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jueves, 30 de mayo de 2024 02:14h.

Soledad, individualismo y política. La maleta extraviada - por José María Hernández

 

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Soledad, individualismo y política. La maleta extraviada - por José María Hernández

 “La gente cree que generando discursos que no sirven para gran cosa en las redes sociales se llega a algo. Eso es una catástrofe social y política. No produce nada y es peligroso en el seno de una sociedad en la cual cada persona hace valer en las acciones y las palabras la primacía de uno mismo porque puede conducir a lo que he llamado “un posible totalitarismo de la multitud”. Sería como un fascismo de un nuevo tipo que no estaría dirigido por figuras sino por una crispación de todos contra todos. Ese es el peligro latente de la nueva condición política: la negación total del otro.” 

ERIC SADIN
ERIC SADIN

Eric Sadin (24 de abril 2022). Entrevista: "Estamos en un proceso de pantallización de la existencia". Eduardo Febbro. Página 12.

 

 

 

 

 

El yo sin el otro

MALETA

Hace unos días me entregaron una maleta extraviada en algún aeropuerto, consignada hace más de tres decenas de años, venía llena de palabras que intenté y  casi no logré desatar, desanudar de mi pesimismo, necesité tiempo. Los calcetines y camisas se entremezclaban con vocablos como colectivo, cooperación, transformación, amor, solidaridad y compasión, también revolución, está última hoy es una palabra denostada y casi prohibida, solo usada para ser vaciada. A  golpe de esperanza las refresqué y me pareció poesía, a pesar que hace años enferman sus significados. Dos palabras me golpearon la ilusión: individualismo y soledad.

Muchas personas han dejado de creer en la bondad del  pacto social, su decepción es inabarcable, los discursos políticos sin distinción los perciben vacíos, se sienten humillados y burlados, sólo creen en sus exabruptos intelectuales, en sus emociones y en su dolor expresado en su rabia, como bien recoge el filósofo francés Eric Sadin.

La soledad y el individualismo lo llenan todo de casi nada.

La Soledad.

Nunca hemos estado tan conectados y tan desconectados, algunos ya denominan a este siglo como el siglo de la Soledad, las cifras de incidencia de la soledad marcan indicativos superiores al 35% en numerosos países, pero no piensen que son los mayores, que lo están, las cifras son también muy graves en los jóvenes. Se crean ministerios de soledad en algunos países, se generan robots de acompañamientos y se alquilan la compañía para conversar, mientras la soledad cala, también lo hace el desapego de las acciones colectivas y políticas, se quiebra la relación entre el yo y el nosotros, casi no existe.

Soledad elegida.

La soledad elegida poseía y posee un valor de rencuentro, de búsqueda, de adentramiento en uno  mismo, una soledad con finalidad, que colaboraba en la reflexión, también en la creación, a veces mística, en otras ocasiones  sólo un intenso ejercicio de reconocimiento de sí mismo. Esta soledad no es una reacción contra nada, es una acción voluntaria. Sin embargo no es la común y suele ser un estado temporal. Está presente en todas las culturas y civilizaciones.

La soledad preventiva

SOLEDAD

La soledad preventiva es un refugio para no comprometerme, evitar el daño, el dolor, también evitar la felicidad, por si compartir trae sufrimiento. Al entrar en contacto elogian su soledad e insisten en su felicidad, pero vuelven y se esconden, y terminan usando su entorno de conocidos para imaginar una vida plena y sin riesgos. Miedo al dolor los define, la algofobia, que copa amplios estudios en la actualidad e incorpora a un importante porcentaje de la población.

Soledad Obligada

Esta última comienza a ser pandémica, afecta a todas edades, especialmente a los jóvenes y mayores, pero asciende en otros tramos de edad. Tenemos en las sociedades modernas, más de un tercio de los ciudadanos, que desean acompañamiento, comunicación, compartir y, o no saben, o no logran vivir con, convivir con otros, y evidentemente a más pobreza, más soledad, en lo que se refiere a presencia física, no a afectos.

Dicen los analistas que de este bloque surgen gran parte de los votos populistas, de las soledades surge dolor, también enfado, ira, desconfianza, no importa lo colectivo, el solitario ya no pertenece a nada común, no actúa  con nadie, ni participa de ningún partido, sólo desea incomodar a un mundo que les desagrada, que les ha hecho hostil a lo comunitario, a los diferentes, a los otros, mientras se culpa a sí mismo.

