CANARIAS: El pelotazo innecesario - por Ricardo González-Roca Fontenau

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CANARIAS:

El pelotazo innecesario

Ricardo González-Roca Fontenau

Hay proyectos que nacen para resolver problemas y otros que nacen para parecer que se están resolviendo algo. El #trendeGranCanaria pertenece a la segunda categoría al igual que el de la central hidroeléctrica de Chira Soria que ya hemos visto consecuencias.

El tren se nos presenta como símbolo de modernidad, como salto cualitativo en movilidad, como infraestructura estratégica, toda una narrativa perfectamente construida para generar consenso rápido y evitar preguntas incómodas.

Pero cuando se rasca un poco, lo que aparece de fondo es un proyecto económico con buen envoltorio político que no resuelve la movilidad insular. Lo mismo sucede en #Tenerife con otro pelotazo igual.

El problema de la #movilidad en #GranCanaria no es la ausencia de un tren. Es la desconexión real entre municipios, la dependencia estructural del vehículo privado, la falta de capilaridad del transporte público y la inexistencia de una planificación adaptada a la realidad insular. Nada de eso lo resuelve un trazado ferroviario limitado a un corredor concreto.

Un tren no te lleva de tu casa al trabajo. Te lleva de una estación a otra, en una isla con dispersión urbana, eso significa transbordos con guaguas o taxis , tiempos muertos y pérdida de eficiencia. Exactamente lo contrario de lo que necesita la población.

Pero ese no es el debate que se está impulsando. El foco se coloca en la obra, en la inversión, en la imagen de progreso. Se evita hablar del coste real, del mantenimiento, de la demanda efectiva, de la viabilidad a largo plazo. Pero sobre todo, se evita hablar del contexto que desmonta el relato político.

#GranCanaria no tiene un problema de infraestructura ferroviaria. Tiene un problema de modelo territorial y demográfico. Mientras la población siga creciendo sin planificación, mientras el turismo siga aumentando sin límites y mientras la presión sobre el territorio continúe escalando, cualquier sistema de transporte se saturará antes o después.

El tren no es una solución. Es a todas luces un parche caro,muy caro e innecesario y aquí aparece el elemento que incomoda de verdad a los políticoscanariosque defiendenlo absurdoy lo inútilcon cara de convencimiento, es cuando afirnamos que es #Elnegociodeltren.

Una infraestructura de miles de millones de euros - 2.500 para empezar y no digamos la cifra para acabar que lloramos de vergüenza ajena.

Elvtren se impulsa solo por interés y criterios políticos además de económicos porque generará contratos a allegados, licitaciones interesadas, adjudicaciones manipuladas, oportunidades económicas para quienes están en posición de influir en su desarrollo, o sea, colegas que financien campañas.

Llamarlo de otra manera no cambia nada. Es dinero público movilizado en una dirección muy concreta. El bisnes de algunos.

Mientras tanto, las prioridades reales siguen esperando. La mejora del transporte público existente, la optimización de redes intermunicipales, la inversión en servicios básicos, la respuesta a problemas sociales urgentes. Todo eso queda en segundo plano frente a una obra que luce muy bien en titulares pero que no cambia la vida debla ciudadanía.

Hay que contar con los titulares que en este caso,sí importan porque hay una construcción mediática y publicidad contratada en medios de comunicación que recibirán una cuota de la tarta económica desde las instituciones.

Se vende el tren como sinónimo de progreso, como si cuestionarlo fuera estar en contra del avance. Se simplifica el debate hasta hacerlo irreconocible. O estás a favor del tren o estás en contra del desarrollo. Una dicotomía cómoda que evita entrar en el fondo del asunto.

Pero el fondo es otro porque invertir miles de millones en una infraestructura que no resuelve la movilidad real, en un territorio con limitaciones evidentes y con problemas estructurales sin abordar, no es planificación sino una decisión política que prioriza impacto sobre eficacia.

Mientras no se aborde el crecimiento poblacional, mientras no se ordene el territorio, mientras no se redefina el modelo económico que genera la presión actual, no habrá solución de movilidad que funcione de verdad.

Se puede construir el tren, se puede inaugurar, se puede llenar de titulares y de fotos. Y aun así, el problema seguirá ahí. Porque se trata de entender por qué cada vez es más difícil moverse y esa respuesta no está en las vías. Está en el modelo económico, político y jurídico canario.

Un modelo económico extractivo y colonial que convierte a nuestro país en territorio de negocio sin límite de consecuencias porque quienes habitamos nuestra tierra no somos de interés. Simplemente molestamos e incomodamos a quienes se llenan los bolsillos a nuestra costa.

O espabilamos o nos comen definitivamente.

TREN GRAN CANARIA

Gracias a Ricardo González-Roca Fontenau y a la colaboración de Antonio Aguado

RICARDO GONZÁLEZ ROCA FONTENAU