Cada vez más deserciones en el ejército ucraniano - por Joaquín Rábago
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Cada vez más deserciones en el ejército ucraniano
Joaquín Rábago
Cada vez hay más deserciones en el ejército ucraniano, según se desprende de algunos de los datos que publican las propias autoridades del país.
¿Y quién podría reprochárselo a quienes deciden abandonar el uniforme y las armas en vista de cómo va la guerra contra el invasor ruso?
Kiev cifra en 800.000 el número total de efectivos, de los que supuestamente la mitad están en el frente, o al menos deberían estarlo, si no fuera por las fugas.
En los ocho primeros meses del año en curso han desertado 142.000 soldados, informa el periodista alemán y buen conocedor de ese país Reinhard Lauterbach en el diario Junge Welt.
Lauterbach se basa a su vez en datos analizados por el científico ucraniano-canadiense Ivan Katchanovski, según el cual la cifra real de deserciones debe de ser incluso más alta.
La razón es que muchos comandantes expuestos a ese fenómeno tratan de hacer la vista gorda para evitar ser acusados de “problemas de disciplina”.
Los datos oficiales muestran al mismo tiempo que ha aumentado este año también otro fenómeno: el de quienes se ausentan sólo unos días para volver luego al frente.
Desde la invasión rusa del país, el 24 de febrero de 2022, sólo tres días después de la revolución/golpe de Estado del Euromaidán, se han abierto 265.843 expedientes de ese tipo.
Más de la mitad de esa cifra corresponde en cualquier caso a este cuarto año de guerra.
El número de deserciones al mes se mantuvo más o menos estable en entre 16.000 y 19.000 casos por mes durante el año en curso.
https://www.youtube.com/watch?v=KlSccFIhRvo
Los casos denunciados corresponden aproximadamente a en torno a un 30 por ciento de la fuerza que debería tener normalmente el ejército ucraniano.
Las autoridades distinguen en cualquier caso entre deserción y alejamiento provisional, lo que depende de cuánto dure la ausencia del soldado.
Normalmente se tolera hasta una semana de ausencia no comunicada siempre y cuando aquél vuelva a presentase voluntariamente a la unidad de la que forma parte.
La dirección del Ejército tiene en cuenta que normalmente no hay rotación y en casos extremos el soldado se ve obligado a servir ininterrumpidamente hasta tres años y medio.
Mientras tanto, como explica Lauterbach, resulta cada vez más caro –unos 8.000 dólares- conseguir que le asignen a uno a la unidad que prefiera.
Y evitar incluso el servicio militar sustitutorio puede salir por hasta 30.000 dólares sin que exista garantía de que al ciudadano no le vayan a llamar a filas la próxima vez.
La corrupción parece estar pues a la orden del día también en las Fuerzas Armadas.