Espías de EEUU en Groenlandia - por Joaquin Rábago

Espías de EEUU en Groenlandia 

Joaquin Rábago

Desde que Donald Trump expresó su interés por hacerse con Groenlandia, Estados Unidos no para de inmiscuirse en ese territorio de la UE para intentar separarla de Dinamarca, de la que es región autónoma.

GROENLANDIA

Según la propia prensa estadounidense, la Casa Blanca de Trump encargó a los servicios secretos de EEUU, la CIA y la NSA, recoger informaciones sobre el movimiento independentista de la isla.

Esos servicios tienen a su disposición todo lo que necesitan para la tarea encomendada: desde satélites espías hasta agentes in situ dedicados a ello.

El pasado 11 de marzo, los groenlandeses votaron mayoritariamente por los partidos que rechazan la eventual anexión del territorio a Estados Unidos.

Pero el partido Naleraq, que aboga no sólo por la independencia de Dinamarca sino por una estrecha colaboración con Washington,  consiguió un nada desdeñable 25 por ciento de los votos.

El pasado miércoles, la radio pública danesa informó de  operaciones de espionaje en Groenlandia por parte de ciudadanos con pasaporte de EEUU.

Al parecer tres individuos sondean en la isla cuál es la actitud de los ciudadanos frente a los planes anexionistas de Trump.

El trío de espías ha elaborado supuestamente dos listas: una de partidarios de la anexión y otra con los se oponen a ella.

Al mismo tiempo han entablado al mismo fin conversaciones con políticos, hombres de negocio y simples ciudadanos.

Los espías tratan además de averiguar qué asuntos conflictivos pueden servir mejor a Washington para fomentar el independentismo en la isla.

Está, por ejemplo, el llamado “escándalo de las espirales” de los años noventa: durante décadas las autoritarias sanitarias danesas implantaron espirales en mujeres de la etnia inuit para impedirles tener hijos.

El caso es actualmente objeto de una demanda colectiva de 143 groenlandesas contra el Estado danés, al que acusan de violación de sus derechos humanos.

La presidenta danesa, Mette Frederiksen, presentó hace unos días públicamente disculpas ante la gravedad de esos hechos. 

La información de la radio pública danesa sobre las andanzas de los tres espías provocó indignación entre los ciudadanos daneses debido sobre todo a que dos de ellos, cuyos nombres no se han revelado, han trabajado supuestamente para Trump y el tercero forma parte de su entorno.

El ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, convocó esta misma semana al encargado de negocios de la embajada de EEUU en Copenhague para comunicarle que la creación en Groenlandia de una “quinta columna” era totalmente inaceptable.

¿Por qué no acuden demostrativamente a Groenlandia  los tres mosqueteros –el francés Macron, el alemán Merz y el británico Starmer-  como acaban de hacer en Moldavia, inmiscuyéndose, como ellos mismos acusan a Rusia, en la política de este país? 

¿Y qué diría, por otro lado, el Gobierno de Washington si la Unión Europea enviara a espías a California para sondear el ánimo independentista de los ciudadanos de ese Estado de la costa Oeste,  que parecen no aguantar al autócrata de la Casa Blanca?

 

JOAQUÍN RÁBAGO