 El individualismo acompañado posmoderno

Eliminación de todo lo común, redes de individuos, seres individuales descreídos de la política y llenos de ira. Desconfianza total, rechazo de la democracia representativa, afecto por las personalidades histriónicas, que se expresan agresivas, violentas, dispuestas a revertir todo el sistema o una gran parte de él. No son solitarios tampoco solidarios.

Individualismo liberal, desilusión y amargura, se remiten a sí misma. Los insatisfechos no quieren que nadie hable en nombre de ellos, sólo ellos hablan.

“Nadie se va a preocupar por mis problemas”, “yo soy el único que cuido de mi”, es casi un lema impreso como un código de barras en muchos, en los más que nos circundan. El neoliberalismo que supera la economía, ha imbuido su individualismo a una importante mayoría,  se considera las acciones del poder como irreversibles, se observa al poder lejano, inaccesible y no alcanza a distinguir unas políticas de otras ya que, con matices, el guion  es muy parecido. Sólo observar el compromiso belicistas de los Verdes en Francia y Alemania lo muestran.

Los individuos no reconocen un proyecto común de sociedad y no se identifican con ningún proyecto político. La despolitización ideológica se acompaña de pedradas con su voto ilusamente contra el sistema. Gilles Lipovetsky lo describe de esta manera:

Los grandes ejes modernos, la revolución, las disciplinas, el laicismo, la vanguardia han sido abandonados a fuerza de personalización hedonista; murió el optimismo tecnológico y científico al ir acompañados los innumerables descubrimientos por el sobrearmamento de los bloques, la degradación del medio ambiente, el abandono acrecentado de los individuos; ya ninguna ideología política es capaz de entusiasmar a las masas, la sociedad posmoderna no tiene ni ídolo ni tabú, ni tan sólo imagen gloriosa de sí misma, ningún proyecto histórico movilizador, estamos ya regidos por el vacío, un vacío que no comporta, sin embargo, ni tragedia ni apocalipsis.

GILLES LIPOVETSKY
GILLES LIPOVETSKY

 

 

Gilles Lipovetsky (2006). La era del vacío Ensayos sobre el individualismo contemporáneo Editorial ANAGRAMA

 

 

 

 

 

 

Y cuando el hastió llega a su límite, se intoxica de la depresión del vacío,  la soledad, el individualismo, hedonismo, la mente enferma pero también  el cuerpo. En lo político vale cualquiera que parezca  que va a remover  el sistema o  instantáneas energizantes de algún líder de diseño. La cuestión no está en el liderazgo, que también, pero sobre todo radica en cómo reformamos las democracias, las economías y las relaciones entre estados para lograr unas sociedades más felices, menos aceleradas, escuchadas, con un reparto de la riqueza justo y capaz  de ejercer su pensamiento crítico.

La nueva o nuevas ideologías, los proyectos políticos del SXXI, se están construyendo y poco tienen que ver las izquierdas y derechas, tan difíciles de distinguir. Hay que repensar desde las naciones el modo en el que queremos tomar decisiones, en que deseamos vivir y ajustar la economía a esos objetivos, ya insertos en la desglobalización, debemos hacer crujir nuestros cerebros para encontrar la utopía posible en cada una de nuestras sociedades, también en el orden internacional. Las democracias tendrán que refundarse como un concepto totalizador que llegue a todos los espacios de la vida social, Las afirmaciones de Júrgen Habermas describen perfectamente el estado de cosas en el que  estamos.

“Los espacios públicos nacionales están hoy ampliamente dominados por una situación posdemocrática. Las instituciones democráticas se convierten en fachadas engañosas, porque cada vez hay menos cuestiones pertinentes que puedan aún decidirse en la escena pública de los Estados nacionales. Un tejido opaco, sin legitimidad democrática, de organismos internacionales determina de forma filtrada los imperativos de los mercados mundializados, y se dirige a los gobiernos nacionales complacientes -a eso se le llama governance. De hecho, en ese nivel transnacional falta un governement,  que esté obligado a reaccionar también ante las voces de los ciudadanos."

JEAN-MARC DURAND-GASSELIN
JEAN-MARC DURAND-GASSELIN
JÜRGEN HABERMAS
JÜRGEN HABERMAS

Jean-Marc Durand-Gasselin (2018). Sobre la política y la historia, entrevista con Jürgen Habermas. Revista Cités.

 

 

 

Yo, por mi parte, dejé la ropa en la maleta, recogí cada una de las palabras que venían de la Modernidad y me pregunto cómo seremos capaces de hacerlas efectivas en este siglo, cómo refundremos las democracias.

* Gracias a José María Hernández

JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ
JOSÉ MARÍA HERNÁNDEZ

 

MANCHETA MARZ 24