ALEMANIA Un juicio espectáculo Pena de prisión para Daniela Klette - por Nick Brauns
ALEMANIA
Un juicio espectáculo
Pena de prisión para Daniela Klette
Nick Brauns
JUNGE WELT
Solidaridad con Daniela Klette el miércoles en Verden.
Daniela Klette, presunta exmilitante de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), fue condenada el miércoles a 13 años de prisión por el Tribunal Regional de Verden. Si bien el caso se refería a robos cometidos décadas atrás durante la actividad clandestina de la RAF tras su disolución, la acusación de terrorismo eclipsó todo el proceso. Una sala de audiencias especialmente adaptada para el juicio, periodos de aislamiento y su comparecencia esposada con grilletes demonizaron a la acusada, presentándola como particularmente peligrosa. Casi tres décadas después del fin del movimiento guerrillero urbano, este juicio farsa sirvió como venganza por los fallos crónicos de los investigadores de la época. Aunque la participación de Klette en los robos no pudo probarse durante el juicio, que se basó en pruebas circunstanciales y conjeturas, el objetivo era convertirla en un ejemplo: saldar cuentas con una militante de izquierda del pasado e intimidar a la resistencia futura.
El mismo día en que Daniela Klette fue condenada por varios robos a furgones blindados, un nuevo estudio reveló que alrededor de 5.000 personas ultrarricas poseen más de una cuarta parte de todos los activos financieros alemanes. Esta riqueza fue generada por millones de asalariados y robada por unos pocos. No a punta de pistola, sino (generalmente) de forma totalmente legal, dentro del marco del sistema capitalista de explotación protegido por el Estado burgués. «¿Qué es una ganzúa comparada con un certificado de acciones? ¿Qué es robar un banco comparado con fundar uno?», como bien lo expresa la ópera de tres centavos de Brecht.
Los capitalistas financieros ejercen un poder desprovisto de legitimidad democrática sobre el destino de millones de personas, a las que pueden sumir en el desempleo, la indigencia, la pobreza y la guerra. Pero el sistema capitalista es demasiado omnipresente como para ser doblegado por las acciones armadas de una pequeña vanguardia autoproclamada contra su fachada engañosa. Tampoco es posible escapar de él permanentemente pasando a la clandestinidad. Superarlo requiere la lucha de clases de millones de trabajadores.
En su discurso de clausura, Daniela Klette dejó claro que sigue considerándose parte de un movimiento por "un mundo que deje atrás toda forma de opresión". En ese sentido: ¡Libertad para Daniela!
Gracias a Nick Brauns y JUNGE WELT y a la colaboración de Joaquín Rábago