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viernes, 30 de septiembre de 2022 00:00h.

Wert y su descarada Ley del Fracaso - por Cecilio Urgoiti

Su fracaso, señor Wert, como el de todo el Gobierno del que usted forma parte, del que ambiciono su defenestración, cosa que espero ocurra, no solo a usted sino a toda la corte de trileros que configura el Gobierno actual. Dice el refranero que cuando se tiene ganas y prisa por algo se pide: “como agua de Mayo” yo no quiero ponerlo tan lejos en el tiempo, yo al pedir, que eso ocurra, lo hago con el certero propósito, de que ocurra hoy antes que mañana.

Wert y su descarada Ley del Fracaso - por Cecilio Urgoiti  

Su fracaso, señor Wert, como el de todo el Gobierno del que usted forma parte, del que ambiciono su defenestración, cosa que espero ocurra, no solo a usted sino a toda la corte de trileros que configura el Gobierno actual. Dice el refranero que cuando se tiene ganas y prisa por algo se pide: “como agua de Mayo” yo no quiero ponerlo tan lejos en el tiempo, yo al pedir, que eso ocurra, lo hago con el certero propósito, de que ocurra hoy antes que mañana.

Su fracaso esta en primer lugar que ha puesto en contra de la maldita Ley, a profesores, alumnos y padres, cosa que hasta ahora no había ocurrido,  pero además el rechazo es político y social.

Desaparece Educación para la Ciudadanía, instituida en la reforma de 2006, imponiéndose la Religión o una alternativa según la etapa de primaria o de ESO. Esta era una recurrente demanda de los obispos, de tal forma, que los alumnos ahora tendrán que tener en cuenta, tanto la asignatura de religión como su alternativa, que serán evaluables y la nota contará para la media del curso "a todos los efectos", ya sea para optar a una beca o para calcular el resultado de las pruebas externas de evaluación, "como el resto de las asignaturas". Un país laico no puede ver esto, sino como un fracaso. Una sociedad aconfesional no puede costear los profesores de la religión de otros ni subvencionar a la iglesia por serlo.

La lengua castellana y primera lengua extranjera, se considerarán troncales, pero no las lenguas autonómicas cooficiales, que serán materia de especialidad, aunque de estudio obligatorio. Se elimina, por tanto, la inmersión lingüística, que llevaba 30 años en marcha en algunas comunidades, con lengua cooficial. Según nuestra Constitución así se reconoce. El fracaso aquí, es de poder denunciar la inconstitucionalidad de esta ley y a la postre, ser el Poder Judicial el que legisle.
 
Uno de los cambios más polémicos es que si un alumno pide estudiar en castellano, la comunidad deberá pagarle el colegio privado, si no existen centros públicos en esa zona.

Se implanta la posibilidad de colegios con separación por sexos. Todo ello a pesar de que existen dos sentencias del Tribunal Supremo que niegan la posibilidad de que los colegios que segregan por sexo, reciban subvenciones.

La anterior ley educativa prohibía elaborar rankings con el método de evaluaciones, para resguardar el sistema de educación y impedir la competitividad de los centros entre sí. Avisamos de que estas listas favorecerán a los colegios con buenos resultados y hará que aquellos con peores notas salgan mal parados. Fracaso tras fracaso y se me antoja que es totalmente intencionado, igual que la materia religiosa.

En el bachillerato, solo se alcanzará repetir una vez, por curso y excepcionalmente dos veces un mismo curso. Se pasará de un curso a otro con hasta dos suspensos, de los que los estudiantes deberán matricularse nuevamente. El bachillerato tendrá las modalidades de ciencias, humanidades, ciencias sociales y artes, según decidan comunidades y centros. Aquí la pretensión es tramitar de la forma más urgente al alumno al mercado de trabajo, olvidando de nuevo que es la educación la mejor herramienta para el citado mercado. Fracasa señor Wert hasta en lo obvio, a más formación mejor calidad de trabajo y por consiguiente de vida.

Para la nueva ley se establece una FP llamada "básica", que consta de dos cursos y se destina a alumnos de entre 15 y 17 años de segundo o tercero de ESO con dificultades de progreso. Es gratuita, parte de la enseñanza obligatoria y permitirá adquirir la cualificación profesional mínima y optar al título de ESO. El Gobierno regulará las convalidaciones y equivalencias entre FP media y superior y el resto de enseñanzas. Blanco y en botella, todo pensado en el fracaso, incluso inducido desde la ley directamente al empleo y de baja cualificación con la discriminación social correspondiente. No solo hay fracaso sino una mala intención en el acto mismo de la ley.

El ordeno y mando esta presente en los Directores de los Centros con años, cinco de experiencia acreditada y su correspondiente evaluación, con el fin de nombrar a los más afines, por lo susceptible que la manipulación de la evaluación trae consigo.

El Gobierno central establecerá los contenidos de las materias troncales de primaria, secundaria y bachiller. Las Comunidades Autónomas no tendrán, por tanto, capacidad de decisión sobre los contenidos educativos, ya que la reforma educativa aumenta la capacidad del Gobierno para mangonear a su antojo la Educacion. Desde una óptica autonómica y federal la perdida de contenido es un fracaso para las propias Comunidades, por cierto, en este momento, muy próximo al partido que sustenta al Gobierno del que Ud. forma parte Sr. Ministro.

Cúmulo de fracasos, ya van siete leyes y esta es la peor de todas, la que más protestas ha recolectado. Sobre Ud. (le vengo tratando así, no por respeto, sino para evitar que entienda le me siento próximo a  su persona y a su ideología) no he leído nada que no fueran enérgicas criticas. Bien es verdad, que lo que ha hecho ha sido un exponencial fracaso, que no es nada, si miramos a los colegios públicos de muchas Comunidades y, vemos en ellos, que la comida que allí se reparte es el único sustento de varios miles de niños. Hablo de hambre, hablo de niños que carecen del más elemental aporte calórico para subsistir. Eso Sr. Wert si que es un fracaso, ya no solo suyo, que también, sino de todo ese Gobierno de trileros presidido por Mariano y dirigido por una Europa en manos de la Ángela Dorotea Merkel, como ese Ministerio lo esta hoy de la Conferencia Episcopal. A quien se le ha premiado poniendo a todos sus curas a dar clases de religión y a los colegio las subvenciones y la potestad de establecer la separación de sexos. También ha dado este Gobierno, un cheque en blanco a la enseñanza privada en detrimento de la pública, ayudando a ese segmento empresarial de la educación, que pretende dirigir su negocio a unas determinadas elites sociales. Todo esto recuerda épocas, que yo creía superadas y que es el franquismo más profundo. No a esa maldita ley de Educación y no a las formas de un Ministerio sin gobierno y sin ningún atisbo de racionalidad y con el más elevado nivel de soberbia e ignorancia.