, te acepto el reto. Tú y los tuyos sin impuestos y sin servicios públicos. Yo y los míos paganinis de a pie y con servicios.

Quienes no quieran impuestos que se vayan contigo y no paguen ni un euro. Toda su riqueza particular y medio país para ustedes. Pero si tienes un problema de seguridad no llames a la policía, que son trabajadores públicos pagados con impuestos, sino que pagas una empresa privada de vigilancia. Si se te quema la casa no llames a los bomberos, que son trabajadores públicos pagados con impuestos, sino que suplicas ayuda a algún voluntario o la apagas tú meando sobre el fuego. Si la carretera que usas es puro bache, paras y los rellenas tú (te llevas un saco de cemento y una garrafa de agua en el coche y ¡hala campeón! Si acaso ves que se te hace poco el cemento, pruebas a cagar en al agujero).

¿Quién puede ser el Putin que nos invada? ¿Mohamed? Pues nada, nosotros, los que sí queremos pagar impuestos nos vamos a defender con nuestro ejército (trabajadores públicos de esos que tú recortas y nosotros no), pero tú y los tuyos van a defender su cacho de país-sin-impuestos personalmente o con mercenarios. ¿Qué te han herido y necesitas cirugía? Pues llamas a tu seguro privado y que te digan dónde te atienden. Quizá te desangres en alguna sala de espera con hilo musical, pero morirás rico y hojeando el último número del Hola.

Te voy a contar una historia personal que empezó ayer y que aún sufro, aunque mucho más la sufre su protagonista. Él es como yo, de los que pagamos impuestos y no queremos que nos los rebajes. Nos conocimos cuando teníamos 20 años porque éramos novios de dos hermanas. Nos casamos con ellas y ellas con nosotros. Su hija es la hija que yo no tuve, y mis hijos son lo mismo para él. Ahora, 40 años después, seguimos pasando juntos las vacaciones. Ayer, él, que es agricultor, se cayó desde lo alto de una presa. Ocho metros de caída, fractura de cráneo, neumoencéfalo, fractura vertebral, fractura de varias costillas, neumotórax, contusión y laceración del bazo. Cayó en un sitio al que no podía acceder una ambulancia. En la mayor parte del mundo habría muerto allí mismo, o mientras fuera trasladado en algún vehículo. Pero ayer, en el campo de Gran Canaria, en un sitio inverosímil, un herido muy grave recibió la visita de un helicóptero pagado con impuestos. En países como los que tú quieres construir, sin impuestos, el helicóptero sólo viene si tienes un seguro privado o patrimonio que garantice el pago. Si no lo tienes, mueres. Él fue trasladado con su dinero y el de todos hasta el Hospital Dr Negrín, evaluado inmediatamente en urgencias, llevado a quirófano y luego a la UCI donde pasó la noche a la espera de volver hoy a la sala de operaciones. Acaba de terminar su trabajo el equipo de cirujanos y enfermeras. Está de nuevo en UCI. Creemos que evolucionará bien. Somos varios médicos en la familia, pero ninguno intervino en el proceso de atención. Ésa es la sanidad de todos. Ése es el nivel de solidaridad que hoy nos damos unos a otros con nuestros impuestos. Rebájate tú los tuyos y que se vayan contigo quienes piensen lo mismo. Los míos no me los toques.

* En La casa de mi tía por gentileza de Antonio Cabrera de León

ANTONIO CABRERA DE LEÓN RESEÑA
MANCHETA AGOSTO 22