50 años – Antología literaria por un NUNCA MÁS La Internacional de Escritores y Escritoras Insurgentes 24 de marzo.
50 años – Antología literaria por un NUNCA MÁS
La Internacional de Escritores y Escritoras Insurgentes.24 de marzo.
A cincuenta años del golpe cívico, militar y eclesiástico en Argentina, la palabra vuelve a levantarse como territorio de memoria, denuncia y resistencia.
Esta antología reúne voces diversas, provenientes de distintos países y geografías, pero unidas por una misma necesidad: nombrar lo que no debe repetirse, sostener la memoria frente al olvido y escribir contra toda forma de impunidad.
Cada texto aquí presente es una huella. Un gesto. Una insistencia.
Son relatos, poemas y fragmentos que dialogan con el pasado, pero que interpelan con urgencia el presente. Porque la historia no es una línea cerrada: es una tensión constante entre lo que fue, lo que es y lo que aún puede volver a ser.
A cincuenta años, no hablamos solo de Argentina.
Hablamos de un mundo donde resurgen discursos de odio, donde la violencia institucional se reinventa, donde el fascismo adopta nuevas formas y vuelve a amenazar a los pueblos.
Frente a eso, esta antología se planta.
Desde la literatura, desde la sensibilidad, desde la conciencia colectiva.
Aquí la memoria no es un ejercicio nostálgico:
es una herramienta política, una forma de justicia, una manera de seguir diciendo “Nunca Más” con la fuerza intacta.
La Internacional de Escritores y Escritoras Insurgentes convoca, a través de estas páginas, a no bajar la guardia. A sostener la palabra como trinchera. A hacer de la escritura un acto de dignidad.
Que estos textos incomoden, despierten, acompañen.
Que circulen, que se compartan, que se multipliquen.
Porque escribir también es resistir.
Javier Marrero
MEMORIA QUE NAVEGA
Desde estas islas volcánicas,
donde los alisios traen historias de resistencia
y el mar guarda silencios que pesan,
la memoria vuela, navega,
y trae ecos de un pasado que no se olvida
de golpe cívico, militar y eclesiástico.
Desde Canarias, tierra de migraciones,
de heridas coloniales
y dignidades que no se rinden,
sabemos que la memoria no es pasado,
es pulso que late,
es futuro que se defiende.
Porque lo ocurrido en muchos pueblos
resuena también en nuestros barrancos,
en la mar fea,
en la Fyffes,
en la Sima de Jinámar,
en los pozos del olvido.
Hoy, cuando vientos oscuros recorren el mundo,
cuando el odio y la represión buscan hacerse costumbre,
urge levantar la añepa,
hacer sonar el bucio y el tambor,
y que su eco nos encuentre
unidos con otros pueblos.
Nombrar.
Denunciar.
Escribir.
Resistir.
Alzar la voz frente a un fascismo
que, con máscaras cambiantes,
vuelve a mostrarse.
Porque la memoria es territorio en disputa.
Defenderla
es defender la vida misma.
Javier Marrero
Canarias