Cuando los medios alientan el militarismo - por Joaquín Rábago
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Cuando los medios alientan el militarismo
Joaquín Rábago
El Roto publicaba el otro día en el diario El País una viñeta en la que aparecía un misil camino de su blanco con dos páginas de un periódico haciendo de alas.
La acompañaba una leyenda que rezaba “Las guerra acaban cuando las abandonan los patrocinadores”. No podía el dibujo ser más elocuente.
Un día habrá que analizar el papel que han desempeñado los medios de nuestra democrática Europa en la duración de una guerra como la de Ucrania.
Como dice uno de los personajes de “Los Últimos Días de la Humanidad”, del austriaco Karl Kraus. “Estamos en guerra, caballero. Y como ciudadano tienes que contribuir un poquito a ella”.
En Alemania, en cuya capital escribo este artículo, la inmensa mayoría de los medios se ocupan precisamente de ello a base de animar a los ciudadanos a estar en todo momento preparados para un conflicto con Rusia, que los más agoreros predicen para dentro de un máximo de cincoaños.
Los verdes bávaros, como el resto de ese partido últimamente mucho menos ecologistas que belicistas, abogan por un nuevo servicio comunitario al que deberían estar dispuestos los ciudadanos de ambos sexos de entre 18 y 65 años.
El “servicio de la libertad”, como lo llama Katharina Schulze, una de sus proponentes, debe ser “un proyecto para todos”.
Y el diario Frankfurter Allgemeine (FAZ) se pregunta en una nueva serie si los ciudadanos alemanes están tan “listos” para una guerra como desearía el Gobierno.
No es ésa la impresión del periódico: ni lo están los ciudadanos, demasiado adormilados por décadas de paz, ni lo están las infraestructuras, que deberán soportar eventualmente el peso de los tanques, ni tampoco las arcas del Estado.
La preparación de las infraestructuras no sólo de este país, sino de todo el continente para el rápido tránsito por puentes y autopistas de las tropas y el material militar con rumbo al este es algo a lo que dedica un capítulo el Libro Blanco de la Defensa Europea.
También los hospitales civiles deben estar preparados para acoger a los heridos en caso de guerra, recomienda el antes citado diario conservador de Frankfurt.
Mientras tanto, a los debates en los medios públicos se invita siempre a los mismos periodistas o expertos en geopolítica, algunos de éstos ex militares o profesores de academias de las Fuerzas Armadas, y, por supuesto, en su mayoría miembros de “think tanks” atlantistas.
También a diputados o eurodiputados como la liberal Marie-Agnes Strack-Zimmermann, con fama de lobista de la industria armamentística, o el cristianodemócrata Roderich Kiesewetter, quienes no pueden ocultar su común rusofobia y su admiración por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Y se desacredita a los movimientos pacifistas o a los pocos políticos que como el ex líder socialista y ex ministro Oskar Lafontaine o Sahra Wagenknecht, fundadora de la alianza que lleva su nombre, llevan tiempo abogando por las negociaciones con Rusia para intentar poner fin a la guerra de Ucrania.