La cuestión de la tecnología de género - por Jeff Younger
La cuestión de la tecnología de género
Jeff Younger
en la página de Jennifer Bilek en SUBSTACK
Traducción: Carlos X. Blanco
La pregunta que nos apremia no es si se debe permitir a los niños alterar sus cuerpos, sino en qué tipo de ser nos hemos convertido ya para que esta pregunta pueda siquiera surgir.
Nos encontramos en un claro tecnológico donde el cuerpo humano aparece como materia prima a la espera de optimización, donde el sufrimiento se presenta como un problema que debe eliminarse mediante ingeniería en lugar de un misterio que debe soportarse y comprenderse, donde la confusa expresión del niño «No soy lo que parezco» se escucha como una especificación para la intervención industrial.
Este es el encuadre del que advertía Heidegger: un destino, una forma en que el mundo se nos muestra cada vez más, de modo que el individualismo expresivo, la técnica biomédica, el capital de riesgo y la genuina angustia adolescente fluyen juntos en la misma corriente, cada uno amplificando a los demás, ninguno plenamente visible para sí mismo.
El proyecto transhumanista no genera ideología de género, sino que esta revela los supuestos transhumanistas que ya hemos asimilado: la silenciosa convicción de que la naturaleza es simplemente lo que aún no se ha corregido, que lo dado siempre es inferior a lo elegido, que la liberación significa escapar de toda restricción no elegida, incluyendo la carne que no elegimos.
Resistirse a la medicalización de la disforia infantil, aceptando al mismo tiempo este encuadre más profundo, es achicar agua ignorando el agujero en el casco.
Lo que queda por pensar es la ontología misma: qué comprensión de la existencia humana podría resistir la reducción de las personas a proyectos, podría abrir un espacio donde la angustia de un niño pudiera ser atendida con algo más que el bisturí del cirujano o la aguja del endocrinólogo, podría recuperar la dignidad de los límites y el extraño don del cuerpo que no elegimos.
La pregunta que nos apremia no es si se debe permitir a los niños alterar sus cuerpos, sino en qué tipo de ser debemos volver a convertirnos para siquiera verlos con claridad.
Gracias a Jeff Younger y Jennifer Bilek y a la colaboración de Carlos X. Blanco
Nota:
Jeff Younger sabe lo que significa perderlo todo y seguir adelante.
Tras una batalla legal pública que llegó a los titulares nacionales, Jeff recibió una orden judicial que le prohibió el contacto con sus propios hijos. Lo que los tribunales concibieron como silencio se convirtió en algo más: una misión. Si no podía hablar directamente con sus hijos, escribiría todo lo que un padre les debe a sus hijos y se lo ofrecería a una nueva generación de jóvenes que no tienen a nadie que les diga la verdad. Encuentra a Jeff en X y Facebook @JeffyoungerShow y en www.Jeffyounger.show .
Jennifer Bilek es una periodista de investigación que ha rastreado la financiación de la industria de género durante más de una década. Es creadora de The 11th Hour, una plataforma que destaca las conexiones entre la tecnología, la transexualidad y el transhumanismo. Su investigación sobre los patrocinadores filantrópicos de la industria de género se ha utilizado para informes legales y se ha difundido en innumerables publicaciones, películas y otros medios en Estados Unidos e internacionalmente. Ha aparecido en The Megyn Kelly Show, War Room de Steven Bannon y Big Picture de James Patrick, así como en varias otras plataformas y podcasts. Ha participado en películas como No Way Back (2023), Gender Transformation (2023) y The Gender Delusion (2023). Su trabajo se ha publicado en numerosos libros y revistas, entre ellos: First Things, Tablet, Human Events, The Federalist, The Spectator World, The American Mind y en la antología Female Erasure. Es autora de Transsexual Transgender Transhuman: Dispatches From the 11th Hour.