CUBA, ENERO DEL 59: Revolución y Humanidad - por José Manuel Rivero
CUBA, ENERO DEL 59:
Revolución y Humanidad
José Manuel Rivero
Abogado-Analista político
El periódico digital cubano “Juventud Rebelde”, tiene publicado un excelente artículo:https://www.
La escena tiene algo de patético: Batista brindando por el año nuevo con una copa de champán mientras su régimen se desmorona, los generales celebrando una fiesta que ya nadie siente, la tensión creciendo entre apartes y miradas cómplices. Treinta minutos después del brindis, Cantillo escenifica una renuncia que pretende ser patriótica pero que no es más que el intento desesperado de la vieja estructura militar por preservarse bajo nuevas siglas.
Aquí radica la clave para comprender lo que estaba en juego: no se trataba únicamente de sustituir a un hombre por otro, sino de impedir que las clases dominantes, sus aparatos represivos y sus aliados imperiales lograran transformar una revolución popular en un simple cambio de gobierno. La maniobra de Cantillo —con su junta cívico-militar, su alto el fuego y su llamada inmediata al embajador norteamericano— responde a una lógica que la historia latinoamericana conoce bien: absorber el descontento, canalizar la rebeldía, neutralizar la transformación profunda.
La respuesta de Fidel desde Palma Soriano representa la conciencia histórica de que las revoluciones auténticas se pierden no solo en el campo de batalla, sino en las salas de negociación donde se pretende restaurar el orden anterior con nuevos rostros. Su negativa a reconocer la junta, su llamado a la huelga general revolucionaria, su consigna "¡Revolución, sí; golpe militar, no!" constituyen la afirmación de que el poder conquistado por el pueblo en armas no puede ser expropiado por quienes apenas ayer servían a la dictadura.
La fulminante caída de Cantillo — dejando el mando apenas nueve horas después de asumirlo— y el posterior fracaso de Barquín demuestran que cuando un proceso revolucionario alcanza determinado grado de madurez y cuenta con dirección política clara, los viejos mecanismos de contención institucional resultan inoperantes. Las masas movilizadas, la huelga general, la continuidad de las operaciones militares rebeldes: todo convergía para impedir que se consumara el robo de la victoria popular.
Aquella medianoche de diciembre encierra una enseñanza que trasciende el momento: las verdaderas revoluciones no se consuman con la simple caída del tirano, sino cuando logran desarticular los aparatos de dominación que lo sostuvieron y construir, sobre sus ruinas, un poder genuinamente nuevo. La diferencia entre una revolución frustrada y una revolución triunfante reside en la capacidad de distinguir, en el momento decisivo, entre el cambio cosmético que preserva las estructuras de explotación y la transformación radical que las destruye.
Lo que comenzó aquella noche en las calles de Cuba no fue solo el fin de una dictadura militar: fue el inicio de un proceso que cuestionaría las bases mismas del ordenamiento social heredado, que enfrentaría al imperialismo en su propio traspatio y que demostraría que la soberanía nacional y la justicia social no son conceptos abstractos sino conquistas concretas que exigen voluntad política, organización popular y claridad estratégica. Fidel, ese 1° de enero de 1959, en Santiago de Cuba, lo dijo: “la Revolución no será una tarea fácil, la Revolución será una empresa dura y llena de peligros”. El criminal bloqueo económico, financiero y comercial con el que el imperialismo estadounidense asedia a Cuba, lo corrobora.
Sesenta y siete años después, cuando tantos procesos de cambio en América Latina han naufragado en las aguas turbias de la conciliación con las viejas oligarquías, aquella madrugada del 59 sigue iluminando una verdad incómoda: no hay revolución sin ruptura, no hay transformación sin poder popular, no hay justicia sin desmantelar los privilegios que la niegan. La invicta Revolución cubana sigue siendo una referencia de “revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes”.
https://sanborondon.info/2026/01/01/cuba-67-anos-de-revolucion-y-humanidad/