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martes, 06 de diciembre de 2022 00:08h.

El socialismo democrático: o el enemigo a batir - por Carlos Martínez

Decía don Indalecio Prieto –el mítico y ocurrente Don Inda- que la política hace extraños compañeros de cama. En la pre-campaña y campaña electoral ha quedado muy claro. El apoyo de la mayor parte de los medios del sistema a los llamados partidos emergentes ha sido tan nítido, que todo apunta a que en los sanedrines del poder y del PP el enemigo era un desgastado, vacío y sin ideas PSOE, metido además en un lio interno, entre un “sinsustancia” Pedro Sánchez y una burócrata fajada en las técnicas de la lucha cainita de las Juventudes Socialistas.

El socialismo democrático: o el enemigo a batir - por Carlos Martínez, politólogo, miembro de Alternativa Socialista y de SOCIALISTAS

Decía don Indalecio Prieto –el mítico y ocurrente Don Inda- que la política hace extraños compañeros de cama. En la pre-campaña y campaña electoral ha quedado muy claro. El apoyo de la mayor parte de los medios del sistema a los llamados partidos emergentes ha sido tan nítido, que todo apunta a que en los sanedrines del poder y del PP el enemigo era un desgastado, vacío y sin ideas PSOE, metido además en un lio interno, entre un “sinsustancia” Pedro Sánchez y una burócrata fajada en las técnicas de la lucha cainita de las Juventudes Socialistas. Las juventudes socialistas, hace años que se volvieron conservadoras ante el panorama de las izquierdas y movimientos alternativos juveniles. En muchos casos son más una agencia de empleo político que un movimiento juvenil incluido en las luchas de los jóvenes sin futuro, más allá de contadas y honrosas excepciones. Eso explica la empantanada situación del PSOE actual, gestionado por ex miembros de esas juventudes burocratizadas y ajenas a toda crítica social o al aparato de su partido matriz. Jóvenes-viejos que leyeron tan solo las versiones más edulcoradas de Petit y hace diez años decían ser del republicanismo social aguado y falso de Zapatero, pensando muchos de ellos que el cambio social eran las nuevas tecnologías que no el reparto, la igualdad, lo público por encima de lo privado; que del socialismo, más vale no hablar. Esos que jamás leyeron ni a sus propios clásicos son los que ahora gestionan el PSOE, así claro no hay manera.

¿Luego si el PSOE está tan débil y ajeno a la ideología que le vio nacer, porqué el poder, los medios del poder y otras familias de la izquierda o del populismo progresista con aspiraciones hegemónicas lo quieren hacer desaparecer? Sencillo, el socialismo democrático, tiene aunque ocultas pero vivas en las mentes y corazones de miles de socialistas democráticos –sean del PSOE o de los partidos socialistas nuevos y regeneracionistas como ISI o AS (cli-as) o SOCIALISTAS y otros- ideas transformadoras; de nacionalización de los sectores estratégicos; defensores de lo público a ultranza y una convicción republicana a prueba de aparatos y traiciones. El problema para el sistema, no son los y las “profesionales”, la oligarquía liberal, burócrata e inútil que controla el PSOE. El problema es el socialismo. El gran problema es que el socialismo, si tiene modelo diferente y diferenciado de sociedad. El gran problema es que el socialismo democrático y dejemos ya de confundir socialismo con PSOE –hoy ya no tienen nada que ver- es una fuerza transformadora que respetando la libertad, se propone repartir la riqueza. Combatir la corrupción, pero no solo política sino la capitalista. Que los sectores energéticos, de transporte público, gran parte del sistema de banca y ahorro y por supuesto educación, salud, vivienda, así como el sistema de pensiones sean de propiedad y gestión públicas y de esta forma resolver todos los problemas cotidianos de las clases populares, de la clase obrera, del pueblo. Pero no solo es eso. La lucha capital-trabajo es en el centro del debate político. La cuestión del salario y la dignidad humana. La organización del trabajo. El sindicalismo de clase como herramienta de liberación y no como un mero sindicalismo de servicios asexuado y profesional. La organización de la clase trabajadora como clase y por tanto la comprensión suficiente como para incluir a los precarios, los jóvenes falsos autónomos así como la creación y la cultura, creadores y creadoras y cooperativistas en la lucha de clases del siglo XXI. Lucha de clases que no desaparece, solo se transforma.

No se trata pues, tan solo, de combatir la austeridad –siendo esa la bandera principal en estos momentos-, se trata de propiciar un profundo giro social, económico y político que nos ayude a ser felices. Se trata del sueño socialista. Se trata de tener fe en una sociedad sin explotadores ni explotados, de trabajadores de todas clases. Sin ese sueño, al final la realidad te vence y el capital te corrompe. El problema es que el socialismo, tiene un proyecto de sociedad sin la oligarquía vigente y dominante e insisto en democracia y con democracia. No se trata de recurrir a la patria para echarle en cara nada a los corruptos y especuladores, nuestra patria es el mundo y un invento para dividirnos en demasiados casos. Nuestra patria es la clase y el mundo.

Por tanto lo que hay es una lucha de poder y por la hegemonía política que aun sin querer –quiero pensar- hace coincidir en ciertos objetivos a corrientes de pensamiento diferentes.

Por todo eso algunos medios y think-tank conservadores, llevan años trabajando por comprar, corromper –por cierto con demasiado éxito- y luego destruir el socialismo. Hay centros de estudio e influencia anti-socialistas y algunos de ellos han fichado a personas que dicen ser socialistas, para trabajar por el capitalismo y el fin de las ideas socialistas. Se pueden dar nombres de personas que dicen ser “socialistas” y que han sido cooptados por la Trilateral o el Club Birdelberg.

Lo que ocurre es que para destruir el socialismo en el estado español, la primera diana ha sido el PSOE. Tal vez han errado el tiro, o tal vez no. El ejemplo de Jeremy Corbyn, está en el horizonte. Pero ya lo he explicado en diversos artículos, en el Partido Laborista por su propia organización interna y la existencia de diputadas y diputados de distrito, eso ha sido posible. Pero en el PSOE es sencillamente imposible. Por ello estamos proponiendo una alternativa, que está siendo silenciada y censurada. Tal vez por esto, en los medios de pensamiento conservador, reaccionario y nacionalista-derechista hay una clara y obstinada planificación para destruir todo lo que huela a socialista o a socialismo democrático.

En consecuencia, las socialistas y los socialistas hemos de ser conscientes de la situación que se está produciendo. De que para salvar esa situación el PSOE ya no es útil, al menos en estos momentos. De que hay que construir una alternativa, propia y orgullosa de ser socialista. No en fotocopias, muy trufadas de otras doctrinas y de viejos recelos anti-socialistas. No, sino con una estructura propia desde la que decirle al nuevo precariado-proletariado sin futuro, que efectivamente, en este sistema no hay porvenir. De que con capitalismo no puede haber freno al cambio climático, ni defensa del oxígeno frente a la sociedad del carbono, ni fin del patriarcado. Que sin república no puede haber democracia. Porque una familia desigual no nos puede representar.

 Porqué el neoliberalismo, no puede ser lo único racional y posible y la única fuente de pensamiento, que sabe lo que hay que hacer, cuando el mundo está plagado de guerras, hambre, pobreza y desastres naturales provocados por la codicia de las clases poseedoras. Por eso solo el sueño socialista nos puede ayudar a cambiar la realidad. Por eso quieren destruir el socialismo democrático.

* En La casa de mi tía por gentileza de Carlos Martínez

 

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