UCRANIA: Algunos ven en la caída de Yermak el principio del fin de Zelenski - por Joaquín Rábago
UCRANIA:
Algunos ven en la caída de Yermak el principio del fin de Zelenski
Joaquín Rábago
Algunos analistas estadounidenses así como de países del llamado Sur global ven en la caída de Andrey Yermak, considerado el “cerebro” del actual presidente ucraniano, el principio del fin de este último.
El todopoderoso y arrogante Yermak, víctima del escándalo de corrupción en las más altas esferas del Gobierno de Volodímir Zelenski, era quien siempre guiaba los pasos del Presidente.
Conviene recordar hoy otro escándalo, el de la empresa gasista ucraniana Burisma, que afectó a Hunter Biden, hijo del entonces vicepresidente de EEUU, quien amenazó a con retirarle a Kiev la ayuda financiera de Washington a menos que destituyera al fiscal que le investigaba.
¿Qué rápido, sin embargo, se olvidan esas cosas, sobre todo cuando hay interés, como había entonces, por parte de los medios de EEUU de salvar el prestigio del que sería luego presidente de EEUU y principal sostén de Ucrania en la guerra con Rusia?
Esos tiempos, sin embargo, han pasado, y el sucesor de Biden, el siempre imprevisible Donald Trump, parece haberse cansado de la obstinación de Zelenski de proseguir una guerra que considera que hace tiene perdida.
Proseguirla, esto es, con la ayuda de los gobiernos europeos, a los que este último escándalo de corrupción en Kiev no parece haber mínimamente afectado pues siguen buscando desesperadamente la forma de financiarla con vistas a los próximos dos o tres años.
Trump, interesado sólo en la obtención de un inverosímil Nobel de la Paz y en hacer, con ayuda de su yerno y enviado especial a Moscú, Jared Kushner, el mayor negocio posible con Rusia, menosprecia abiertamente a sus aliados transatlánticos pese a sus indignas zalamerías.
Hay analistas estadounidenses que no pueden expresarse en el Washington Post o el New York Times y utilizan portales digitales seguidos por millones de norteamericanos, que comparten ese abierto desprecio del Donald por la vieja Europa.
Según ellos, entre los que se encuentran el ex inspector de armamento de la ONU Scott Ritter , los ex analistas de la CIA Ray McGovern y Larry Johnson, o el coronel y ex asesor del Pentágono Douglas Macgregor, que hablan del suicidio de Europa en un proceso irracional que dicen no ser capaces de entender.
Alguno, como el citado Ritter, quien lleva tiempo propugnando el entendimiento entre los pueblos ruso y norteamericano, no oculta su desprecio hacia los actuales líderes europeos, en su mayoría cada vez más impopulares en sus propios países, algo que tratan de compensar con su activismo pro ucraniano.
Scott Ritter no es, sin embargo, el único que cree que sin Estados Unidos, la OTAN no es nada, y que considera harto dudoso que, en el caso de agresión rusa a un país europeo, Washington fuese a aplicar el artículo 5 de la alianza, según el cual un ataque a cualquiera de sus miembros lo es a todos ellos, y arriesgarse así una guerra nuclear con Rusia.
Para colmo, dicen, Europa carece prácticamente de defensa aérea y, en el caso de verse atacada, Rusia no dudaría en responder de inmediato, como advirtió el otro día Putin, y ni siquiera tendría que recurrir a su poderoso arsenal atómico, sino que le bastaría lanzar sus misiles hipersónicos convencionales sobre alguna capital europea.
La pregunta que hay que hacerse es la de qué sería de la OTAN en el caso de su abandono a efectos prácticos por EEUU, que podría limitarse a seguir vendiéndoles armas a los europeos, cuando esa alianza se fundó precisamente para mantener la presencia militar de EEUU en el continente frente a la hoy desaparecida Unión Soviética.