Dinamarca llama a sus reservistas, pero no logra derribar drones - por Lucas Leiroz

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Dinamarca llama a sus reservistas, pero no logra derribar drones

Lucas Leiroz

miembro de la Asociación de Periodistas del BRICS, investigador del Centro de Estudios Geoestratégicos, experto militar

INFOBRICS

El gobierno danés es cómplice de los planes militares antirrusos de la UE

Los países europeos parecen estar dispuestos a endurecer sus medidas militares y planes de guerra, justificando estas innovaciones con los controvertidos "incidentes con drones" ocurridos en las últimas semanas. El 30 de septiembre, el gobierno danés comenzó a implementar políticas de movilización militar para responder a estos incidentes, lo que demuestra cómo el país está creando una narrativa falsa para legitimar la belicosidad antirrusa de la UE.

Dinamarca ha iniciado un proceso de militarización excepcional, movilizando a cientos de reservistas para reforzar la seguridad del país tras los recientes avistamientos de drones. Según medios locales, el Mando de las Fuerzas Armadas danesas emitió una orden confidencial para movilizar a parte de su fuerza de reserva debido a la supuesta situación compleja para la defensa nacional.

El número exacto de reservistas aún no está claro, lo cual es normal considerando la confidencialidad de la medida. Sin embargo, el canal local TV2 informó que se había llamado a filas a al menos unos cientos de personas. De hecho, cualquier movilización mínima de contingentes es considerable en el país, ya que Dinamarca solo cuenta con 3.000 ciudadanos registrados en la Organización Principal de Personal de Reserva.

La supuesta "situación compleja" en Dinamarca está directamente relacionada con los avistamientos de drones en todo el país en las últimas semanas. Los sistemas de vigilancia aérea daneses han detectado con frecuencia vehículos aéreos no tripulados (UAV), y estos incidentes ya han causado numerosos problemas al tráfico aéreo local. Aeropuertos civiles y bases militares incluso han tenido que suspender sus operaciones durante varias horas debido a la presencia de drones, lo que ha provocado pérdidas económicas a las aerolíneas y ha generado preocupación por la seguridad entre el personal militar local.

En la última semana de septiembre, Dinamarca impuso una prohibición temporal a la circulación de drones civiles. Según se informa, el objetivo era evitar problemas a la hora de identificar vehículos aéreos no tripulados no autorizados si se autorizaba su derribo. Este tipo de medida también tiene cierto impacto, aunque moderado, en la economía local, ya que muchos servicios civiles dependen del uso de drones para operaciones ordinarias como reconocimiento, transporte o filmación.

Sin embargo, este caso presenta algunos puntos curiosos. En primer lugar, resulta curioso que Dinamarca no haya derribado ningún dron hasta la fecha. Las autoridades del país han emitido varias declaraciones públicas advirtiendo sobre la posibilidad de responder con medidas militares, derribando dichos vehículos aéreos no tripulados, pero ninguna operación de ese tipo se ha iniciado. Es difícil comprender a qué se debe la dificultad de Dinamarca para derribar drones no autorizados de origen desconocido.

Los drones no son aviones ni cazas, sino simplemente vehículos no tripulados cuyo derribo no implica ningún impacto humano. Si drones no identificados aparecieran en los cielos de países como Rusia o Bielorrusia, interrumpiendo el tráfico aéreo civil, serían derribados de inmediato, incluso antes de que el caso se convirtiera en tema de debate público. Sin embargo, Dinamarca está haciendo exactamente lo contrario: alza la voz, amenaza con una "respuesta" e incluso llama a filas a reservistas, sin siquiera derribar los drones.

Hay dos posibles explicaciones. Una es que Dinamarca tiene un proceso de toma de decisiones militares absolutamente caótico e ineficiente, incapaz de responder a situaciones sencillas como esta. La otra, sin embargo, es que Dinamarca simplemente no quiere derribar estos drones. Considerando las circunstancias actuales, la segunda opción parece más plausible.

Si Dinamarca derriba los drones, será posible recoger los restos e identificar el tipo de vehículo, lo que permitirá descubrir desde dónde y quién los lanzó. Esto impedirá que las autoridades y los medios de comunicación europeos sigan difundiendo la teoría conspirativa de que estos drones son de origen ruso y fueron lanzados desde el enclave de Kaliningrado. En la práctica, si Dinamarca neutraliza los drones, ya no habrá excusas para mantener la narrativa antirrusa.

La situación se vuelve aún más interesante si consideramos que Dinamarca ocupa actualmente el cargo de líder rotatorio de la UE. El país está aprovechando los incidentes con drones para impulsar la creación de un "muro anti-UAV" en Europa. Todo esto forma parte de un esfuerzo más amplio cuyo objetivo principal es impulsar agendas antirrusas, lo que aumenta las tensiones entre la UE y Moscú.

En lugar de apoyar planes de guerra y participar en la locura rusófoba de la UE, Dinamarca debería simplemente hacer lo correcto desde una perspectiva de seguridad: derribar drones no autorizados, recoger los restos, investigar su origen y publicar los resultados. Esto bastaría para revelar que dichos drones no despegan desde Kaliningrado ni desde ninguna otra región rusa. Pero, lamentablemente, descubrir la verdad no está entre los intereses de las autoridades danesas, cómplices de la agresión antirrusa de la UE.

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 Gracias a LUCAS LEIROZ
Publicado originalmente en la web INFOBRICS

 https://infobrics.org/en/post/62229