CANARIAS: “Obstaculizar seis millones para La Palma" El secuestro de la política publica y el síndrome del Puerto de Granadilla - por Federico Aguilera Klink
CANARIAS:
“Obstaculizar seis millones para La Palma" El secuestro de la política publica y el síndrome del Puerto de Granadilla
Federico Aguilera Klink
El Cabildo de La Palma acusa a Juan Martín Vega, Chema Tante, de obstaculizar la llegada de seis millones de euros de los fondos Next Generation para La Palma.
En teoría, esos fondos serían dedicados a reformar las plantas segunda y tercera de la Residencia de La Dehesa. Juan Martín Vega ha explicado de manera muy bien razonada y argumentada la falacia que se esconde tras la supuesta pérdida de los seis millones de euros para La Palma. https://www.lacasademitia.es/articulo/politica/palma-quien-obstaculiza-que-sirvan-algo-millones-centro-alzheimer-dehesa-cinco-anos-vacio-chema-tante/20260128074008185066.html?utm_medium=email&utm_source=Newsletter&utm_campaign=20260128
Pero en Canarias seguimos con lo que yo llamo el Síndrome del Puerto de Granadilla que consiste en la realización de Obras Públicas innecesarias con dinero público que beneficia exclusivamente a las empresas, es un decir, constructoras. Y lo mismo se aplica a la construcción de Puertos, carreteras, desaladoras o residencias de urgente necesidad para personas enfermas de Alzheimer como la que lleva finalizada y vacía desde hace 5 años en Santa Cruz de La Palma, tal y como expone Chema Tante Este síndrome muestra lo que el periodista Carlos de Prada calificaba como dictadura de las constructoras y consiste en el secuestro de la política pública por parte de dichas constructoras que son las que deciden que Obras Públicas hay que realizar y qué supuestos problemas urgentes hay que resolver, actuando los políticos, a los que podemos calificar de presuntos gobernantes, como loros que transmiten el “argumentario” tramposo creado por las constructoras como si fuera una decisión propia con vistas a mejorar el interés público.
Lo que subyace en el síndrome del Puerto de Granadilla, que sigue vacío de actividad , situación de la que algunos avisamos antes de su construcción, es fundamentalmente el secuestro de la política pública, tal y como lo expresa con claridad Bent Flyvbjerg, experto en megaproyectos de obras públicas “La política pública -para que merezca ese nombre- presupone una noción de bien público. Cuando esta noción es secuestrada, es la propia política la que está secuestrada. En lugar de ella, lo que tenemos es uno de los mayores socavamientos de la democracia: la institución pública usada para el beneficio privado. Cualquier sociedad que quiera mantenerse como tal tendrá que prevenir dicho secuestro y restaurar la distinción fundamental entre el bien público y el interés privado (Flyvbjerg, Design by Deception. The Politics of Megaproject Approval, 2005)”.
Y es que ese es exactamente el problema pues la política pública nunca es pública si se financia y controla con fondos privados cuyo objetivo es hacerse con los fondos públicos. ¿Y cómo se consigue esto? Colocando en los presuntos gobiernos a personas manejables pero haciéndoles creer que son esas personas las que toman las decisiones, aunque estén basadas en mentiras.
El actor Paul Newman lo expresa a la perfección en la película El gran salto, que es una sátira del capitalismo norteamericano presentada como un cuento de Navidad. En esa película, el Consejo de Administración de la empresa Hudsucker, ante el suicidio de su presidente a pesar de los grandes beneficios obtenidos por la empresa, decide contratar a alguien que empeore los resultados empresariales para conseguir que baje la cotización de las acciones y así poder comprarlas los miembros de dicho Consejo de Administración a precios más bajos.
Y entonces surge el problema, ¿A quién contratar? Pero Paul Newman lo expresa con toda claridad al afirmar “Quiero un imbécil no un cero a la izquierda, un zoquete de primera…un cretino al que podamos manejar”. Y en eso estaríamos, en manos de cretinos/as a los que las presuntas empresas manejan a su antojo con el fin de saquear los fondos públicos.
Los cretinos y cretinas saben perfectamente cuál es su papel, por eso evitan las preguntas y los debates honestos y solo se “someten” a las preguntas preparadas de “periodistas y medios” amigos que, habitualmente, cobran, también, de lo público. Todo esto no es nada nuevo, la película es de 1994 y la situación que muestra tiene muchos años más. Solo hay que abrir los ojos, si es que podemos, y mirar con claridad lo que tenemos delante pero no es nada fácil pues, como señaló El Roto hace mucho tiempo, nos enseñan, educan y adoctrinan con mentiras para no ver lo evidente. Y hay que reconocer que los que lo hacen tienen éxito al hacerlo. Por eso es cada vez más necesario tratar de abrir los ojos y de ver lo evidente. Nos jugamos mucho, nos jugamos la vida y la dignidad de las personas.