EEUU prohíbe la entrada a “activistas radicales”, pero la UE convierte a algunos de sus ciudadanos en “muertos civiles” - por Joaquín Rábago

EEUU prohíbe la entrada a “activistas radicales”, pero la UE convierte a algunos de sus ciudadanos en “muertos civiles”

Joaquín Rábago

Los políticos de la UE no han tardado en reaccionar a la prohibición de entrada en EEUU que ha dictado su Departamento de Estado contra ciudadanos europeos.

Entre los afectados por esa prohibición están la alemana Anna-Lena von Hodenberg, cofundadora de la organización HateAid, que denuncia los llamados “discursos de odio” en las redes, y su colega Josephine Ballon.

ANNA-LENA VON HOLDENBERG JOSEPHINE BALLON

Según el secretario de Estado, Marco Rubio, esos y otros “ideólogos” europeos llevan tiempo empeñados en obligar a las plataformas digitales estadounidenses a sancionar en las redes las opiniones de ciudadanos norteamericanos con las que no están de acuerdo.

La ministra alemana de Justicia y Protección del Consumidor, la socialdemócrata Stefanie Hubig, criticó la decisión de Washington y dijo que “no compete a EEUU decidir bajo qué reglas queremos vivir los europeos”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó esas medidas contra ciudadanos europeos de “claramente intimidatorias” y de “intento de socavar la soberanía digital europea”.

La Comisión Europea quiere tomar represalias, y los Verdes alemanes no han perdido la ocasión de denunciar la que es para ellos “un ataque frontal al Estado de derecho europeo”.

Nada que objetar a la indignación que la decisión del secretario de Estado ha provocado en la UE, pero la pasada semana, el Consejo Europeo decidió a su vez sancionar a doce ciudadanos europeos, entre los que está el ex coronel de los servicios secretos suizos y actual analista geopolítico Jacques Baud.

JACQUES BAUD

A Baud se le acusa de “desinformación” y propaganda “prorrusa” simplemente por sus opiniones según las cuales no puede hacerse al Kremlin responsable único de la guerra de Ucrania, sino que este conflicto con Rusia tiene varias causas,  entre ellas la ampliación de la OTAN frente a lo prometido al último presidente de la URSS, Mijail Gorbachov.

Baud, que aunque suizo reside en la capital comunitaria, ha criticado la política de Bruselas en relación con la guerra de Ucrania tanto en sus libros como en sus intervenciones en las redes sociales y en la propia televisión.

Pero no es el único, también el periodista berlinés de ascendencia turca Hüseyin Dogru ha sido sancionado por Bruselas por supuestos vínculos con Moscú, aunque quienes conocen bien su caso afirman que se trata de impedir que siga informando sobre el movimiento pro palestino en Alemania.

HÜSEYIN DOğRU

Las sanciones de la UE contra sus propios ciudadanos,  clarísima violación de la libertad de opinión y de prensa y del Estado de derecho, son muchísimo más graves que la simple prohibición de entrar en EEUU dictada por el Departamento de Estado.

A los sancionados por Bruselas se les prohíbe acceder a sus cuentas bancarias, el ejercicio de cualquier trabajo remunerado e incluso viajar por Europa. Todo lo cual equivale a lo que se llama “una muerte civil”.

Y todo ello sin haber sido imputados ante un tribunal y sin posibilidad de defenderse de las acusaciones de las que son objeto, lo cual ha hecho comentar al eurodiputado alemán y ex funcionario de la ONU Michael von der Schulenberg que asistimos a “un retroceso a la Edad Media”.

Esas medidas de abierta censura de las opiniones de los ciudadanos son las que suele adoptar un gobierno cuando un país está en guerra pero la Unión Europea no parece que lo esté,   al menos de momento,  aunque sus cada vez más impopulares dirigentes parecen trabajar en esa dirección.

JOAQUÍN RÁBAGO