EUROPA: ¿Qué alucinógenos consumen los líderes europeos? - por Joaquín Rábago
EUROPA: ¿Qué alucinógenos consumen los líderes europeos?
Por Joaquín Rábago
Cuando uno escucha o lee ciertas declaraciones de líderes europeos sobre la guerra de Ucrania, no tiene más remedio que preguntarse qué alucinógenos toman para decir lo que dicen.
Empecemos por Kaja Kallas, alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y vicepresidenta de la Comisión Europea.
Para poner fin a esta guerra, explica Kallas, lo que hay que hacer no es recortar el tamaño del ejército ucraniano sino el de Rusia, además de reducir su presupuesto militar.
El plan de paz de Donald Trump, se queja la política estonia, exige concesiones sobre todo a Ucrania, no a Rusia.
¿No se ha dado aún cuenta la ex primera ministra del pequeño país báltico que Rusia está ganando la guerra y que no es quien gana, sino quien pierde, el normalmente obligado a hacer concesiones?
Y en cuanto al tamaño del Ejército ruso, ¿no dicen todos los días los dirigentes de la UE que Europa debe prepararse para una guerra con Rusia, por lo que hay que armarse? ¿Se espera entonces que el Kremlin haga justo lo contrario?
Está luego el canciller federal alemán, Friedrich Merz, el nuevo gallo del corral europeo, según el cual “Putin debe entender que no tiene posibilidad alguna de ganar esta guerra?
Para el líder cristianodemócrata alemán, es esencial “mantener la unidad entre los países europeos y Estados Unidos porque sin el consentimiento de Ucrania y de los europeos no podrán sentarse las bases para una paz real y duradera en Ucrania”.
Al igual que la mayoría de sus homólogos del continente, Merz no se atreve a criticar abiertamente a Donald Trump por su plan para Ucrania, que considera tiene aspectos positivos.
Y agradece la iniciativa norteamericana, pero explica al mismo tiempo que los asuntos que afectan al continente deben sólo decidirse de acuerdo con los europeos.
Europa, dice el canciller y ex directivo en Alemania de Blackrock, el mayor fondo de inversiones del mundo, “no es un simple peón” sino un bloque “soberano con sus propios intereses y valores”.
¿Tan soberano que Berlín aceptó sin rechistar que, por interés de Washington, de Ucrania y de algunos países del este de Europa, alguien dinamitase los gasoductos del Báltico por los que llegaba energía barata a su industria y a sus hogares?
Un Merz cada vez más envalentonado frente a Rusia pese a la pérdida de popularidad dentro de su propio país volvió a afirmar que Alemania seguirá apoyando a Kiev mientras sea posible y que está de acuerdo en que se utilicen con ese fin los activos confiscados a Rusia y depositados en el banco Euroclear.
Según el canciller alemán, “Rusia ha de darse por fin cuenta de que no tiene ninguna oportunidad de ganar la guerra a expensas del orden, la libertad y la paz en Europa”.
¿Y qué decir de su compatriota y presidenta de la Comisíón, Ursula von der Leyen, que ha establecido cinco condiciones sine qua non para la paz en Ucrania.
La primera es que todo acuerdo debe garantizar la paz y la seguridad para Europa y Urania. ¿Qué hay de la seguridad de Rusia?. ¿O piensa la alemana que el país de Vladimir Putin no forma parte de Europa?.
La segunda prioridad es que hay que garantizar la plena soberanía de Ucrania; la tercera, que se atiendan las necesidades financieras de Kiev; la cuarta, “que no se haga nada con Ucrania sin Ucrania, ni con Europa, sin Europa y tampoco con la OTAN, sin la OTAN”.
Y por si faltaba algo, ese acuerdo debe obligar a Rusia a devolverle a Ucrania todos los niños a los que secuestró durante la guerra.
Repito: ¿qué alucinógenos toman nuestros líderes para pensar que Rusia perderá esta guerra?