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martes, 27 de septiembre de 2022 09:44h.

Vuelve el Cabotaje - por Paco Déniz

En aquellos tiempos aún quedaba algún que otro dinosaurio suelto por las calles y mi padre y yo nos dirigíamos al muelle por ver si zarpaba algún barco de Armas para Fuerteventura. Entonces mi padre le decía a Juan, el patrón del Puerto Burriana: Chacho ¿cuando sales para Fuerteventura?, esta noche, respondía el patrón. Pues llévame al chiquillo pa’llá. Vale, que esté aquí al oscurecer. Y allí estaba yo con mi mochila y mis pelos en la bodega de ese barco de cabotaje que navegaba toda la noche para amanecer tempranito en el paraíso.


 

El almendrero de Nicolás

Vuelve el Cabotaje - por Paco Déniz

En aquellos tiempos aún quedaba algún que otro dinosaurio suelto por las calles y mi padre y yo nos dirigíamos al muelle por ver si zarpaba algún barco de Armas para Fuerteventura. Entonces mi padre le decía a Juan, el patrón del Puerto Burriana: Chacho ¿cuando sales para Fuerteventura?, esta noche, respondía el patrón. Pues llévame al chiquillo pa’llá. Vale, que esté aquí al oscurecer. Y allí estaba yo con mi mochila y mis pelos en la bodega de ese barco de cabotaje que navegaba toda la noche para amanecer tempranito en el paraíso. Abajo en la bodega con un bombillo de obra colgando nos arrejuntábamos paisanos de destino, alguna que otra cabra, una montaña de tomates, cajas de agua, quesos, papas y otros productos de ida y vuelta, baraja, anécdotas, copetines, historias, y alguna que otra canción. Así se viajaba en cabotaje. Desde entonces me siento bastante agradecido con esa Naviera. Y hoy me alegro de que sea la Naviera con mayor presencia en nuestro país, de que sea de gente de aquí que contrata a gente de aquí, de que haya abierto nuevas rutas y de que, en fin, prospere y nos comunique a precio razonable. Y por si alguien pensaba que el regreso al pasado era sólo una cuestión política, ya lo saben, vuelve el cabotaje. Ya no se puede volar, y no es una metáfora. Navegar sin prisas es la solución, costeando los límites del terruño aunque algunos se desesperen. Pero para desespero el trato que le dan las autoridades portuarias y el gobierno canario a Naviera Armas, siempre favoreciendo a la competencia. No hay sino que ver la ubicación de unos y otros en los muelles. Quien viaja en Armas desde Santa Cruz no puede ni aparcar el coche, y quien sale de Las Palmas no sabe nunca en qué muelle atraca ni de dónde zarpa. Un misterio. Sólo objetaría a Naviera Armas las desmoralizantes colas para emitir la tarjeta de embarque y las máquinas de café de sus barcos. Preferible la vieja cafetera del Puerto Burriana con la que Juan amablemente nos convidaba a eso de la madrugada, perdidos en nuestro mar.


Paco Déniz


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