Estamos en guerra con Rusia - por Joaquín Rábago

Estamos en guerra con Rusia

Joaquín Rábago

Lo reconozcamos abiertamente, como hizo un día la ex ministra alemana de Exteriores Annalena Baerbock o nos neguemos a ello, estamos en guerra con Rusia.

Estamos, o más bien lo están los cada vez más débiles e  impopulares gobiernos europeos como el francés, el alemán o el británico, porque a los ciudadanos en ningún momento se nos ha consultado.

EUROPA (UE/UK/OTAN) EN GUERRA

Escuché esta mañana a un periodista de la sección rusa de la Deutsche Welle, la radio exterior alemana, explicar que la economía rusa empieza a resentirse de su esfuerzo bélico en Ucrania.

El periodista se refería concretamente al impacto de los últimos ataques ucranianos a refinerías y otras infraestructuras energéticas rusas, que provocan cierta  escasez justo en el momento de la cosecha agrícola.

Hablaba también del cierre del espacio aéreo ruso debido a los ataques con drones o misiles, que causa retrasos y molestias en los viajeros durante el período de vacaciones, así como del hecho de que Rusia no pueda exportar tanto carbón como antes, lo que afecta a su economía.

Naturalmente, como buen soldado de la causa, el periodista ruso abogaba por el incremento de las sanciones contra el país de Putin  -ya van por diecinueve paquetes- y la utilización de los fondos congelados a Rusia para seguir financiando el rearme ucraniano.

Desconozco el impacto real que la guerra está teniendo en Rusia porque es difícil creerse la propaganda de la OTAN como la del otro lado, pero lo que sí parece es que el Kremlin ha llegado a la conclusión de que no hay ya más solución que la victoria militar total sobre Ucrania.

Las posiciones de ambos contendientes son totalmente irreconciliables: Kiev no renuncia a recuperar los territorios ocupados por Rusia ni al ingreso en la OTAN mientras que Moscú no devolverá las regiones de mayoría étnica rusa, que ya se ha anexionado, y exige la desmilitarización y neutralidad de Ucrania.

Parece mientras tanto crecer la impaciencia del Kremlin,  como demuestran sus masivos ataques sobre la capital y otras ciudades importantes ucranianas, que han producido víctimas entre la población civil y han hecho que Zelenski reclame garantías de seguridad equiparables al artículo 5 de la OTAN.

Entre los edificios dañados por los ataques están  la representación de la Unión Europea y la sede del British Council en Kiev aunque en ellos no haya por fortuna que lamentar víctimas. 

¿Se trata de un accidente colateral o, por el contrario, de un ataque premeditado como dice el Gobierno ucraniano? ¿Intentaba el Kremlin lanzar una advertencia a los gobiernos europeos, sin cuya ayuda militar y logística a Kiev hace tiempo que habría acabado la guerra? 

Los mapas de agosto de 2025 de la guerra en Ucrania. DISEÑO RTVE AFP

La estrategia de los europeos es seguir ayudando militarmente a Ucrania para desgastar a Rusia con la esperanza de que el Gobierno de Donald Trump, presionado por los neocons del propio Gobierno y del Congreso, termine uniéndoseles en su cerco a Putin. O esperar, si hace falta,  al próximo ocupante de la Casa Blanca. 

No parece importarles al francés Emmanuel Macron, al alemán Friedrich Merz o al británico Keir Starmer el suicidio económico de Europa, del que hablan muchos ni el peligro de que Europa se vea un día directamente inmersa en ese conflicto militar.

Vladimir Putin es para ellos una auténtica obsesión, como lo era para el capitán Ahab, en el famoso relato de Herman Melville,  la Moby Dick, la ballena blanca. 

OTAN EXPANSIÓN
JOAQUÍN RÁBAGO