Alemania le coge gusto al gasto militar - por Joaquín Rábago

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Alemania le coge gusto al gasto militar

Joaquín Rábago

El Gobierno alemán parece cogerle gusto últimamente al gasto en lo que llama “defensa” pues permitirá a la vieja patria de Bismarck liderar militarmente a Europa. 

BISMARCK

Su nuevo ministro de Exteriores, el cristianodemócrata Johann Wadephul,  coincide con su colega socialdemócrata de defensa, Boris Pistorius,  en que Alemania debe ser “un modelo” para otros. 

JOHANN WADEPHUL

“Nos compete hacer  todo  lo necesario por nuestra seguridad y mantener cohesionada a la OTAN”, dice Wadephul, consciente de tamaña  responsabilidad.

Por supuesto que a diferencia de gobiernos remolones como el del español Pedro Sánchez -¡siempre estos países del Sur!- el del canciller Friedrich Merz está dispuesto a gastar anualmente lo que exigen la Casa Blanca y la secretaría general de la OTAN.

Es decir, un 5 por ciento del PIB nacional, lo que, en el caso de Alemania,  supondrá unos 235.000 millones de euros, dinero que no tiene y que tendrá que sacar de alguna parte.

Por ejemplo, recortando pensiones, el gasto en educación o  los servicios sociales,  además de inventando nuevos impuestos que, por supuesto, no pagarán los ricos, sino todos los ciudadanos porque la defensa de la patria es tarea común.

Un gasto desorbitado, que se comerá prácticamente la mitad del presupuesto y que no se dedicará a inversiones productivas: el armamento es consumo y además,  improductivo.

o cual afectará negativamente a la propia competitividad de la industria, pero no importa. Como no importó la voladura, supuestamente por el amigo americano, de los gasoductos del Báltico por los que llegaba energía barata rusa al país.

Ese 5 por ciento que se reclama para las Fuerzas Armadas no se dedicará sólo a drones, cazas, carros de combate o misiles, sino que parte, explica el Gobierno de coalción, irá a mejorar las infraestructuras.

Reparar autopistas, puentes y carreteras para que los tanques y los camiones cargados de obuses y sistemas antiaéreos puedan circular por ellos sin problemas.

Los medios hacen mientras tanto bien su  trabajo: así, según el instituto demoscópico Yougov, un 45 por ciento de los alemanes no tienen nada en contra del 5 por ciento de gasto militar y sólo lo rechaza un 37 por ciento. La propaganda antirrusa funciona.

Claro que los ciudadanos podrán siempre invertir sus ahorrillos en el sector de la industria últimamente más potente,  el armamentista: las  acciones de esas empresas van de récord en récord.

Y en una sociedad cada vez más militarizada como es a  la que aspira el Gobierno, invertir en ese tipo de empresas ya no es tabú: un 34,9 por ciento de los alemanes no tienen nada en contra y sólo un 13 por ciento lo rechazan por completo.

A lo cual ha contribuido la guerra de Ucrania y el continuo bombardeo de los medios contra la Rusia de Putin: antes de que estallara el conflicto con la OTAN, hasta un 53 por ciento de los animales veían reprobables ese tipo de inversiones.

 

MERZ ARMAS UCRANIA

 

JOAQUÍN RÁBAGO