Coalición de fantasiosos - por Joaquín Rábago

Coalición de fantasiosos

Joaquín Rábago

La llaman pomposamente “coalición de voluntarios” la reunida esta semana en París por el presidente Emmanuel Macron, pero sería mucho más apropiado calificarla de “coalición de fantasiosos”.

COALICIÓN DE VOLUNTARIOS, PARÍS, 6 DE ENERO 2026

Porque pura fantasía es lo decidido por los jefes de Estado y de Gobierno de una treintena de países reunidos en la capital francesa para garantizar que seguirán apoyando masivamente hasta el final a la Ucrania de Volodímir Zelenski.

Lo mejor que podría ocurrir es que lo que recoge el documento final de la cumbre aprobado por los gobiernos participantes, entre ellos el de España, sea solo, como sobre todo parece, un ejercicio de relaciones públicas de cara a la opinión pública europea.

Porque si se llevase a cabo realmente todo de lo que allí se propone sin contar en ningún momento con Rusia -¿qué falta hace?- nadie podría garantizar la continuación de la paz en nuestra parte del continente.

PUTIN

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El despliegue de tropas y de material de la OTAN y la ayuda militar prometida a Ucrania para garantizar que Rusia no volverá a atacarla están condicionados, eso sí, a la previa firma de un alto el fuego.

Y Rusia ha dejado algo bien claro: primero, que no aceptará un cese de las hostilidades sin un acuerdo previo que fije las condiciones de una paz duradera porque Ucrania lo aprovecharía  para darse un respiro y rearmarse como ya hizo cuando se negociaron los  acuerdos de Minsk.

Y segundo, que en ningún caso tolerará la presencia de tropas de la OTAN en territorio ucraniano, pues ésa es, junto a la defensa de la minoría rusófona del Donbás, la razón por la que lanzó la que llama su “operación militar especial”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, habló, tras la reunión parisina,  en la que todos fueron abrazos para Zelenski, de que europeos y estadounidenses ayudarían a Ucrania a mantener,  una vez acabado el conflicto, un ejército de 800.000 hombres.

Aparte de que es difícil saber de dónde sacaría Ucrania tantos militares en vista de las bajas y deserciones sufridas por sus fuerzas armadas y además, quién financiaría todo ello, es una cifra muy superior a la de cualquier otro ejército europeo,  salvo el ruso,  que jamás sería aceptada por Moscú.

El problema es que los europeos hablan solo entre ellos y con los estadounidenses, a los que tratan de mantener involucrados en el conflicto, y no parecen contar para nada con la otra parte,  Rusia, que es  además la que está ganando en el campo de batalla.

Y Rusia ya ha dicho que sus condiciones son la desnazificación de Ucrania, lo que solo puede significar un cambio de gobierno, y su  desmilitarización, con un tope de fuerzas que sería aproximadamente la décima parte de la que quiere Kiev.

Significativamente, Estados Unidos estuvo representado en la reunión parisina no por el secretario de Estado, Marco Rubio, sino por los dos negociadores elegidos por Donald Trump, su amigo y empresario Steve Witcoff y su yerno, Jared Kushner.

STEVE WITKOFF JARED KUSHNER

Ambos estuvieron allí, pero no se sabe que Washington se haya comprometido, como querían los europeos, a liderar las garantías de seguridad que reclama Zelenski para cuando acabe el conflicto y que aquéllos saben que no pueden solos proporcionar.

Donald Trump tiene otros frentes abiertos que le preocupan más:  el de Irán, país al que no deja de amenazar con atacar una vez más junto a Israel, el del Asia Pacífico con su principal rival, China, y ahora el que ha inaugurado en su propio hemisferio con su intervención militar en Venezuela para secuestrar a Nicolás Maduro.

Washington prefiere, esto es, que los europeos se ocupen de Ucrania, una guerra que sabe que está irremediablemente  perdida,  y no es su filosofía quedar asociado a una derrota como le ocurrió a su predecesor Joe Biden con Afganistán.

 

JOAQUÍN RÁBAGO